El juez revisa la correcta custodia de los huesos del caso Bretón

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Las posibles irregularidades son una de las vías de defensa del abogado de Bretón

El juez José Luis Rodríguez Lainz quiere tapar todo resquicio que encuentra la defensa de José Bretón para tratar de armar una estrategia. El magistrado instructor sabe que uno de los pocos puntos débiles que podría tener en el sumario de un año de trabajos procede de la cadena de custodia de los huesos encontrados en Las Quemadillas y que todo indica que podrían tratarse de los niños Ruth y José. De demostrarse una mala praxis, la base para imputar al acusado de doble asesinato podría tambalearse. Por eso, el togado ha pedido a la Unidad de Delitos Especializados y Violentos (UDEV) que se cerciore de que la cadena de custodia de pruebas fue la que dicta la ley y el procedimiento.

Y es que la mismo perito policial que en un principio dictaminó erróneamente que los huesos encontrados no eran humanos -lo que enfangó casi 11 meses las pesquisas- también constató alteraciones en la hoguera donde se encontraron los restos. Además, también apuntó posibles irregularidades en la custodia de las pruebas.

En su auto, el juez denomina “disfunciones” a las posibles irregularidades en la recogida y mantenimiento de pruebas. “Resulta de interés para la causa intentar dar una mayor claridad a las disfunciones detectadas respecto a la caja correspondiente a la cuadrícula 3-A; en la que aparecieron dos cajas, correspondientes a los testigos 5 y 8 vacías, y restos óseos esparcidos por el interior de la caja”.

Y a sabiendas de que esos errores pueden traer problemas, continúa: “Resulta de interés para la causa, para zanjar la polémica sobre la cadena de custodia, realizar las indagaciones pertinentes en relación con el transporte de las dos cajas de Córdoba a Madrid, e incidencias relacionadas con la recepción y apertura de las mismas por parte del departamento de química de la Policía Científica que intervino en el análisis de las cenizas”.

En concreto, el togado le pide a la UDEV que se cerciore de “si una vez precintada la caja que contenía los restos óseos recogidos en Las Quemadillas, se llegó a abrir la misma y por quién, hasta que se tuvo entrada la caja en el Juzgado de Instrucción 4 de Córdoba”.Asimismo quiere saber si las cajas se precintaron cuando fueron enviadas al Laboratorio de Química de la Comisaría General de Policía Científica.

Con respecto a este transporte, pide la identificación de los agentes que se encargaron de trasportar las cajas, “en caso de ser distintos a los que firmaron la recepción”, así como de los que las entregaron en dependencias policiales de Madrid y en el Laboratorio de Química.

Lainz quiere aclarar “si las cajas llegaron al laboratorio de química en el estado de apertura que se refleja en la primera de las fotografías del reportaje fotográfico de su informe de fecha 14 de marzo de 2012”. Por último, busca saber “si alguno de los restos óseos de la caja 3-A llegó a ser utilizado para la analítica interesada por el juzgado, con explicación de su destino y descripción de si quedaron restos”.

Paralelamente, el juez libra oficio para que los peritos dictaminen si la hoguera donde presuntamente ardieron los cuerpos de Ruth y José, se determine “el espacio de tiempo en que, sin aportación adicional de acelerante, pudo permanecer visible la columna de humor provocada por la referida hoguera”.

Por su parte, la Subdelegación del Gobierno defiende el “escrupuloso” almacenamiento y traslado de los restos

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