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El verano más tenso de Cerro Muriano, un refugio en la sierra de Córdoba amenazado por los incendios

El INFOCA trabaja por extinguir el cuarto incendio forestal de este verano en Cerro Muriano

Juan Velasco

4 de agosto de 2026 20:01 h

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Cuando las lluvias del pasado enero y febrero devolvieron el verde a la Sierra de Córdoba, la imagen era casi idílica. Los arroyos volvieron a correr con fuerza y el monte recuperó una estampa que muchos comparaban con la de un bosque del norte peninsular. Pero, mientras unos se quedaban fascinados con aquella postal, otros ya miraban entonces la vegetación con preocupación.

El agua había hecho crecer la hierba hasta cubrir cunetas, taludes y márgenes de carretera. “Hay que meterle mano cuanto antes”, advertían la pasada primavera algunos vecinos de Cerro Muriano, una localidad peculiar, conocida en toda España por la base militar Guzmán el Bueno X, y que está partida administrativamente en dos: una mitad pertenece a la capital cordobesa y la otra mitad al pueblo de Obejo. El Muriano, como se conoce popularmente a este núcleo poblacional, efectivamente vivió un invierno y una primavera de postal.

Pero el verano llegó y lo que era verde había tornado en amarillo: combustible para los incendios. Así, todavía hoy, en muchos puntos, la vegetación levanta casi un metro del suelo junto a la carretera N-432, la vía que une Córdoba con Badajoz, una de las más peligrosas de la provincia por su siniestralidad y que este verano también se ha convertido en una de las carreteras más mortíferas para la vegetación de esta parte de Sierra Morena, ya que ha sido allí donde se han iniciado tres de los cuatro fuegos que han amenazado el entorno.

Porque este enclave serrano ha vivido el verano más angustioso que se recuerda en mucho tiempo. Cuatro incendios forestales han obligado a los vecinos a acostumbrarse a un ritual que ya forma parte de su día a día: consultar continuamente el móvil, seguir los canales oficiales del Plan Infoca, compartir vídeos por los grupos de WhatsApp y observar el horizonte cada vez que aparece una columna de humo.

Incendio en el campo de tiro de la base militar de Cerro Muriano en junio de 2026

Un pueblo acostumbrado al fuego

Porque Cerro Muriano se ha acostumbrado a convivir con el fuego. Los incendios en el campo de maniobras de la Brigada Guzmán el Bueno X forman parte del paisaje estival desde hace décadas. Solo en los últimos 25 años se han contabilizado 36 incendios en la base militar, convertida en el principal punto negro de la provincia en materia de fuegos forestales.

El último de ellos fue a mediados de junio, cuando un incendio volvió a declararse en el campo de tiro de la base militar y obligó a desplegar un amplio operativo del Plan Infoca, reforzado con medios aéreos y con la intervención de la Unidad Militar de Emergencias. Dos días después quedó extinguido, alimentando la sensación de que se trataba de un episodio más de una larga lista.

Y es que, para los cerromurianenses, los incendios en el campo de tiro o en el campo de maniobras, incluso cuando salen del terreno militar, se han convertido en algo tan cotidiano, que hay quien bromea con que es la manera más rápida de que al pueblo llegue la UME. Sin embargo, este verano ha sido diferente porque las llamas han dejado de ser un problema casi exclusivo del amplio recinto de Defensa para rodear una y otra vez la barriada, las urbanizaciones y las viviendas dispersas donde miles de personas pasan los meses más calurosos del año.

El camión que provocó el incendio en la Sierra de Córdoba

Un camión de paja

El verdadero punto de inflexión llegó el 24 de julio. Aquella tarde, un camión cargado de paja comenzó a arder en la N-432. El fuego saltó rápidamente a la vegetación y encontró unas condiciones ideales para propagarse. En pocas horas, las llamas obligaron a cortar la carretera, provocaron la activación del nivel 1 del Plan Infoca y forzaron el desalojo preventivo de las urbanizaciones Villa San Jorge y Mirador de Media Andalucía.

Los vecinos entendieron desde el primer momento que no era un incendio cualquiera. Era Feria en la barriada y el fuego avanzaba hacia las viviendas y las atracciones. Los grupos vecinales comenzaron a funcionar casi automáticamente. Primero llegaron los vídeos, después los mensajes de aviso y finalmente las llamadas puerta por puerta para alertar a quienes todavía no eran conscientes de la gravedad de la situación.

Más de 270 personas tuvieron que salir corriendo de sus casas por el avance de un fuego que vivió las horas más críticas en la madrugada del 25 de julio, cuando un cambio de viento convirtió la cola del incendio en cabeza y amenazó con hacer saltar las llamas al otro lado de la antigua carretera de Cerro Muriano. Fue entonces cuando el Plan Infoca recurrió al fuego técnico, una maniobra de enorme riesgo consistente en provocar un incendio controlado para detener el avance del principal. La estrategia funcionó y evitó que el fuego alcanzara una enorme masa forestal.

Al amanecer comenzó a respirarse un cierto alivio, que se confirmó cuando esa misma tarde se permitió el realojo de los vecinos e incluso la reactivación de la Feria de Córdoba, lo que permitió que los residentes festejaran que todo había quedado en un buen susto y en cerca de 200 hectáreas calcinadas.

Terreno quemado por el incendio en la Sierra de Córdoba

Reactivaciones y nuevos fuegos

El incendio pudo estabilizarse, posteriormente controlarse y finalmente extinguirse cinco días después, el 29 de julio. Pero la tranquilidad apenas duró. El 30 de julio, los bomberos de Córdoba tuvieron que regresar al perímetro del incendio tras detectarse humo en una zona ya quemada. Esa misma noche, otro camión comenzó a arder en la carretera nacional, provocando un nuevo incendio, que esta vez extinguieron desde el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de la capital, sin necesidad del concurso del Infoca.

Aunque no tardó en volver. El 31 de julio, un nuevo fuego forestal se declaró en la finca Las Armentas. El despliegue contra el tercer incendio en la zona volvió a ser inmediato y el fuego pudo estabilizarse esa misma noche antes de quedar extinguido al día siguiente.

Incendio de un camión en la Sierra de Córdoba

Y cuando parecía que el verano daba una tregua, este lunes 3 de agosto volvió a sonar la alarma. Poco después de las siete y media de la tarde, una nueva columna de fuego dio paso al cuarto incendio forestal, localizado nuevamente junto a la N-432, esta vez a la altura del cruce con Los Villares, precisamente donde se ubica la base del Infoca en Córdoba.

Se trataba de una zona con gran masa forestal y relativamente cercana tanto a casas como a una de las entradas de la base militar, por lo que la evolución inicial obligó otra vez a activar el nivel 1 de emergencia. Aunque el operativo consiguió estabilizar el fuego antes de las diez de la noche y este martes ya ha sido dado por controlado y extinguido, mientras la Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre su origen, que, por el sitio en el que tuvo lugar, comenzó a levantar suspicacias entre los vecinos ante la posibilidad de que haya sido provocado.

Que lo sea o no lo tendrán que dirimir las autoridades, para quienes es lógico que la frecuencia de los incendios haya caldeado los ánimos de los residentes, que están viviendo un verano mucho más tenso de lo habitual. Cerro Muriano multiplica su población entre junio y septiembre, ya que muchos cordobeses se alejan de la capital para disfrutar del frescor de la sierra en los meses más calurosos del año.

El INFOCA trabaja por extinguir el cuarto incendio forestal de este verano en Cerro Muriano

Un refugio térmico ancestral

Situado a más de 500 metros de altitud, la temperatura en Cerro Muriano puede llegar a bajar hasta seis grados respecto a la capital, por lo que para miles de cordobeses es un refugio térmico. De hecho, es un fenómeno milenario. Ya contaba Muñoz Molina en la Córdoba de los Omeyas -citando al poeta Ibn Hammara- que, en época andalusí, los cordobeses más pudientes se retiraban durante los meses más calurosos a sus almunias, dispersas entre la vegetación que rodeaba la ciudad, y no regresaban hasta después de la vendimia.

Esa costumbre, adaptada a los tiempos modernos, sigue muy presente. Urbanizaciones, parcelas y viviendas de verano llenan la sierra de familias que encuentran en Cerro Muriano un oasis frente a las altas temperaturas de la capital. Este año, sin embargo, el refugio contra el calor ha podido ser una diana para el fuego.

Las investigaciones deberán determinar si existe algún patrón común entre los incendios o si cada uno responde a causas distintas. Mientras tanto, el monte permanece especialmente vigilado y los vecinos siguen pendientes del móvil, conscientes de que el verano aún no ha terminado -este jueves, vuelven los avisos- y de que cualquier chispa puede volver a poner en jaque una de las principales puertas de entrada a la Sierra de Córdoba, y un paraíso que, al menos durante las próximas horas, seguirá oliendo a humo y a ceniza.

Terreno quemado por el incendio del 24 de julio en la Sierra de Córdoba
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