Un guía denuncia su expulsión del Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral y el Cabildo alega “falta de autorización”
Un nuevo conflicto en torno al ejercicio de la actividad de los guías turísticos ha tenido lugar en el conjunto monumental de la Mezquita Catedral de Córdoba. Álvaro Vilas, guía oficial de turismo vinculado a la firma Altournative Córdoba, ha presentado una denuncia ante el Cabildo Catedralicio de Córdoba, y remitida a la Junta de Andalucía, tras un incidente ocurrido el pasado miércoles en el cual, afirma, un vigilante de seguridad le impidió continuar con su actividad docente y cultural con un grupo de familias en el Patio de los Naranjos. Por su parte, la institución capitular ha defendido la actuación del personal de seguridad, señalando que el guía turístico carecía de la autorización necesaria para ejercer en el recinto.
Según consta en la denuncia presentada por Vilas, los hechos se desencadenaron alrededor de las 12:50 mientras lideraba una ruta cultural de carácter familiar. En ese momento, un grupo de niños y niñas se encontraba realizando una actividad didáctica consistente en dibujar la Torre-Campanario (el antiguo alminar de la Mezquita) en blocs de dibujo, mientras el profesional les ofreció explicaciones sobre la historia y el valor patrimonial del monumento].
De acuerdo con el relato del guía, un vigilante del monumento se le acercó y le solicitó apartarse del grupo para hablar en privado. Vilas se negó, respondiendo que cualquier asunto relacionado con su trabajo podía tratarse en presencia de los asistentes. Fue entonces cuando, según la denuncia, el vigilante le recriminó no ser un “guía acreditado por el Cabildo”. A pesar de que Vilas defendió su condición de guía oficial habilitado por la Junta, la situación finalizó -siempre según la versión del denunciante- con la orden de que el grupo familiar abandonara “de inmediato” el Patio de los Naranjos.
Vilas ha hecho especial hincapié en el hecho de que la actividad no se realizaba en el interior del templo, sino en el espacio abierto del Patio de los Naranjos, un lugar donde, según explica, no existía en ese momento ningún punto de control o acreditación de guías en los accesos. Ante esto, el profesional ha solicitado formalmente al Cabildo que aclare bajo qué norma concreta se prohíbe el ejercicio de guías oficiales en dicho patio y por qué se ordenó el desalojo de las familias
Frente a esta denuncia, el Cabildo ha señalado a este medio que “no se expulsó a nadie”, sino que “hasta en tres ocasiones se le pidió hablar, pero el guía argumentaba que estaba trabajando. En un momento dado, este trabajador trasladó a las familias ”nos vamos, que nos echan“, pero nadie los desalojó”. Desde la institución han apuntado a Cordópolis que “el monumento es un todo completo y unitario. Aunque el Patio de los Naranjos sea un espacio descubierto y abierto de manera general al público, forma parte indisoluble de la Mezquita Catedral”. Por consiguiente, el ejercicio de la actividad de guía “está sujeto a la misma regulación”. Es decir, solo pueden ejercer su trabajo aquellos guías que tienen la acreditación del Cabildo. Hay que recordar que, tras una lucha de la asociación Inguíate, esta situación cambiará a partir del 1 de enero de 2027. Será entonces cuando todos los guías turísticos acreditados por la Junta, sin excepción, puedan enseñar la Mezquita Catedral en su totalidad.
Históricamente, la institución eclesiástica solo ha dejado conducir visitas guiadas a las personas que habían superado un examen propio, algo que contradecía la norma de la Junta de Andalucía, tanto el Decreto 8/2015 como la Ley 13/2011 del Turismo de Andalucía. Esta situación motivó que en abril de 2026, el Defensor del Pueblo Andaluz abriera una queja de oficio debido a las trabas que venían sufriendo los guías oficiales para desarrollar su labor en el monumento, tras haber recomendado un año antes que se garantizara el libre ejercicio de los profesionales habilitados sin exigir requisitos ajenos a la ley. Frente a esta queja, la Junta de Andalucía llegó a señalar que no podía “forzar a que se cumpliera la normativa turística”, que seguirá siendo así hasta el próximo 1 de enero.
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