La Confederación ya trabaja con el horizonte de noviembre para declarar oficialmente la sequía

Sequía en el Arroyo Bejarano

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Joaquín Sáez, ha confirmado que el organismo de cuenca ya tiene un horizonte para declarar oficialmente la sequía: noviembre. Este viernes, la cuenca del Guadalquivir entrará en situación de emergencia. Ese es el paso previo para que un mes después se pueda activar el decreto de sequía. Es decir, el 1 de noviembre se podría solicitar al Gobierno la aprobación del decreto.

La situación en los embalses sigue siendo dramática. En la provincia de Córdoba, los pantanos están al 21% de su capacidad, la situación más baja de la última década y muy similar a la de la última sequía, la del año 2009. Las lluvias de hace dos semanas apenas se han notado en los embalses. Los acuíferos estaban casi agotados tras un duro verano y casi todo lo que llovió se ha ido al subsuelo. Sin arroyos ni escorrentías el agua que llega a los embalses es muy escasa.

El decreto de sequía permitirá activar varias medidas para aliviar la situación de los agricultores, que se enfrentan a duras pérdidas económicas. Además, se reservarán en toda la cuenca 500 hectómetros cúbicos. Con ese agua se podrá dar de beber a las ciudades y pueblos de toda la cuenca del Guadalquivir sin necesidad de activar restricciones.

De momento, las previsiones meteorológicas no son muy halagüeñas. A corto plazo no están previstas lluvias intensas en la cuenca del Guadalquivir, que contribuyan a aliviar la situación en los embalses. De prolongarse la situación, la sequía a la que se enfrenta la cuenca podría ser equiparable a la de 2009, 2003 o incluso la de los años noventa.

El Valle del Guadalquivir vive una histórica sequía desde hace ocho años. Desde 2012, Córdoba ha sufrido los años agrícolas más secos y más cálidos desde que se tienen registros. Tanto la provincia como toda la cuenca del Guadalquivir tienen una de las reservas hídricas más importantes y seguras de España. Aún así, la ausencia de precipitaciones está dejando los embalses tan secos que en caso de que 2021/2022 vuelva a ser un año sin lluvias abundantes miles de explotaciones agrarias no tendrán garantizada su supervivencia.

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30 de septiembre de 2021 - 05:00 h
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