El precio del aceite de oliva en origen pulveriza su récord histórico

Aceitunas en un olivo

El precio del aceite de oliva en origen ha alcanzado en apenas diez días su máximo histórico. En origen, los agricultores nunca habían recibido, de media, más de 4,25 euros por cada kilo de aceite de oliva virgen extra producido. Este mismo martes, el sistema PoolReed registraba operaciones que de media se acercaban a los 4,40 euros el kilo. De hecho, había partidas que se vendían a 4,79 euros, según PoolReed. Los aceites más baratos salían a 4,13 euros el kilo.

Hasta ahora, el récord del precio se había alcanzado en el año 2005, con 4,26 euros de media por kilo. Esa fue la cifra, aproximada, a la que se pagó la campaña de 2014 y 2015. La de 2022 apunta a histórica, por varias razones: los costes de producción de los olivicultores se han multiplicado por encima de los cuatro euros el kilo y la campaña prevista es la segunda más baja del siglo XXI, solo superada por la de 2012.

La situación mantiene alterado a un sector acostumbrado a una tremenda oscilación de precios en origen y también en destino. En los últimos 20 años, el kilo de aceite de oliva virgen extra ha sido pagado a una media de 2,5 euros, una cifra que ahora mismo es completamente inasumible para el sector. De hecho, en 2019 se hundieron los precios por debajo de esa cifra, lo que provocó que el sector se echara a las calles, con tractoradas y una multitud de manifestaciones, reclamando pagos justos en origen.

Los costes de producción suben un 45% en un año

Ahora, incluso con estos precios históricos a muchos agricultores siguen sin salirle las cuentas, como explica Juan Luis Ávila, responsable de Olivar de COAG Andalucía. El propio Ávila calcula que ahora mismo los costes de producción, que ya eran muy altos, se han incrementado en un 45% en tan solo un año. Así, han pasado de unos 3,10 euros el kilo de aceite en origen a irse a los más de cuatro euros.

Además, como señala Ávila, aunque el precio sea algo más alto la campaña va a ser mucho más corta. Es decir, los agricultores van a poder vender prácticamente la mitad del aceite de oliva que llegaron a producir en la pasada campaña, lo que reduce de manera notable sus márgenes e ingresos para el gran cultivo social de Andalucía, del que dependen 200.000 familias, principalmente entre las provincias de Jaén y Córdoba. Que suban los precios “debería ser motivo de alegría. Somos la base de la economía de una parte muy importante de Andalucía”, sostiene Ávila, que insiste que “más del 70% del aceite que producimos se va fuera de España”.

El responsable de COAG ha insistido en que el problema no está en los precios en origen, sino en destino. Así, sostiene que la industria y las comercializadoras han aumentado un euro y medio el coste del aceite que pagan los consumidores “sin tener que soportar los costes que nosotros tenemos”. Ávila achaca a una cultura de posguerra que “tengamos tan instaurado al aceite de oliva como un alimento básico”. Así, explica que “no es el alimento que más ha subido” y que el consumo por familia al año no va a suponer un gran incremento de costes. “Que el aceite suba uno o dos euros no va a condicionar la cesta de la compra”, sostiene, ante el que siempre ha sido uno de los grandes temores del sector, que el consumo se refugie en otras grasas más baratas.

Así, explica que España es el país donde más barato se puede comprar aceite de oliva. Y lo es, insiste, por que “el aceite de oliva es usado como gancho por las distribuidoras” en los supermercados, provocando una enorme variación de precios. “Eso en Italia el sector no lo permitiría”, resume.

Récord de precios de todo tipo de aceites

La escasez de la campaña está provocando que aumente el precio de todos los tipos de aceite de oliva. Es el caso del virgen, que se vende ya a una media de 4,22 euros el kilo (también su récord histórico) o incluso el lampante, que cotiza a 3,99 euros el kilo. La previsión del sector apunta a que los precios sigan subiendo.

Ávila ha ejemplificado cómo se han disparado los costes de producción con lo ocurrido en su comunidad de regantes, que ha pasado de pagar una factura mensual de 50.000 euros de luz en julio de 2021 a 185.000 en el mismo mes del año siguiente. “Podíamos haber regado en agosto y en septiembre pero suspendimos ya que hemos agotado el presupuesto”, detalla.

Así, a pesar del récord de precios, el aumento de los costes de producción mantiene a “200.000 familias en Andalucía contra las cuerdas”. “El olivar ha sido el cultivo que ha vertebrado Andalucía, que ha permitido que la gente se quede en los pueblos y no se vacíen”, concluye.

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