Arranca la vendimia en Montilla Moriles, casi un mes antes de lo que era habitual hace 20 años
El Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Protegidas Montilla Moriles y Vinagre de Montilla Moriles ha anunciado, a través de una nota de prensa a los medios de comunicación, que ha comenzado la campaña de la vendimia 2026, una de las más tempraneras de toda Europa. En primera instancia, se ha empezado a recoger las variedades blancas de Moscatel y Sauvignon Blanc en las parcelas de Herederos de Ángel Lara Carmona, pero esto no era lo común a finales de la década de los 90 y principios del 2000.
Hace apenas 20 o 30 años, la vendimia de Montilla Moriles comenzaba a finales del mes de agosto y en apenas tres décadas ha habido un cambio drástico. La serie histórica desde 1990 muestra un adelanto aproximado de tres a cuatro semanas, uno de los casos más claros de adelanto fenológico en la viticultura española.
Eso sí, hay dos razones que explica este cambio:
- En primera instancia, se han plantado nuevas variedades como son el Moscatel y el Sauvignon Blanc, que se introdujeron a principios de los 2000. Estas uvas de maduración temprana están orientadas a elaborar vinos blancos jóvenes sin crianza.
- Por otro lado, y el más evidente, es el cambio climático. El aumento sostenido de las temperaturas medias y las intensas olas de calor adelantan fisiológicamente la maduración de la uva. Por ello, incluso la tradicional recolección de la Pedro Ximénez ha tenido que desplazarse a principios de agosto para que la uva no pierda acidez.
Estimaciones halagüeñas y sanidad excepcional
En lo que viene siendo la vendimia propiamente dicha, las primeras valoraciones técnicas y de seguimiento en campo realizadas por el Consejo Regulador reflejan unas perspectivas optimistas. Tras una campaña anterior caracterizada por un menor volumen de cosecha por la irrupción del hongo milidu (que se situó en los 20 millones de kilos de uva), para esta nueva campaña se estima un aumento significativo de la producción, previéndose un incremento de entre el 35% y el 45% respecto a la cosecha precedente.
Destaca la excelente sanidad y calidad actual del fruto en toda la zona de producción. Las condiciones climatológicas registradas a lo largo del ciclo vegetativo, según el Consejo Regulador, han favorecido el desarrollo óptimo del viñedo, dando como resultado un estado sanitario impecable, libre de plagas y enfermedades criptogámicas, así como un equilibrio perfecto de maduración.
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