Los muertos cordobeses de Franco que yacen junto al dictador en el Valle de los Caídos

Valle de los Caídos | SEBASTIÁN BRIEL

Manuel, Antonio, Matías, Rogelio, Beatriz, Dolores... Estos son algunos de los 203 nombres que conforman la larga lista de los cordobeses asesinados durante el franquismo y que hoy yacen al lado de su verdugo en el Valle de los Caídos. Son datos ofrecidos por el Ministerio de Justicia, donde junto a sus nombres rezan también sus apellidos, la fosa desde la que fueron trasladados y el municipio en el que fueron asesinados. Aún hoy hay un cuerpo sin identificar. Y con todos ellos, Córdoba se convierte en la provincia andaluza con más represaliados presentes en el Valle de los Caídos.

El 1 de abril de 1940, Franco dispuso la construcción de una Basílica y un Monasterio en la finca de Cuelgamuros con el único objetivo de “perpetuar la memoria de los que cayeron” por la “gloriosa Cruzada”. Los traslados desde las diferentes fosas y cementerios comenzaron en 1959 hasta 1983. En total, 33.833 cadáveres, 12.410 personas desconocidas.

El 1 de abril de 1959 se inauguró lo que se conoce como el Valle de los Caídos, haciendo coincidir esta fecha con el vigésimo aniversario de la conclusión de la Guerra Civil. Lejos de las diferentes versiones sobre quiénes construyeron el monumento, el Informe de la Comisión de Expertos para el Futuro del Valle de los Caídos asegura que este edificio se levantó de manos de “personal contratado y numerosos presos políticos bajo las normas del Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo”.

Al igual que del resto de las víctimas presentes en el Valle de los Caídos, se desconoce cómo y dónde están enterrados los 203 represaliados cordobeses a lo largo y ancho del monumento. Este hacinamiento se contrapone al lugar de “culto” en el que fue enterrado el dictador: en una zona preeminente a pie del altar mayor de la Basílica del Valle de los Caídos, junto a los restos de José Antonio Primo de Rivera. Una práctica no permitida en la Iglesia católica ya que en el Concilio Vaticano II se impuso la prohibición de enterramientos en lugares de culto, ni siquiera el del Papa o el de un obispo. Aún así, la Iglesia dio la aprobación a que Franco fuera enterrado dentro del templo.

En relación a la procedencia de esos 203 represaliados cordobeses, ésta es un claro reflejo de la represión que se vivió en la provincia, tanto en la Guerra Civil como en el franquismo. Así, son hasta 14 municipios diferentes los que acompañan a los nombres de estos asesinados. Localidades como El Carpio, Lucena, Espiel, Aguilar, Baena, Belmez, Bujalance, Villafranca de Córdoba, Pedro Abad, Peñarroya-Pueblonuevo y Doña Mencía.

Asimismo, destacan tres municipios por la elevada cantidad de personas represaliadas que hoy se encuentran bajo la misma tierra que el dictador: Adamuz (62), Espejo (54) y Torrecampo (34). Por otro lado, y aunque la capital no fue frente de guerra, el franquismo sí continuó asesinando: el Ministerio de Justicia eleva a 28 las personas procedentes de fosas de la capital y que se encuentra en el Valle de los Caídos.

Por último, aunque la mayor parte de los cuerpos que fue enterrada en el monumento pertenece a hombres, en el caso de Córdoba también hubo mujeres. Concretamente, cinco, un número muy lejos de la cifra de víctimas varones: 197. Las cinco cordobesas forman parte de la lista de las 203 mujeres españolas presentes en este monumento, en la que cuatro almerienses completan la lista de féminas andaluzas.

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