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Las tres depuradoras pendientes de Córdoba, todas en la zona norte que contamina el agua de La Colada

La Colada.

Jesús Ventura

7 de septiembre de 2026 20:01 h

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Córdoba se ha consolidado en los últimos años como la provincia andaluza con el mayor nivel de cumplimiento en depuración de aguas residuales, tal y como confirma el último informe de Ecologistas en Acción. De hecho, la provincia cordobesa ha alcanzado una tasa de conformidad del 92,31% en el año 2025. Pese a ello, la situación en el norte de la extensión continúa estando bajo un problema localizado y que no se ha puesto solución. Las únicas tres depuradoras que han suspendido los controles de calidad ambiental en todo el territorio se concentran en dicha ubicación, vertiendo aguas insuficientemente depuradas que amenazan de forma directa a la situación del embalse de La Colada.

El informe de Ecologistas, al que ha tenido acceso este periódico, analiza las muestras oficiales de saneamiento y depuración del año 2025 en toda Andalucía. El documento pone el foco en el plano negativo dentro de las infraestructuras de Pozoblanco, la que comparte El Viso y Villaralto, y Alcaracejos con Villanueva del Duque, señalando que ninguna de ellas logra eliminar eficazmente nutrientes críticos como el nitrógeno o el fósforo antes de devolver el caudal a los cauces naturales.

Esto hace que la contaminación aumente. La presencia excesiva de estos nutrientes en el agua depurada acelera los procesos de eutrofización, un fenómeno que provoca la proliferación descontrolada de algas, reduce el oxígeno disuelto y altera los ecosistemas fluviales. Más concretamente, el norte de Córdoba tiene un impacto es especialmente debido a que los vertidos de estas tres instalaciones acaban llegando al embalse de La Colada, catalogado como zona sensible y que, de hecho, ha tenido prohibido el uso de su playa por la contaminación.

Los niveles de contaminación y los problemas de la depuradora de Pozoblanco

La primera de las infraestructuras que muestra un déficit es la depuradora de Alcaracejos y Villanueva del Duque, que está siendo gestionada por la Empresa de Aguas de Córdoba (Emproacsa). Esta EDAR vierte sus aguas al arroyo de Las Cruces, un afluente del arroyo Lanchar que discurre aguas arriba de La Colada. Según las analíticas que aporta el informe, el parámetro limitante de su funcionamiento es el nitrógeno, que registra una media anual de 16,13 miligramos por litro en las doce muestras tomadas.

El segundo punto en este sentido se localiza, como se ha mencionado anteriormente, también en el norte de Córdoba, más concretamente en la planta de El Viso y Villaralto, que también la gestiona Emproacsa y que vierte al arroyo Arenoso. Esta instalación ha llegado a superar el volumen de vertido anual autorizado en años anteriores y arrojó una media de 2,4 miligramos por litro de fósforo total, mientras que el límite está impuesto en unos dos miligramos por litro.

Desde el punto de vista técnico, los Ecologistas han advertido en dicho escritor de que el sistema de biodiscos de El Viso no es el idóneo para la zona, dada la elevada carga orgánica de origen ganadero que recibe. Además de carecer de tratamiento primario y de un tanque anóxico para la desnitrificación, la empresa pública Emproacsa ya se encuentra estudiando un proyecto de reforma de ingeniería para sustituir este diseño por un nuevo reactor biológico de cultivo suspendido.

El alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, visita la depuradora

Asimismo, el informe señala a la planta de Pozoblanco como “la peor depuradora de la provincia”. Durante el año 2025, esta infraestructura registró una concentración media de fósforo de 4,6 miligramos por litro en sus once muestras analizadas, con un rendimiento de depuración de apenas el 32,16%. Las aguas residuales insuficientemente depuradas se vierten al río Guadarramilla, impactando directamente en la calidad ambiental de La Colada y agravando su eutrofización.

La EDAR de Pozoblanco arrastra un largo historial de deficiencias, habiendo tenido revocada su autorización de vertido entre 2007 y 2019. No obstante, a mediados de julio de este año, se dio a conocer que el Ayuntamiento y la empresa concesionaria, Hidralia, lograron ratificar la vigencia de su autorización tras cumplir con los parámetros exigidos y acordar un plan de inversiones y mantenimiento técnico de la planta.

De hecho, la Junta de Andalucía acomete actualmente una ampliación integral de la planta de Pozoblanco con una inversión de casi 8 millones de euros. Uno de los consejeros visitó el pasado año las obras, que entonces se encontraban al 70% de ejecución con una inversión de 6,3 millones, estimando que las obras para duplicar la capacidad diaria de tratamiento hasta los 6.300 metros cúbicos y poner en marcha los sistemas para reducir el fósforo finalizarían a finales de año. Todo ello en busca de eliminar las tres deficiencias que aumenta la contaminación en La Colada.

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