La Magdalena, los Dolores Chicos y los Santos Mártires

Imagen de una ruta de la Misericordia | HERMANDAD DE LA MISERICORDIA

Tres días han bastado para dar a conocer datos más que interesantes y para muchos desconocidos de la historia de los titulares de la hermandad de la Misericordia y de la propia cofradía y sus antecedentes. Tres domingos en los que se han desarrollado unas rutas culturales organizadas por primera vez por la corporación de San Pedro, templo en el que han concluido todos los itinerarios después de recorrer distintos barrios de la ciudad significativos para la corporación del Miércoles Santo. La iniciativa ha contado con amplia asistencia, según informó la hermandad a EL CIRINEO, en torno a 40 personas de media los tres días que han podido conocer datos sobre la relación de la hermandad con la antigua parroquia de la Magdalena, el origen devocional de su titular mariana y la historia de los Santos Mártires cordobeses, titulares igualmente de la cofradía.

El primer domingo, 28 de octubre, el cronista de la hermandad y guía en estas tres rutas, Antonio Varo, explicó a los asistentes lo que se conoce acerca de la hermandad del Santísimo Sacramento de la Magdalena, que es el antecedente remoto de la Misericordia, que guarda las reglas fechadas en 1537 de aquella hermandad, el documento más antiguo conservado por una cofradía cordobesa. Esa extinta hermandad compró un terreno junto a la Magdalena en 1695 para construir la capilla del Sagrario, cuyo retablo quiso que presidiera el Cristo de la Salud, hoy de la Misericordia, talla anónima de la segunda mitad del siglo XVI que se veneraba en esa parroquia y que ya en 1650 había presidido una procesión de rogativas para que terminara una epidemia de peste, como así ocurrió.

Ese primer día de ruta los participantes hicieron el recorrido de la procesión del Santísimo de la Magdalena, que tenía lugar el día de esta santa, 22 de julio, y que tras dejar la plaza de la iglesia discurría por la calle Santa Inés, Encarnación Agustina, plaza de Regina, La Palma, plaza de San Pedro, Alfonso XII y Ancha de la Magdalena para llegar de nuevo al templo. Además, pudieron conocer que en torno a 1680 la hermandad sacramental de la Magdalena organizó una corrida de toros y cañas en la plaza, con un aspecto muy distinto al de ahora, pues no estaba ajardinada.

Pero la relación de la Misericordia con ese templo y barrio no concluye ahí. Será también en la Magdalena donde se funde la actual hermandad en 1937. Entonces, los cultos se hacían en San Pedro y el resto del año las imágenes estaban en la Magdalena, si bien el templo permanecía cerrado. Desde 1939 se llevaba el Cristo a San Pedro para el quinario que comenzaba y comienza aún el Miércoles de Ceniza, y se hacía por las calles que los participantes en la primera ruta también anduvieron: plaza de la Magdalena, Arenillas, plaza de las Tazas, Regina, La Palma y San Pedro. La estación de penitencia comenzaba también en San Pedro porque en la Magdalena no había puerta con tamaño suficiente para poder salir. Por ello, cuando en 1943 la hermandad estrena el antiguo paso del Crucificado (sustituido hace solo unos años y en el que se basa el actual) construye también una cochera pegada al ábside de la Magdalena para guardarlo allí.

En 1942 la iglesia de la Magdalena se reabre y comienza la costumbre en la hermandad de reunirse todos los miércoles a rezar el Ejercicio del Cristo, cosa que se mantiene hoy día. De 1943 a 1949 el Crucificado sale del mencionado cocherón, en 1950 y 1951 con la incorporación de la Virgen de las Lágrimas a la procesión ambos salen de unos cobertizos provisionales en la plaza de Aguayos y entre 1952 y 1956 el paso de la Virgen ocupa la cochera anexa a la Magdalena y el Cristo sale de una calle que da a la plaza y que se tapaba con un toldo. Desde 1957, cuando se reforma el cancel de San Pedro para que quepan los dos pasos, la hermandad inicia su estación de penitencia desde ahí.

Ermita de los Desamparados

El domingo 4 de noviembre se celebró la segunda ruta, con partida en la iglesia hospital de San Jacinto ante Nuestra Señora de los Dolores. Y es que la Virgen de las Lágrimas estuvo allí desde su talla en la segunda mitad del siglo XVII hasta 1730 bajo la advocación de Dolores. En 1699 se había fundado la actual hermandad de los Dolores, por lo que coexistieron dos cofradías con esta advocación en San Jacinto muchos años. En el citado año de 1730 la hermandad de la Virgen, que se había fundado en 1712 y que tenía por título Hermandad del Santo Rosario de Nuestra Señora de los Dolores, conocida como los Dolores Chicos, se traslada al Hospital de los Desamparados y Casa del Arte Mayor de la Seda que existía entre las calles Conde de Torres Cabrera y Ramírez de las Casas Deza. Esa casa, frente al palacio de los Cruz Conde, existe y se conserva la fachada de la ermita en la que la hermandad de los Dolores Chicos estuvo unos 40 años.

Hasta ese lugar se trasladó el grupo que participó en la segunda ruta hace dos domingos y desde allí hizo el recorrido que hacía la actual titular de la Misericordia el día de la Encarnación, 25 de marzo. El itinerario de esa procesión comprendía Conde de Torres Cabrera, San Zoilo, plaza de San Miguel, Barqueros, plaza de las Tendillas, Duque de Hornachuelos, Conde de Cárdenas, Cuesta de Luján, Diario de Córdoba (antes Librería), Capitulares (Casas del Cabildo entonces), Alfaros (que era Carnicería), Cuesta del Bailío, que en aquel momento no contaba con escalones, plaza de Capuchinos y Conde de Torres Cabrera hasta la capilla.

En 1772 la Virgen fue trasladada a la Magdalena, después de un primer intento fallido de llevarla a San Miguel, y ahí comienza su historia junto al Cristo de la Misericordia (entonces de la Salud) pues se situó en la conocida como capilla de los Armenta, junto a la capilla en la que se veneraba el Cristo. Cuando a finales del siglo XIX la Magdalena deja de ser parroquia y se convierte en iglesia auxiliar de San Pedro se llevan allí muchos enseres y también la Virgen, aunque no se conoce la fecha exacta del traslado de la Virgen, que se situó en la actual capilla de la hermandad. En ese tiempo seguía siendo conocida como Virgen de los Dolores, sobre cuya hermandad se tienen datos hasta la década de 1830.

Pese a su cercanía física en la Magdalena, la Virgen no se asocia al Cristo hasta 1950 en que la Misericordia la acoge y le cambia la advocación por Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, siendo este último título posiblemente un recuerdo de su estancia en la ermita de los Desamparados de la calle Conde de Torres Cabrera.

Último domingo

El último recorrido por la historia de la Misericordia fue el pasado domingo y estuvo dedicado a los Santos Mártires. Comenzó en el Convento del Colodro, porque según la tradición oral allí se encontraba la casa de San Acisclo y Santa Victoria. En este itinerario Antonio Varo habló sobre las persecuciones romanas que solían tener carácter político, si bien los patrones de Córdoba murieron en la persecución de Diocleciano que tuvo carácter religioso. También se recordó como los mártires de la época mozárabe eran cristianos que voluntariamente iban a la puerta del palacio del Califa a reconocer que eran cristianos, con lo que sabían que iban a ser ejecutados. Y es que entre las reliquias que se custodian en la parroquia-basílica de San Pedro y que tiene por titulares la hermandad de la Misericordia hay huesos de la época romana y mozárabe, de mediados del siglo IX.

Durante el paseo por la ciudad, que llegó hasta la Ribera y el Puente Romano, los participantes en esta tercera y última ruta conocieron el hecho de que la veneración y las reliquias de los mártires cordobeses se esparcieran por varios lugares de España y Francia. Entre los datos que aportó Antonio Varo se encuentran que existen retablos de San Acisclo y Santa Victoria en Montserrat (Cataluña) o en la provincia de Álava y que hay reliquias de estos santos en París y Toulouse. Asimismo, hay mártires cordobeses que son patrones de lugares como Cabra (San Rodrigo) o más lejanos como la localidad onubense de Niebla (San Walabonso).

Desde el Colodro la ruta siguió hasta la Ermita de los Mártires de la Ribera. El cronista de la Misericordia explicó que esta ermita recuerda que en el actual Balcón del Guadalquivir hubo un gran monasterio dedicado a San Acisclo y Santa Victoria. Antonio Varo contó que en ese monasterio entró el rey Felipe II de rodillas en señal de devoción. En su corte llevaba como cronista al cordobés Ambrosio de Morales, que estudió las reliquias de los Santos Mártires cordobeses y que fue enterrado allí aunque luego su tumba se trasladó a San Hipólito.

La ruta, que terminó de nuevo en San Pedro, pasó primero por el Puente Romano y el altar allí dedicado a los Patrones de Córdoba que se sitúa donde antiguamente hubo un humilladero que recordaba que, según la tradición, los romanos los arrojaron al río, de donde los recogieron los cristianos. Las imágenes de San Acisclo y Santa Victoria pueden verse también en el retablo dedicado a San Rafael en la calle Lineros, en el que también paró la expedición de la Misericordia, que ya en la puerta de San Pedro pudo contemplar una espuerta que sirvió para sacar las reliquias de los Santos Mártires cuando se encontraron en el subsuelo del templo.

Así terminaron las rutas culturales por la historia de la Misericordia, que tiene en mente organizar más adelante una visita a fondo a la iglesia de San Pedro, su sede canónica. Además, el día 21 de noviembre Antonio Varo dará una conferencia en su casa de hermandad sobre los Santos Mártires y el Concilio Provincial de Toledo, a raíz de la compra por parte de la cofradía de un documento de 1752 que es copia de uno de 1583 sobre los Santos Mártires.

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