ANÁLISIS

El PP de Córdoba abandona el 'casadismo' y se convierte al 'morenismo'

José María Bellido, Pablo Casado y Juanma Moreno, en la primera visita de Casado a Córdoba como presidente del PP.

Sólo falta Andrés Lorite. El diputado cordobés en el Congreso fue el único cargo que, en las primarias del PP del verano de 2018, apoyó desde el principio a Pablo Casado como líder, mientras el resto de sus compañeros en Córdoba y Andalucía se debatían entre Soraya Saenz de Santamaría y María Dolores Cospedal. Entonces estuvo sólo Lorite y también se ha quedado sólo Lorite ahora como el cargo del PP de Córdoba más leal a Casado, cuando éste está, probablemente, en sus últimas horas como líder del principal partido de la oposición.

Porque el PP Cordobés (al menos algunos de sus cargos más importantes) ha virado 180 grados su posición en menos de una semana. En unos días se ha pasado de apoyar a Pablo Casado en su litigio con la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, pidiendo “tender puentes y coser heridas”, a sumarse a la oleada de cargos que, en las últimas horas y siguiendo la petición que ha hecho el líder del PP Andaluz, Juanma Moreno, han reclamado la convocatoria de un congreso extraordinario que supone, en la práctica, el fin del casadismo en Génova.

Poco o nada parecen importar los motivos que han llevado a la trifulca entre Casado y Díaz Ayuso, entre ellos ese presunto cobro de comisiones de su hermano que ahora está en manos de la Fiscalía y sobre el que nadie en Córdoba se ha pronunciado. Del mismo modo, tampoco importó demasiado entre los populares cordobeses cuando el que estaba en el ojo del huracán judicial era el propio Casado por el Caso Master.

Lo que parece haber decantado la balanza para que desde Córdoba se de la espalda a Casado tiene más que ver con el nuevo PP que se está configurando tras la pinza de la presidenta de la Comunidad de Madrid y el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, a la que se ha sumado Juanma Moreno.

Una sola voz al congreso que encumbró a Casado

Claro que esto no siempre fue así. La hemeroteca muestra que el PP de Córdoba se volcó en la segunda vuelta de las primarias del PP con Pablo Casado, en detrimento de Soraya Sáenz de Santamaría, que sí contó con el apoyo de Juanma Moreno en aquella carrera por hacerse con el PP post Rajoy. Claro que, por aquel entonces, Juanma Moreno no era presidente de Andalucía, sino un candidato prácticamente desconocido al que ni los suyos veían en San Telmo.

De ahí que el PP de Córdoba, donde la mayoría había apoyado inicialmente a María Dolores Cospedal, apostara por Pablo Casado para liderar el partido, que, inicialmente, sólo contaba con un apoyo decidido, el de Andrés Lorite. Finalmente, la apuesta fue casi total: la inmensa mayoría de los compromisarios del PP de Córdoba apoyó a Pablo Casado en su camino hacia la Presidencia del PP.

Entre ellos estaba el hoy alcalde de Córdoba, José María Bellido, quien, de hecho, pidió que Córdoba fuera a aquel congreso “con una voz unida”, tras reconocer que había votado por Cospedal en la primera vuelta. “Día histórico para el Partido Popular. Enhorabuena a Pablo Casado y gracias por iniciar una nueva etapa de ilusión para nuestro partido”, dijo Bellido cuando se consumó la victoria en la que, desde Córdoba, se había tomado parte.

Pablo Casado, de hecho, devolvió los guiños de Córdoba rápidamente. Su primera visita como presidente fue a la ciudad, donde ratificó a Bellido como candidato a la Alcaldía y lanzó un mensaje de unidad y apoyo a Moreno como líder de los populares en la región.

Aquel día, Casado además hizo tres vaticinios de cara al ciclo electoral que arrancaba: dijo que José María Bellido sería alcalde de Córdoba, que Juanma Moreno sería presidente de la Junta y que Andrés Lorite sería presidente de la Diputación.

Acertó dos de tres. Igual que dos de los tres cargos que nombró aquel día le han dado la espalda en las últimas horas, en las que el PP de Córdoba ha dejado de ser casadista para entregarse, ya sin ningún género de dudas, al morenismo.

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