La UCO y Acerinox logran un hormigón con escorias de acero inoxidable

Los investigadores de la UCO del proyecto 'Escorinox 2'.

La Universidad de Cordoba (UCO) y Acerinox, a través de su factoría de Los Barrios (Cádiz), han logrado un hormigón con escorias de acero inoxidable que soporta mejor la degradación, como sustituto del cemento y del relleno calizo en la fabricación de hormigones autocompactantes.

Se trata, según ha informado la UCO, del proyecto 'Escorinox 2', que ha consistido en el estudio de la aplicación de las mencionadas escorias de acero inoxidable, producidas en la planta gaditana de Acerinox Europa S.A.U.

En concreto, este proyecto ha sido realizado, con recursos propios de la citada compañía siderometalúrgica, por el equipo investigador especializado en materiales reciclados para la construcción sostenible de la UCO liderado por el catedrático de Ingeniería de la Construcción, Francisco Agrela Sainz.

Los resultados obtenidos han mostrado que el hormigón fabricado con residuos de la fabricación de acero inoxidable tiene un comportamiento mecánico similar a un hormigón autocompactante tradicional. En cuanto a los parámetros de durabilidad, el uso de estos residuos de acero inoxidable produce un mejor rendimiento como barrera para reducir la penetración de los iones de cloruro, una característica esencial para prevenir la degradación del hormigón, una disminución de la penetración de la carbonatación y también del agua.

Los datos anteriores avalan la utilización de los residuos de acero en la fabricación de hormigón autocompactante, reduciéndose, tanto el consumo de materias primas naturales, como el depósito de residuos.

Adicionalmente, se ha realizado un estudio de las posibilidades de aplicar procesos de activación alcalina en las escorias de acero inoxidable combinadas con cenizas volantes de carbón. Esta investigación ha permitido desarrollar un material activado de tipo cementante, que se podría usar como alternativa al cemento en la fabricación de hormigones, reduciendo las emisiones de CO2 generadas por la producción de cemento y reduciendo también el depósito de escorias de este material.

El estudio ha demostrado que es posible fabricar hormigón autocompactante con escorias de acero inoxidable activadas alcalinamente, con una disminución de hasta el 50 por ciento de cemento, presentando estos hormigones únicamente una reducción del 14 por ciento de la resistencia a la compresión, cumpliendo con los requisitos técnicos necesarios para su aplicación.

El proyecto 'Escorinox-2' ha sido financiado íntegramente por la empresa Acerinox Europa S.A.U., y la investigación ha sido diseñada, dirigida y ejecutada por los investigadores Francisco Agrela, Manuel Cabrera y Julia Rosales, todos pertenecientes al Grupo TEP-227, y gestionado por la OTRI.

Se ha desarrollado en 18 meses y se ha centrado en las posibilidades de aplicar las escorias de acero inoxidable generadas en la fabricación de aceros inoxidables, para aplicarlas en el diseño y desarrollo de una nueva serie de hormigones especiales denominados hormigones autocompactantes. Este proyecto ha sido coordinado por parte de Acerinox Europa S.A.U. por Juan Almagro y Esther Quirós, del Departamento de I+D+i, y María Carmen Janeiro y Rosa Ruiz, del Departamento de Medio Ambiente.

Estas investigaciones se han basado en estudios previos obtenidos del primer proyecto desarrollado con la empresa Acerinox Europa S.A.U., 'Escorinox-1', en el que se demostró que estas escorias tenían cierto carácter cementante y podían aplicarse como sustituto de materias primas tradicionales en la fabricación de cemento. El siguiente paso es avanzar en el proyecto 'Escorinox-3', hacia la aplicación de los residuos en hormigones convencionales y aplicados a escala real.

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