Arranca el curso político definitivo con una izquierda dividida y un centro en demolición

Pleno ordinario del Ayuntamiento

Como en Segundo de Bachiller, o en el antiguo COU, este curso político se acabó lo que se daba. Tras cuatro años en el instituto de Capitulares, los partidos y los candidatos se examinarán en primavera, en una prueba en la que habrá sobresalientes, notables, aprobados y suspensos, pero que será definitiva y la que marque el destino político de la ciudad de Córdoba durante los siguientes cuatro años.

En mayo de 2023 se celebrarán las elecciones municipales. Ante la proximidad de la fecha, los partidos han entrado ya en ebullición aunque la precampaña en sí no haya arrancado todavía. En la izquierda, más dividida que nunca, no se conoce ni uno de los candidatos que disputarán la Alcaldía de Córdoba en 2023. En la derecha parece estar todo bastante más claro. El centro, si es que alguna vez existió, ha saltado por los aires.

A ocho meses del examen trascendental, de la nota que tienen que poner los ciudadanos en las urnas, el ambiente político que se respira en Capitulares es extraño, como casi todo el mandato. En marzo de 2020, con apenas ocho meses en el cargo, estalló la pandemia, llegó el confinamiento, la crisis económica y todo dejó de ser previsible, aunque las aguas políticas regresan poco a poco a su cauce.

Con el mandato llegando al final, el alcalde, José María Bellido, del PP, aspira a revalidar el cargo otros cuatro años más. Y quiere hacerlo gozando de una mayoría suficiente para no tener que depender de Vox una vez que se da a Ciudadanos por una formación en decadencia. Los populares han gozado de un cómodo gobierno de coalición en el que internamente la formación naranja no le ha puesto ningún problema, pero que se ha complicado justo al final. El estallido del llamado Caso Infraestructuras, con dos investigaciones judiciales en marcha (una denunciada por Izquierda Unida, Podemos y el PSOE; y otra por un ya exconcejal de Ciudadanos, David Dorado) ha afeado un mandato marcado por el logro de la Base Logística del Ejército de Tierra.

Los populares miran sus propias encuestas con tranquilidad, pero a la vez con un punto de desconfianza. En 2015, los sondeos insistían en que iban a repetir la mayoría absoluta. Pero en las elecciones, el PSOE, IU y Ganemos lograron sumar mayoría absoluta. El PP tiene motivos para desconfiar del viento favorable y teme, más que a un nublado, a la desmovilización de su electorado, más que a la movilización de una izquierda que vuelve a estar muy dividida.

El PP pugna por absorber los votos de Ciudadanos, por ocupar el centro político de la ciudad (algo a lo que siempre aspiró el PSOE). Y por evitar que a su derecha Vox siga creciendo. Si hay alguien que ha desgastado al PP durante el mandato ha sido la portavoz de Vox Paula Badanelli, que procede, precisamente, del aparato popular, del que formó parte durante dos décadas. Eso sí, siempre que se ha necesitado de la abstención de Vox, salvo en los presupuestos del 2021, el PP ha obtenido ese apoyo para sacar adelante iniciativas consideradas trascendentales.

Pero lo que más tranquiliza a los populares es la falta de una oposición definida a su izquierda. El PSOE lleva dos portavoces en el mandato, Isabel Ambrosio (ya en el Parlamento) y José Antonio Romero. Los socialistas han decidido aplazar las primarias para elegir candidato a la Alcaldía al mes de noviembre, en un síntoma evidente de que en la avenida del Aeropuerto no tienen claro aún el nombre de la persona que ha de suceder a Ambrosio para intentar recuperar el bastón de mando en Capitulares.

Entre Izquierda Unida y Podemos parecen haberse roto, una vez más, todos los puentes. Las elecciones autonómicas han dejado un clima de desconfianza mutuo entre ambas formaciones. En Madrid, Podemos ha expulsado a los cargos de IU de los ministerios controlados por los morados. En Sevilla, IU ha echado a los parlamentarios de Podemos que iban a integrarse en la Mesa del Parlamento. Y en Córdoba apenas se hablan.

Izquierda Unida sostiene sigue teniendo una base muy importante en Córdoba. La formación mantiene sedes abiertas, en la provincia gobierna una decena de ayuntamientos y sigue teniendo entidad propia en muchos barrios. Podemos apenas mantiene dos concejales en Capitulares y nada más en la provincia. Los morados han comenzado a elegir a sus candidatos a las municipales en Madrid. No se descarta que lo hagan también en otras provincias. IU ha optado por mantener sus propios procesos y es probable que en breve se ponga en marcha el de elección de candidatos en Córdoba. Pedro García ya anunció en 2019 que en 2023 se retiraría de la política. Como el PSOE, IU busca cabeza de cartel.

Y en el centro, Ciudadanos sigue lapidando el enorme capital político que recibió en 2019. Entonces logró cinco escaños en Capitulares. Uno de ellos, David Dorado, es hoy concejal no adscrito. Otra edil, María Luisa Gómez Calero, está expulsada de Ciudadanos, aunque forme parte de su grupo municipal, pero actúa más como concejala del PP que de la formación naranja. Sobre el papel, a Ciudadanos le quedan tres concejales. Y no está claro, ni mucho menos, quién se presentará en 2023 en uno de los peores escenarios para una formación política.

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