Máximas de entre 25 y 26 °C para inaugurar los puestos de caracoles

Instalación de uno de los puestos de caracoles en la ciudad | ÁLEX GALLEGOS

Mal febrero, pésimo. Ni la que apuntaba a ser segura, del todo insuficiente, lluvia del lunes tuvo a bien dejarse ver. Un quiebro en un mes que va camino de ser nefasto en cuanto a precipitaciones y que afianza una tendencia con pocos visos de arreglarse. Lo que queda de mes sigue apuntando a seco, con un escenario a corto plazo más cerca de abril que del mes que nos toca, con un ascenso de las temperaturas a lo largo de la semana que podrían llevar al termómetro, por primera vez en lo que llevamos de año, por encima de los 25 °C. Se adelantan los puestos de caracoles y junto con ellos, se adelanta la primavera.

Altas presiones continentales y máximas primaverales

Desde hoy martes, el proceso de profundización de una borrasca al sur de Terranova, va a provocar que sobre la vertical ibérica se afiancen las altas presiones, inyectando dicha borrasca aire cálido del sur, que a lo largo de la semana hará que el termómetro vaya subiendo de manera progresiva. Tiempo estable y soleado, la misma dinámica de todo lo que llevamos de mes, y que durante los próximos días, y especialmente a partir del viernes próximo, van a dejar un ambiente puramente primaveral en toda la península Ibérica.

Días secos y de temperaturas al alza que se notarán en toda la provincia, con máximas abonadas a los 20 °C según medie el día, y mínimas aún frías o frescas, ligeramente por debajo de los 5 °C. Unos registros que según se acerque el fin de semana empezarán a apuntar cada vez más altos gracias a la entrada de aire cálido del sur en capas medias de la atmósfera, y que ya para el viernes, podrían dejar las primeras máximas del año por encima de los 25 °C. Un comienzo soñado para la temporada de caracoles, que incluso podría llegar a coquetear con máximas aún más elevadas tanto sábado como domingo.

¿Máxima de febrero?

A febrero se le empieza a poner cara de marzo, o casi de abril, un mal augurio en la tendencia registrada durante los últimos años de batir registros de temperatura máxima, y que podría tener en el de 2019 otro hito más para sumar a la lista. La marca, con casi sesenta años de aguante que suponen los 27.8 °C del 28 de febrero de 1960, podrían llegar a batirse en la última semana de este mes. La inyección de aire cálido, aún siendo una brisa otoñal en la curtida piel cordobesa, sí que adquiere rango de extraordinaria revisando las fechas del calendario, al límite para registrar el que pudiera ser primer récord por calor del año 2019.

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