Telefonía móvil, minúscula y rectal en prisión

Un minimóvil encontrado en una cárcel del norte de España.

Tener teléfonos móviles privados en la cárcel está prohibido. Pero desde hace algún tiempo -alrededor de un año en la prisión de Córdoba- han empezado a verse minúsculos artilugios electrónicos más pequeños que la palma de una mano. Se trata de una nueva serie de móviles que han empezado a circular por las prisiones alojados en el recto.

Fuentes conocedoras apuntan a presos en conducción -aquellos más peligrosos que pululan de centro en centro- procedentes de la cárcel de Málaga como los principales distribuidores de estos móviles. Estos aparatos han sido localizados en toda la geografía española, desde Madrid a centros del norte del país.

Escondidos en su organismo, los móviles pasan los arcos detectores de metales ya que en esencia están construidos con materiales plásticos que no disparan las alarmas. Es la misma filosofía que se utiliza para pasar cuchillos y punzones manufacturados en plástico endurecido y que de vez en cuando son requisados en los registros.

Los internos no pueden tener teléfonos móviles propios pero sí cuentan con una serie de cupos de llamadas semanales para comunicarse con sus familiares o abogados. ¿Por qué entonces usar esos minúsculos celulares? Pues las mismas fuentes señalan que la razón sigue siendo, en la mayoría de los casos, igual de prosaica: hablar con sus parejas y familiares.

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23 de enero de 2017 - 06:18 h