La Fiscalía investiga la contaminación en las aguas del norte de Córdoba
La Fiscalía Provincial de Córdoba ha asumido la investigación de la contaminación en los ríos del norte de Córdoba tras la denuncia de un vecino de la zona. Este vecino presentó un escrito ante la Guardia Civil y también ante la Fiscalía General del Estado. El ministerio público ha considerado que existen indicios de delito y ha reenviado a su vez la denuncia a la Fiscalía Provincial de Córdoba, para que instruya las correspondientes diligencias de investigación.
El traslado de la documentación está fechado el pasado 29 de septiembre. El caso ya ha sido asumido por la fiscal delegada de Medio Ambiente en Córdoba, que será la que ahora determine el alcance de la investigación y si es necesario reclamar documentación.
El origen de la denuncia por contaminación en el río Guadarramilla se encuentra en la sonda pública de control que hay en El Viso, perteneciente a la Confederación Hidrográfica del Guadiana y a la que ha podido acceder Cordópolis. Esta herramienta está instalada en el cauce del río, justo antes de su desembocadura en el pantano, por lo que se conoce qué vertido va a La Colada. De hecho, los registros del sistema de información ambiental muestran episodios continuados de contaminación, en los que las concentraciones saturan con frecuencia la capacidad máxima de medición del propio sensor, según el denunciante.
El nivel de fosfatos y amonio
En el caso de los fosfatos, el límite legal en España se fija en dos miligramos por litro. Sin embargo, los sensores han detectado picos de hasta 22,73 miligramos por litro, lo que supone superar en más de diez veces los niveles máximos autorizados por la legislación. Por su parte, la presencia de amonio en el agua ha alcanzado concentraciones superiores a los 20 miligramos por litro, multiplicando por 30 los valores habituales y sobrepasando el tope físico de medición de la propia sonda del Gobierno.
La Colada es un embalse clave para el norte de la provincia. Se construyó para abastecer a todo el norte y también al sur de Castilla y La Mancha. No obstante, desde que se puso en servicio nunca ha podido usarse para el fin por el que fue diseñado. La contaminación de sus aguas hace imposible su potabilización.
Hace tres años, durante la grave sequía de la Península Ibérica, el embalse de Sierra Boyera se secó completamente. La alternativa estaba en La Colada, que comenzó a bombear agua hacia Sierra Boyera para que el suministro de agua potable no se interrumpiera. Sin embargo, la contaminación del agua hizo que la Junta declarase su consumo como no apto. Esos 80.000 vecinos tuvieron que estar bebiendo agua embotellada o suministrada por camiones cisterna.
La Colada sí que abasteció a la comarca de un agua no potable, que se usaba solo para duchas o para lavar. No obstante, la turbidez del agua e incluso su olor provocó graves problemas en todo el sistema, que hubo que limpiar.
La crisis se solucionó cuando llovió. Las intensas precipitaciones volvieron a llenar Sierra Boyera, cuya agua sí que es más fácil de potabilizar. Pero el problema en La Colada se mantuvo.
Diferentes fuerzas políticas, como IU, y organizaciones ecologistas llevan años reclamando actuaciones de urgencia para acabar con el origen de los vertidos en la cuenca de La Colada. Un último informe de Ecologistas en Acción determinó que en la zona hay depuradoras pendientes de construir o insuficientes, como el caso de Pozoblanco, algo que a su juicio agrava los episodios de contaminación.
Ahora el caso está en manos de la Fiscalía y también de la Guardia Civil. Ambas instituciones tendrán que determinar si finalmente hay indicios de delito contra el medio ambiente o no.
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