Los pasos perdidos de Pérez Villalta en Córdoba

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El paso del artista tarifeño Guillermo Pérez Villalta por Scarpia XVI hace menos de un mes, con la charla La melancolía de los recuerdos, abrió la espiral de la obra escondida. A los pocos días y “aprovechando” que el artista acababa de sufrir los rigores veraniegos de esta tierra, un activista, también cultural, de Facebook lanzó un guante en su muro: “Un artista tan transgresor como Pérez Villalta, abiertamente homosexual y proyector de la cultura más lúdica, tiene permanentemente expuesta una obra en Córdoba que muy pocos, poquísimos de sus vecinos conocen, o si la conocen no tienen ni zorra idea de que es suya. Y está en un espacio público, por mucho que esté siendo puesto en cuestión que lo sea. No doy más pistas”.

Con tantas claves en tan pocas líneas, y aunque en la red no hubiera ni rastro del tal obra, rápidamente alguien contestó que se trataba de un “cuadro” en la Mezquita. La foto de la obra, un crucificado de innegable estética villatiana, se colgó en la red social y muchos se acostaron esa noche sabiendo algo más de esta ciudad llena de tesoros -y minas- escondidos. A lo que vino un segundo guante para este medio: “la historia de esa obra y por qué está donde está tal vez sea un buen objeto de reportaje. Así, ligero, de verano”.

Recogida la provocación, sin ninguna cuestión de honor en medio sino más bien con gran atracción hacia el guiño, hete aquí el reportaje. Con el respeto a la ligereza estival, pero intentando hundir el escalpelo periodístico no solo en la historia de este crucificado, sino del resto de obras, existentes o proyectadas, del artista en la ciudad. Un paseo por la Córdoba de Pérez Villata que, vaya usted a saber, lo mismo hasta acaba inaugurando una serie con más artistas que vinieron, vienen y vendrán. O no.

Para quien no lo haya seguido o lo haya hecho a la ligera, Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948) es un artista ecléctico por definición. Con más de cuatro décadas de producción artística sobre sus hombros, reivindica en su obra la capacidad de la pintura para invitar a pensar y no hay una sola de sus pinceladas que no esté cargada de simbología. Etiquetado como uno de los principales protagonistas de la Nueva Figuración Madrileña, sus premeditadas pinturas, pobladas de seres fantásticos, beben de fuentes manieristas, surrealistas, barrocas o de cualquier referencia a la Historia del Arte que pueda aportar algo a su trabajo.

Para el artista, lo mismo es un videojuego que un personaje de la mitología en el que se inspira. Los referentes constantes de su obra son Dalí, Duchamp, De Chirico o Walt Disney. Premio Nacional de Artes Plásticas en 1985 y estudiante de Arquitectura durante 10 años, aunque no licenciado, en 2013 dejó todo su legado al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo(CAAC) de Sevilla.

El Crucificado del Patio de los naranjos

En el año 1983 se colocó esta pintura de Pérez Villata dentro de la hornacina barroca de 1671 “que presidía la Audiencia Episcopal”, según el canónigo archivero Manuel Nieto Cumplido, en el costado occidental de la torre de la Mezquita Catedral, dentro la galería norte del Patio de los Naranjos. Dicha galería había permanecido cerrada desde el siglo XVII para albergar diferentes servicios de la Catedral y fue abierta de nuevo en 1982 a propuesta del propio Nieto Cumplido, bajo la dirección del arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero.

En aplicación del precepto legal de destinar el 1% del presupuesto de las obras oficiales a una finalidad cultural, Gabriel Ruiz Cabrero y Gabriel Rebollo, alias Los Gabrieles, arquitectos conservadores del templo desde el inicio de la democracia hasta la fecha, fueron quienes le encargaron a Guillermo la realización de la pintura. Se trata de una efigie de Cristo pintada sobre una cruz. Tanto el cuerpo de Cristo como la cruz, de madera, están recortados.

Naturalmente, el Cabildo mostró cierta reticencia al principio con un artista que reniega de la otra vida y cuyo deseo de creación no es otro que “intentar que este valle de lágrimas sea un jardín de placer”. Pero, finalmente, la pintura se colocó en su sitio y allí permanece. En ella “el artista enriquece su memoria con toda la memoria del arte como si fuera una experiencia personal”.

La relación artística de Pérez Villalta con la Mezquita no solo se queda en el crucificado del Patio de los Naranjos, ya que el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en Sevilla conserva un dibujo a tinta de una panorámica del templo, incluido en su serie Viaje por Andalucía, una colección de estampas al modo de los viajeros románticos, en la que el artista tarifeño realiza apuntes de diferentes enclaves de la geografía andaluza realizado entre 1980 y 1984.

La puerta de la Puerta del Puente

En el año 2006, con motivo de la restauración de la Torre de la Calahorra, el Puente Romano, la Puerta del Puente y toda la revitalización del río por parte del arquitecto Juan Cuenca, la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía encarga a Guillermo Pérez Villalta el diseño de la puerta de acceso al interior del edificio, hoy pequeño espacio expositivo cuya azotea es un visitable mirador sobre el Guadalquivir.

Los artistas cordobeses Jacinto Lara y Juanjo Caro se encargaron de grabar sobre cobre el diseño en acuarela de Pérez Villata para la puerta. Una especie de surrealista árbol de la vida con todas la señas de identidad estéticas de su autor. Los artistas trabajaron las planchas en el estudio de Lara y la nueva puerta quedó colocada en el año 2007.

En aquel inocente año 2007, Jacinto Lara tenía la visión poética, al igual que muchos cordobeses, de pasar bajo esa Puerta del Puente en la que había jugado al fútbol de niño, cruzar el puente romano restaurado contemporáneamente, ir a un Palacio de Congresos de Koolhas, a un Centro de Arte Contemporáneo y a un Museo de Bellas Artes. Cruzar a la “Córdoba nueva”. Y desde allí, pasando por un puente romano, llegar a la “Córdoba vieja”.

Y no solo el diseño de la puerta iba a ser seña en este espacio urbano. Otro proyecto frustrado de Guillermo en Córdoba fue una escultura para la terraza del Centro de Recepción de Visitantes (en el edificio más próximo al río). Juan Cuenca tenía gran interés en esta escultura, según testimonio del artista José María Báez, que no se llegó a materializar por el alto costo de su producción.

El (frustrado) retablo para la iglesia de San Juan

La iglesia del Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, San Juan de los Caballeros, la misma que guarda un alminar de época califal en la esquina de la plaza de San Juan con la calle Barroso, pudo tener un retablo contemporáneo de Pérez Villalta. Algo que nunca ocurrió.

Todo el edificio fue remozado profundamente en 1980, bajo la dirección del arquitecto Francisco Raya, siendo uno de los primeros de la ciudad en irradiar carísimo calor desde su suelo. Entonces hubo un intento para que Pérez Villata realizará el nuevo retablo del templo remodelado, que aun mantenía su estructura mudéjar. Las monjas no fueron tan abiertas con el proyecto como lo serían los miembros del Cabildo tres años después con el crucificado del artista. Horrorizadas con el proyecto, del que poco o nada se sabe, lo rechazaron. Al parecer, el boceto de aquel retablo fallido aún lo guarda el arquitecto Raya.

En su lugar, el fondo del altar de esta iglesia lo acabó ocupando una estructura de estética manierista a dos niveles, con una escultura de un crucificado en la parte inferior y un lienzo que representa la Santa Cena en la superior.

Lo único de estética contemporánea que conserva la reforma de la iglesia de los años 80 son los azulejos que decoran el atrio de entrada, obra de Tomás Egea.

Exposiciones en Córdoba

En Córdoba se han celebrado dos exposiciones monográficas, y estupendas, de Guillermo Pérez Villalta: en 1988 tuvo lugar en la Sala del Colegio de Arquitectos la exposición Arquitecturas; y en 2007 en Vimcorsa la llamada Artífice. La primera recogía una colección de acuarelas con proyectos arquitectónicos delirantes y la segunda toda su producción de diseño de muebles, joyas, maquetas, tapices y hasta pañuelos de seda.

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