Los investigadores señalan a una “concatenación de fatalidades” en el accidente de Adamuz
Ni una causa ni dos. Sino probablemente varias a la vez. Los investigadores que tratan de saber cómo pudo descarrilar un tren Iryo nuevo, revisado cuatro días antes, en una línea recta de un tramo renovado completamente en el mes de mayo aluden a una posible “concatenación de fatalidades” para que la alta velocidad española sufriera su accidente ferroviario más grave en sus 35 años de historia. Fuentes de la investigación, que desarrollan tanto la Guardia Civil como la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), insisten en la “complejidad” de sus labores y en que el escenario más plausible es que no fuese un elemento solo el que fallase, sino varios a la vez.
La conversación entre el maquinista y el centro de mando, a la que ha tenido acceso Cordópolis, muestran cómo el conductor del tren, identificado como 6189, informa inicialmente de problemas técnicos, refiriéndose a “un enganchón a la altura de Adamuz”. Las hipótesis de qué pudo causar esa senación de “enganchón” permanecen abiertas. No se sabe aún si fue el impacto con el otro tren, algún objeto desprendido de los bajos del propio convoy de Iryo, un posible defecto en la vía o todo ello a la vez.
El propio ministro de Transportes, Óscar Puente, ha apuntado que si no se hubiese producido el descarrilamiento justo en el momento en el que cruzaban sus caminos el Iryo destino Madrid con el Alvia en dirección a Málaga el siniestro podría haberse saldado sin víctimas mortales, los famosos 20 segundos. El Iryo probablemente habría descarrilado y frenado en esa línea recta. El Alvia, al igual, habría tenido tiempo para detenerse sin problema.
En los audios extraídos de la 'caja negra' del tren de Iryo a los que ha tenido acceso Cordópolis muestran que el conductor no parecía consciente de haber colisionado con el Alvia que circulaba por la otra vía. Instantes después del accidente de tren de Adamuz, el maquinista del Iryo llama al centro de mando de Adif en Atocha avisando de que había sufrido “un enganchón”.
La investigación está siendo muy laboriosa y compleja también por las propias circunstancias del rescate. En la madrugada de este martes se localizó un cadáver en el tren Iryo, en una zona donde los servicios ya no esperaban recuperar a más víctimas. Esto provocó que la investigación se retrasase. El protocolo judicial y forense trabajó en la zona hasta que se pudo levantar ese cadáver. Solo después, los investigadores pudieron regresar al tren Iryo. De hecho, a primera hora de este martes aún no habían podido concluir la inspección ocular de los primeros coches y tampoco en el coche número seis, que es el que concentra todas las sospechas como inicio del descarrilamiento.
No ha sido hasta la tarde de este martes cuando el Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística ha podido acceder a los bajos del coche seis del Iryo, donde han trabajado en busca de indicios.
Por eso, los investigadores piden tiempo, a la vez que aluden a una posible “concatenación de fatalidades” que fue agravando el accidente. Un fallo aislado por sí solo se habría quedado casi en una simple avería. Pero si coincide con otro más y a la vez con un tercero, las probabilidades de una tragedia se multiplican por cien, explican las fuentes consultadas por este periódico.
72 horas después del siniestro, que deja cuatro decenas de víctimas mortales y más de 150 heridos, los investigadores siguen apuntando a la vía o al tren, o incluso a los dos a la vez. En la primera llamada que hizo el maquinista del tren Iryo aludía a que había tenido “un enganchón”, tal y como muestran los audios a los que ha tenido acceso Cordópolis y que publicamos este martes. El conductor ya ha declarado ante la Guardia Civil, pero la investigación permanece secreta. El “enganchón” es lo que lleva a sospechar que algo pasó bajo el coche seis del Iryo. Tampoco se descarta que ese “enganchón” a su vez acabase fracturando un raíl débil.
“Todas las hipótesis están abiertas”, zanjó tras el Consejo de Ministros el responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Y eso es algo en lo que insisten una y otra vez las fuentes. No hay nada descartado y tampoco se puede dar nada por seguro, en una investigación que se prevé que pueda durar meses.
No obstante, se espera que se puedan producir avances en cuando se retiren los vagones del tren Iryo, varado desde el domingo por la noche junto a la estación técnica de Adamuz. La Guardia Civil y la CIAF quieren analizar al detalle los bajos del coche seis. Está previsto retirar los vagones del uno al cinco del Iryo por la vía en sentido Madrid. Posteriormente se prevé que una grúa retire los vagones seis, siete y ocho. El Equipo USAR de la Unidad Militar de Emergencias (UME) está desplegado sobre el terreno en tareas de apuntalamiento y estabilización los vagones. Los operativos que participan en el dispositivo han puesto de manifiesto que las lluvias que se esperan a partir de este miércoles podrían ralentizar los trabajos que se están desarrollando en la zona.
Los tres vagones del Iryo serán trasladados a un laboratorio. Allí se analizarán también la rodadura en busca de alguna señal. La CIAF ha solicitado a Adif información sobre los registros de circulaciones por Adamuz en los dos días anteriores al suceso. El objetivo es realizar inspecciones en la rodadura de otros trenes que circularon anteriormente por ese punto. De esto se están encargando dos investigadores en Madrid. El objetivo es saber si hay algún tipo de señal en la rodadura que pueda indicar que el raíl estuviera dañado previamente. O descartarlo. “La CIAF ha determinado que será necesario analizar en laboratorio los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento, así como inspeccionar en taller la rodadura del Iryo”, ha concluido Marlaska.
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