Tranquilidad en el primer día de cierre perimetral, con la vista puesta en las segundas residencias

Control de la Guardia Civil en Montilla el primer día de restricciones perimetrales | MADERO CUBERO

A las 6:00 de la mañana de este viernes, las primeras patrullas de la Guardia Civil se establecían en algunas salidas de la autovía. Algunos de los agentes más madrugadores, se acostaron sin que se hubiera publicado todavía el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) que regulaba el cierre perimetral que ha de limitar la movilidad en 28 localidades de la Campiña y la Subbética cordobesa.

Aproximadamente, unas 260.000 personas están en localidades con nivel de alerta sanitaria 4. Casi todas ellas tienen acceso más o menos cómodo a las dos autovías del sur, la A-4 y la A-45, que enhebran el tráfico desde la capital hacia las provincias de Málaga y Sevilla. Así que esta mañana, las primeras imágenes en las redacciones, eran de colas de vehículos para entrar en la autovía.

Ha ocurrido en Fernán Núñez, el pueblo más cercano a Córdoba, aunque también más al sur, en Lucena. La Subdelegación del Gobierno ha dispuesto casi mil efectivos a trabajar en labores de control de la movilidad en estos municipios. El primer día, como viene ocurriendo desde el primer estado de alarma, suele ser un trabajo informativo y de resolución de dudas.

En el Cuartel de la Guardia Civil de Montilla, por ejemplo, llevaban varios días recibiendo cientos de llamadas de vecinos pidiendo información sobre qué podían o no podían hacer y qué desplazamientos estaban permitidos y cuáles no. Esa ha sido la tónica de esta primera jornada de restricciones, según ha podido comprobar este periódico viajando de pueblo en pueblo por la Campiña.

“Aquí conocemos a casi todo el mundo”

A media mañana, la mayor parte de los vehículos que recorren la autovía de Málaga son camiones o furgonetas viniladas. Turismos no faltan, tampoco, aunque son minoría. En Fernán Núñez, para las 12:00 ya no hay patrullas que regulen la entrada la localidad, pero el pueblo parece dormitar. Apenas se ve movimiento en el acceso desde la autovía y, para dar con el primer vehículo, hay que llegar casi hasta el cruce de La Rambla.

Un poco más adelante, Fernán Núñez termina y empieza Montemayor, en una carretera que desemboca en una rotonda que da acceso a Montilla y en la que suele ser habitual la presencia de uniformados. No es el caso. Finalmente, la patrulla de la Guardia Civil que realiza labores de control está ubicada en otra salida, junto a uno de los supermercados más frecuentados de la localidad, y que este viernes estaba bastante más tranquilo.

Los agentes explican que la jornada está transcurriendo sin incidentes. La mayoría de la gente está respetando las restricciones y los desplazamientos son por los motivos justificados -médico, trabajo, compra, cuidado de mayores o dependientes, labores administrativas o educativas-. Uno de los agentes añade un motivo que quizá no recoja la orden, pero que resulta difícilmente sancionable: “Gente que te dice que va a recoger a sus hijos a Córdoba o llevarlos a la estación”.

Son, explican los guardias civiles, “cosas puntuales”. “Aquí conocemos a casi todo el mundo y dudo mucho que haya problema. Los problemas los causan los tres de siempre”, señala el agente uniformado antes de dar el alto a un turismo en el que viaja una mujer. Éste corre rauda a colocarse la mascarilla y, antes de que le digan nada, muestra un folio -una autorización- al agente, que lo mira con detenimiento y la deja continuar.

En media hora, se dará el alto a varios coches y una motocicleta. Todas las conversaciones serán amigables y amistosas entre agentes y ciudadanos. La confianza es un juego de dos, y es evidente que las fuerzas y cuerpos de seguridad tienen órdenes de trasladar información a los ciudadanos, por encima de sacar la libreta. “La sanción es lo último”, explican los agentes.

Un decreto que se ha publicado sin régimen sancionador para la movilidad

En este ámbito, fuentes del Gobierno consultadas por este periódico, informan de que una de las cuestiones más complejas de esta labor de vigilancia y control es que el BOJA publicado por la Junta de Andalucía no tiene régimen sancionador para la movilidad. El documento remite al régimen sancionador establecido el 4 de agosto, que la Junta publicó para multar a quien no llevara mascarilla y que también contemplaba restricciones por aglomeraciones o incumplimiento de aforos, entre otras cuestiones.

Sin embargo, dicho régimen sancionador no contemplaba multas por incumplir las restricciones de movilidad, pues entonces no estaban contempladas. No obstante, las fuentes consultadas aclaran que las sanciones, de haberlas, se impondrían por desobediencia a la autoridad, que es el delito o infracción por el que se viene multando desde el estado de alarma de la pasada primavera.

Y, en este sentido, la principal preocupación para los agentes está en la movilidad en las parcelas y segundas residencias. Las noches concentran las tareas más complejas. En Montilla, por ejemplo, este puente se han triplicado las patrullas, y se han incorporado a las tareas de vigilancia agentes que trabajan en otras labores como la intervención de armas.

La parte positiva es que se espera un descenso de la criminalidad. “Ahora por las noches no está permitida la movilidad, así que esperamos un descenso en los hurtos y en los delitos agrícolas”, explica uno de los agentes en un control.

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