Preparativos a medio gas en la hostelería y el comercio, entre la incertidumbre y la esperanza

Los negocios de hostelería y comercio preparan la reapertura para la fase 1 | TONI BLANCO

Persianas medio abiertas, mesas y sillas sacadas a la calle, paños y productos de limpieza en las manos y un halo de esperanza en mitad de la incertidumbre. Esa mezcla se podía ver en la mañana de este sábado entre quienes preparaban sus negocios de hostelería y comercio para la apertura en la fase 1 de la desescalada en la crisis del coronavirus, apertura que se podrá realizar con estrictas condiciones a partir del lunes 11 de mayo, aunque la mayoría prevé reiniciar sus negocios escalonadamente en los próximos días.

Una recorrido a media mañana por la zona centro de la ciudad debaja a la vista que solo estaban abiertos los comercios que podían hacerlo hasta ahora -farmacia, alimentación, ópticas- y toda una hilera de persianas cerradas en los negocios de hostelería y comercios de ropa que podrían abrir a partir del lunes. Solo alguna excepción como el establecimiento de Álvaro Moreno en Las Tendillas o el de Oysho en un extremo del Bulevar del Gran Capitán contaban con personal en su interior preparando la tienda para esta próxima semana. Cajas de cartón del género para poner en los percheros, limpieza y la vista puesta en la semana que viene: “No sabemos si el lunes abriremos o en los días siguientes”. La incertidumbre es, de momento, la nota más común.

En las cercanías de la Plaza de la Compañía y Claudio Marcelo, un par de bares se afanan en la limpieza de sus locales. En uno, un padre y su hijo ponen a punto las mesas y sillas que podrán sacar a la terraza, si el tiempo acompaña, a partir del lunes. Casi dos meses cerrados a cal y canto dan trabajo suficiente para ir a toda marcha ahora si quieren reiniciar la actividad este lunes, con el 50% de las mesas en la calle. A unos metros, el bar Munda ya inició su actividad esta pasada semana sirviendo a domicilio su comida y prepara ahora las mesas que podrá sacar a la terraza, menguada a la mitad: “Cuatro mesas es lo que podremos poner”, cuenta el responsable mientras empuña la bayeta y el Sanitol.

“Será una cosa progresiva, esto necesita tiempo”

Frente al Ayuntamiento, la esperanza se abre paso en otro bar, cuyos trabajadores limpian en la calle las mesas y sillas que sacarán al exterior a partir de esta semana. “No tenemos mucha esperanza al principio, será una cosa progresiva, esto necesita su tiempo”, creen sobre cómo será el futuro próximo de su negocio.

En el Realejo, los vecinos que van a comprar al supermercado, a la panadería, al estanco o a la farmacia hacen las colas ya habituales en perfecta armonía. Por lo demás, apenas movimiento de otro tipo de negocios que quieran iniciar la reapertura la próxima semana. En algún local, con la persiana medio bajada, se intuye el trasiego de personas limpiando pero, como dicen los responsables de un negocio de venta de mármoles, “todo va en cadena y si no dejan abrir los cementerios, no puedo ir a ver a las familias allí”. Espera que en estos días haya buenas noticias y, además de poder abrir, pueda optar a atender a su público.

“Si en dos meses no funciona, cierro”

Esa incertidumbre es la que planea, por lo general, por los negocios, que en su mayoría mantienen la persiana bajada y no andan de preparativos este sábado. Pocos, muy pocos o ninguno, por la zona de Santa Marina, el Chimeneón y el Carmen. Y entrando ya en el meollo de un barrio como Valdeolleros, la dinámica es la misma, salvo la vida comercial de los negocios hasta ahora ya abiertos: fruterías, carnicerías, supermercados, panaderías, farmacias y algún local de venta de caracoles.

En un bar en pleno barrio de Santa Rosa, han sacado las mesas y las sillas a la calle. Limpian y pintan el local, cerrado durante casi dos meses. Y quieren arrancar la marcha este mismo lunes de entrada de la fase 1. Pero la realidad no es muy esperanzadora: “Si en dos meses esto no funciona, dejaré las llaves y me iré”, cuenta el responsable, que explica cómo este tiempo cerrado ha supuesto miles de euros gastados sin un solo ingreso. A partir del lunes lo intentará, dice, con todas las fuerzas e ideando fórmulas de comida para llevar a casa. La esperanza es que la clientela del barrio, que siempre fue fiel, vuelva a su local.

Profesionales del sector

Es la cara de los hosteleros que subirán la persiana el lunes, aunque la mayoría de este tipo de negocios en Córdoba no prevé reabrir ese día, pendientes de los pronósticos de lluvia, según han explicado desde la Asociación de Profesionales y Empresarios de Turismo de Córdoba.

Su presidente, Alberto Rosales, comenta que “hay un porcentaje muy pequeño” de hosteleros que abrirán el lunes, que se han preparado ya para ello, si bien “hay muchos que viendo el tiempo no van a abrir”. Expone que los hosteleros están “muy desorientados, sin normas oficiales”, afectando en este caso a empleados, pero también a proveedores y clientes, al tiempo que apunta a “las dificultades” para las gestiones en ERTE en caso de contar con un empleado que estaba acogido al mismo, pero el empresario se vea en la necesidad de tener que reincorporarlo a dicho expediente por la situación.

Ante el acuerdo entre el Gobierno, los sindicatos y empresarios para alargar los ERTE hasta el 30 de junio, con la posibilidad de prorrogarlos con posterioridad a esta fecha si persisten restricciones a la actividad por razones sanitarias, “todo el empresariado piensa que como mínimo hay que fijar finales de septiembre”, según Rosales, de cara a “recuperar al personal”, porque “es terrible el dato de gente que va a ir al paro y empresas que van a cerrar”.

Durante esta semana ya hay algunos establecimientos de la capital y la provincia que han abierto para los pedidos a domicilio o recogida en el local, destacando Rosales que en varios casos “los mismos cocineros son los propietarios del restaurante y no necesitan más personal”, a lo que agrega que “si antes de la pandemia la comida a domicilio era el 1 por ciento, ahora es el 2 por ciento”, advirtiendo de que “los repartos son muy caros”.

No obstante, señala que “hay restaurantes que venden menús un poco más económicos, incluso algunos que funcionan para asociaciones benéficas”, pero suponen “muy poco porcentaje” de los establecimientos. También, apunta a la venta a domicilio en estos días de churrerías y heladerías. En cifras, indica que la incidencia de restaurantes y bares abiertos en la provincia en estos momentos es “muy baja”.

En cuanto a los establecimientos del Grupo Puerta Sevilla, del que es administrador, explica que estudian abrir los patios interiores de dos de ellos a partir del 18 de mayo, para lo cual están “desinfectando, pintando y aprovisionando” material higiénico-sanitario para la reapertura, así como formando al personal para la nueva situación, en la que no se contempla la colocación de mamparas entre las mesas.

Horarios cuestionados

En relación con la reapertura de bares y restaurantes con el 50% de aforo de la terraza, el presidente de la Asociación Cordobesa de Hostelería y Turismo (Hostecor), Francisco de la Torre, comentó el jueves de esta semana que se mantenía “la incertidumbre” en el sector, al “no haber certeza sobre las medidas higiénico-sanitarias”.

Igualmente, cuestionaba “si los horarios se van a cambiar”, dado que “no tiene mucho sentido abrir los establecimientos para estar cerrados a las 23:00”, según exponía el presidente de Hostecor.

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