España e Italia vuelven a disputarse el liderazgo en el aceite de oliva: claves de la batalla por Deoleo
El mes de agosto no suele ser el más activo a la hora de hablar de operaciones corporativas. Sin embargo, este año, una empresa aceitera, Deoleo –dueña de marcas como Carbonell o Koipe y que tiene su principal planta de envasado en Córdoba– se ha convertido en el epicentro de la pelea de España e Italia por el liderazgo de este producto, básico en la dieta mediterránea.
Deoleo está en manos de dos firmas de inversión, CVC y Alchemy Partners, y por ella ya han presentado ofertas la española Dcoop y la italiana Coricelli, que la valoran en cerca de 500 millones de euros. Desde entonces, la empresa vive en una montaña rusa bursátil, que deja en evidencia las especulaciones sobre su futuro. Analizamos las claves de esta operación, relevante porque España produce entre el 40% y el 45% de todo el aceite de oliva que se consume en el mundo, donde Italia y Estados Unidos son los principales países a los que exportamos.
¿Qué es Deoleo y por qué es importante para el sector?
Deoleo no produce aceite de oliva pero vende prácticamente uno de cada diez litros a nivel mundial. Gracias a marcas archiconocidas como Carbonell, Koipe o Bertolli, Deoleo vende aceite de oliva en prácticamente todo el mundo, con una cuota de mercado del 8,4%. Posee varias plantas envasadoras. La principal está en Córdoba, donde hace más de un siglo y medio nació Carbonell.
Esta multinacional es heredera de SOS Cuétara, una de las grandes empresas españolas que naufragó durante la crisis de 2008. En 2011, el grupo SOS Cuétara se fue deshaciendo de todos sus negocios alimentarios para poder pagar sus enormes deudas. Vendió el de las galletas y el del arroz, y solo se quedó con el oleícola. De ahí surgió Deoleo.
La compañía naufragó durante varios años. El mercado del aceite de oliva es uno de los más inestables. Los precios dependen de la producción (y el tiempo) y del consumo. Y en la década pasada nunca fueron especialmente rentables.
En 2014 llegó el fondo de inversión CVC al rescate. Inyectó 134 millones de euros para cuadrar cuentas y quedarse con el 30% de la compañía. Al año siguiente ya poseía la mitad de las acciones de la empresa. Desde el primer día, CVC marcó su objetivo: sanear la compañía para venderla después al mejor postor. Deoleo fue sometida a unos brutales recortes. Se cerraron plantas, se despidió al 70% de la plantilla y se reestructuró la deuda. A pesar de ello seguía sin ser rentable.
Hasta que llegó la invasión de Rusia a Ucrania y se disparó el precio del aceite de oliva. Las ventas eran las mismas en cuota de mercado pero el precio que se pagaba en el supermercado por cada litro de aceite se duplicó y hasta se triplicó. Deoleo volvió a dar beneficios. Tanto que cerró 2025 con un beneficio positivo de 20 millones de euros, tras años de pérdidas. Su facturación se elevó hasta los 851 millones. El 2026 ha comenzado incluso mejor. En el primer semestre el beneficio es ya prácticamente de 19 millones.
¿Quiénes son las empresas que quieren comprarla?
Ahora mismo hay dos pujas que se están disputando el control de Deoleo (y una tercera prácticamente descartada). La primera en fijar un precio fue Dcoop, la cooperativa de las cooperativas de aceite de oliva del sur de la Península. La segunda es la italiana Coricelli. Dcoop ha ofertado 470 millones de euros por adquirir Deoleo. Coricelli ha elevado la apuesta a los 500 millones de euros.
Dcoop asegura defender los intereses de 70.000 familias olivareras. Nació en los años setenta y hasta 2014 se llamaba grupo Hojiblanca. En su historia ha ido creciendo año a año sumando cooperativas y almazaras andaluzas, especialmente en las provincias de Sevilla y Córdoba. A diferencia de Deoleo, Dcoop produce y vende aceite de oliva. El año pasado facturó 1.421 millones de euros, aunque no solo con el aceite de oliva. También diversificó en otros negocios agroalimentarios, como la almendra o el pistacho.
Coricelli es una empresa familiar fundada en 1939 en el municipio toscano de Umbría. Una de sus filiales que tiene el nombre de su fundador, Pietro Coricelli, entró en el mercado español del aceite de oliva en el año 2000, comprando la firma de Baena Abasa. Eso sí, los números de Coricelli no son los de Dcoop ni tampoco los de Deoleo. En 2025 facturó 389 millones de euros. Apenas 79 millones fue por ventas de aceite de oliva. Su oferta de 500 millones es superior a su propia facturación.
Existe una tercera compañía que ha lanzado una oferta por Deoleo, pero menor que estas dos. El grupo Acesur, que ya posee el 5% de Deoleo, ha planteado una puja de 460 millones de euros. Pero en cualquier caso, Acesur estará en cualquier operación, ya que su 5% no está en venta y se contará con la compañía.
¿Qué significaría que Deoleo fuese adquirida por Dcoop para España y qué si la compra Italia?
Que Deoleo esté controlada desde España o Italia se ha convertido en una especie de cuestión de estado en La Moncloa. Según ha podido saber este periódico, el Ministerio de Agricultura está monitorizando todo lo que está ocurriendo en estas pujas por la multinacional del aceite de oliva. España es el gran productor mundial de aceite de oliva. Dependiendo de cada campaña (donde la lluvia, el calor, el frío o las plagas juegan un papel fundamental), España suele producir entre el 40 y el 45% del aceite de oliva que se consume en el mundo. Hay provincias como Jaén que producen el 20% del aceite de oliva del planeta. Italia, en cambio, produce entre el 10 y el 15%.
Hasta hace dos décadas, España vendía a granel a Italia gran parte de su producción. Las marcas italianas envasaban y comercializaban un producto que generaba un enorme valor añadido que se quedaba en el país transalpino. Eso ha cambiado gracias a gigantes como Dcoop y Deoleo. Y ese es el motivo por el que España quiere que Deoleo y sus marcas (líderes en Estados Unidos) se queden en el país.
Si Deoleo acaba en manos italianas (aunque Coricelli trabaja en la opción de comprar la multinacional gracias a una pequeña empresa que posee en Sevilla) el famoso mantra del aceite que produce España y vende Italia regresará y se convertirá en una realidad de mercado.
¿Por qué Deoleo vale 500 millones de euros y por qué quieren venderla las firmas de inversión?
De momento, se sabe que hay esas dos ofertas sobre la mesa del consejo de administración de Deoleo: los 470 millones que propone Dcoop y los 500 de Coricelli, salvo aumentos en la puja o nuevos candidatos a entrar en ella. Un precio que incluiría tanto la deuda financiera de Deoleo, que ronda los 100 millones de euros, como una provisión por una multa que el grupo español tiene pendiente en Italia, por una disputa fiscal de su filial.
Esa cifra de, aproximadamente, 500 millones de euros no es una casualidad. Es el equivalente a 10 veces su beneficio bruto de explotación (Ebitda), que el año pasado se situó en 50 millones de euros. Es un ratio habitual a la hora de cerrar transacciones de empresas, aunque dentro de la franja alta, lo que se traduce, según explican fuentes del sector financiero, en que las empresas que pretenden comprar ven potencial a rentabilizar las marcas y acelerar sus ventas; y a que dan por saneada la deuda de Deoleo, que en 2020 estaba por encima de los 500 millones de euros.
También hay que tener en cuenta que las firmas de inversión que están en el accionariado quieren hacer caja. Por un lado, CVC, que tiene alrededor del 30% de la empresa, en la que entró hace más de una década –los fondos suelen estar alrededor de cinco años en una compañía, para reestructurarla o reorganizarla y, después, salen para rentabilizar su inversión– y desde hace tiempo quiere abrir nuevos horizontes. Por otro, Alchemy Partners, un fondo británico oportunista que se convirtió hace años en accionista de referencia de Deoleo comprando la deuda que esta tenía con las entidades financieras y, luego, transformándola en acciones de la aceitera y que ahora ve la oportunidad de salir con una guerra de ofertas que aún va a tardar semanas en decidirse.
¿Cuánto aceite exportamos y cuánto importamos?
España es el mayor productor de aceite de oliva del mundo, con cerca de 1,3 millones de toneladas, el 40% de toda la producción global, según la última campaña. Sin embargo, eso no significa que todo lo que se produce en España se consuma aquí, pero pone de relieve el peso de este país y el interés por ver quién se hace con uno de los grandes operadores del sector.
Si se ven los datos de esa última campaña completa, que abarcó desde el 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2025, España exportó más de un millón de toneladas de aceite de oliva, por un valor que se situó en el entorno de los 5.000 millones de euros. En cuanto a las importaciones, superaron las 206.000 toneladas, por valor de algo más de 857 millones de euros, según los datos que publica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Es relevante que el principal destino de nuestras exportaciones sea Italia –en la campaña pasada, más del 27% de todo lo exportado y más de 1.418 millones de euros, según esos datos de Agricultura–. Y, el segundo país, Estados Unidos, donde las sucesivas escaladas arancelarias de Donald Trump han causado preocupación al sector.
También es importante cómo están cambiando las importaciones. Por ejemplo, los últimos datos sobre compras españolas de aceite de oliva procedentes de fuera de la Unión Europea (UE) –entre enero y mayo– apuntan a que se han disparado un 84%, una situación que la industria achaca a la menor disponibilidad de aceite español. Mientras, los productores denuncian que ha hundido los precios en origen, principalmente en Túnez, lo que convierte al producto ese país en más competitivo.
¿Cómo va el consumo de aceite de oliva en España?
Se trata de un mercado que suele vivir fluctuaciones, pero donde el consumo doméstico local es resiliente, como se vio en la gran escalada de precios de 2022, donde el sector temía que los hogares dieran la espalda al aceite de oliva en favor de otras variedades y, aunque las ventas se resintieron, el consumo no cayó, precisamente, en picado.
Los últimos datos de un ejercicio en conjunto, de 2025, apuntan en otro sentido. El descenso de los precios medios impulsó el consumo doméstico de aceite un 6,7%, según los datos de consumo que publica el Ministerio encabezado por Luis Planas. En concreto, entre todos los aceites, se alcanzaron los 477,5 millones de litros. Y lo que tiró del consumo fue el de oliva. Agricultura señala en su análisis anual que este es “el principal motor de la categoría”, con un crecimiento en el pasado año del 20,4%, con el virgen extra creciendo más de un 33%.
Sin embargo, este 2026 no es tan brillante. “En mayo de 2026, las compras se sitúan en 22,34 millones de litros, con un descenso del 17,4% respecto al mismo mes del año anterior”, señala el panel que publica Agricultura. “Tendencia que también se traslada en valor, que disminuye un 16,5%, hasta alcanzar 107,02 millones de euros, con una subida del precio medio del 1,1%”. De nuevo, es un producto donde pesa el precio y donde la marca blanca representa en los últimos años casi la mitad de todas las ventas.
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