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Los vendimiadores cordobeses se marchan a Francia mientras Montilla-Moriles no encuentra trabajadores

Vendimia de pedro ximénez.

Alfonso Alba

20 de agosto de 2026 20:03 h

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El verano pasado, más de medio millar de cordobeses se marcharon a trabajar en la vendimia de Francia. Muchos son vecinos de las históricas comarcas de Montilla-Moriles, la cuna del vino cordobés. Este año, se calcula que han podido emigrar en periodo estival otro medio millar de cordobeses. En Francia, el salario neto que cobra un jornalero durante la vendimia de 2026 se ha fijado en 9,74 euros la hora, permitiendo alcanzar ingresos que oscilan entre 1.900 y 2.337 euros mensuales. Además, a la gran mayoría se le abona el viaje y la manutención.

A la vez, son muchos los agricultores de Montilla-Moriles que no encuentran trabajadores para la vendimia. Tanto que este miércoles, la asociación VitiVinum, que representa a agricultures y lagares de Montilla-Moriles, emitió un comunicado de prensa en el que alertaba de la falta de mano de obra para la vendimia actual. El responsable de Acción Sindical de CCOO en Córdoba, Raúl Tirado, explicó el motivo: la mayor parte de los trabajadores del campo cordobés se han marchado a Francia. “Aquí la vendimia está acogida al convenio del campo, que apenas si llega al salario mínimo interprofesional”.

Según las tablas del último convenio del campo (que el sindicato CCOO no firmó), un trabajador cobra un salario bruto al día de 62,85 euros. En el caso de que la vendimia dure un mes (que nunca es el caso) y el jornalero trabajase los 22 días correspondientes, el salario bruto sería de 1.382,70 euros. En el mejor de los casos, el neto se le quedaría en 1.295 euros al mes para un trabajo agrícola que, además, es temporal.

“Nos encontramos en un momento decisivo del año. La uva alcanza su punto óptimo de maduración en unas fechas determinadas y no puede esperar. La vendimia requiere disponer de un importante número de trabajadores durante un periodo relativamente corto e intenso. La falta de mano de obra puede provocar retrasos en la recolección, pérdida de calidad de la uva, incremento de costes e incluso que determinadas parcelas no puedan vendimiarse a tiempo”, denuncian desde Vitivinum, aunque su análisis de la falta de trabajadores dista un abismo del planteamiento de CCOO.

“Consideramos necesario que las administraciones, organismos y entes involucrados analicen si el actual sistema de prestaciones, subsidios y ayudas vinculadas al desempleo agrario está suficientemente coordinado con las necesidades reales de contratación durante las campañas agrícolas”, aseguran, en un discurso al que se opone el sindicato. “Aquí no hay condiciones de trabajo dignas” y también “se echa en falta cultura empresarial”, asegura Tirado.

Vendimia en Montilla

El sector vitivinícola español, y el cordobés en particular, lleva décadas sumido en una crisis en el que se compite por precio con Francia. En la provincia de Córdoba, el precio por un kilo de uva en origen que ha recibido un agricultor ha oscilado entre los 45 céntimos y los 56. En Francia, el precio de la uva Champagne, que recogen muchos de los vendimiadores españoles que cada verano emigran allí, se paga entre 6,60 y 9,60 euros el kilo. La diferencia es abismal. Los márgenes de los viticultores franceses, también. Y eso lleva a poder pagarle mejor a los trabajadores.

Aparte, el sector vitivinícola español, a través de las organizaciones agrarias, lleva años solicitando una estrategia nacional para la protección de las viñas españolas y también para que los precios no se derrumben. Francia ha movilizado ayudas millonarias para fomentar el arranque de viñas con el que corregir el exceso de producción de vino que tiene el país. Es una manera de intervenir en el mercado para que los precios no se desplomen. España ya hizo una estrategia similar hace años que menguó, por ejemplo, la extensión de vides que había en Montilla Moriles.

Ahora, al sector se le acumulan los problemas. No solo está el de la falta de mano de obra. También el de la caída de la producción actual por la plaga del mildiu, con estimaciones de hasta un 40% menos de cosecha. Y también el aumento de los costes. La crisis de la guerra de Ucrania sumada a la de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz ha hecho que se incrementen los gastos de los abonos y de muchos productos fitosanitarios, junto a los del transporte. Los márgenes para muchos viticultores no solo se han estrechado, sino que en algunos casos se produce ya bajo el umbral de la rentabilidad.

En el marco de Montilla-Moriles existen muchas pequeñas explotaciones. En municipios pequeños son los propios propietarios los que vendimian, en muchos casos con ayuda de su familia y ante la falta de empleados. Pero la mano de obra no solo es necesaria en el campo, sino también en los lagares. El cambio del modelo laboral en parte de estos municipios, con cada vez menos trabajadores dedicados al sector agrario, ha elevado la dificultad para encontrar jornaleros.

Vendimia en Montilla

Inmigrantes sin papeles

Vitivinum va un paso más allá. “En Montilla, Moriles y otros municipios de nuestra comarca residen actualmente personas extranjeras, entre ellas numerosos ciudadanos de origen latinoamericano por ejemplo, que desean trabajar, que están dispuestas a incorporarse a las labores agrícolas y que sin embargo, en determinados casos, no pueden ser contratadas legalmente debido a que su situación administrativa todavía no les permite trabajar”.

“Los viticultores y agricultores en general, queremos contratar legalmente. Queremos que estos trabajadores puedan disponer de su contrato de trabajo, alta en la Seguridad Social, salario conforme a la normativa y convenios, prevención de riesgos laborales y todas las garantías, derechos y dignidad que corresponden a cualquier trabajador”, aseguran. Por eso, reclaman “a las administraciones competentes a que estudien y establezcan procedimientos ágiles, extraordinarios o urgentes, plenamente legales, de regularización o autorización de trabajo excepcional para aquellas personas extranjeras residentes en la zona que reúnan los requisitos establecidos legalmente y tengan una oferta real de empleo en campañas agrícolas como la vendimia”.

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