El Córdoba CF encaja en un mes los mismos goles que en sus 15 partidos anteriores
Cuando un edificio se derrumba, lo primero que suele ceder son los cimientos, aunque el colapso, finalmente, suele ser estructural. El Córdoba Club de Fútbol atraviesa una de las crisis más graves de la temporada en la categoría de plata y el epicentro del seísmo está claramente localizado en su propia área, aunque el sistema defensivo abarque a todo el equipo, tal y como ha recordado Iván Ania en más de una ocasión. Más allá de la racha nefasta de derrotas, la sensación de fragilidad que transmite el equipo se respalda con un dato muy esclarecedor que dibuja el desplome a la perfección: el conjunto califa ha encajado más de un tercio de los goles de toda la campaña en sus últimos cinco compromisos.
Los números hablan por sí solos. Hasta mediados de febrero, la zaga cordobesista se mantenía como un bloque relativamente solvente que sostenía al equipo en la pelea por los puestos de privilegio. El último mes ha pulverizado esa fiabilidad. El Córdoba CF ha recibido 15 goles en apenas cinco jornadas, elevando la cifra total del curso a 43 tantos en contra. Es decir, un 34% del daño defensivo de toda la liga se ha concentrado en un tramo ínfimo de la competición. Por poner en perspectiva, antes de este derrumbe, los pupilos de Iván Ania habían encajado 15 goles... en 15 partidos: desde aquel Albacete - Córdoba en octubre, hasta el más reciente Córdoba - Leganés, en febrero.
Si hay un patrón que se repite, que define y que agrava esta sangría es la absoluta desconexión del equipo en los arranques de partido. De los 15 goles encajados en este túnel de malos resultados, nada menos que 11 han llegado antes del descanso. Es más: todos ellos han llegado en la primera media hora de partido. El equipo salta al césped concediendo errores no forzados y mostrando una alarmante debilidad en los duelos individuales. El ejemplo más reciente se vivió este mismo domingo en El Arcángel ante la Real Sociedad B, donde a los 20 minutos el marcador ya reflejaba un doloroso 0-2 en contra. Entrar al vestuario con el encuentro cuesta arriba semana tras semana ahoga la moral y dinamita cualquier plan táctico inicial, que es quizás donde radica el principal problema.
Esta crisis señala directamente a piezas que hasta hace muy poco eran indiscutibles. La pareja de centrales formada por Xavi Sintes y Álex Martín vive su momento más bajo, sufriendo graves desajustes de comunicación y de marca, todo ello condicionado por la falta de recambios por las eternas bajas de Fomeyem y Rubén Alves, y por las tarjetas amarillas, ya que Álex Martín lleva apercibido de sanción desde el Mirandés - Córdoba de finales de diciembre. Los costados tampoco suponen un salvavidas, con Carlos Albarrán e Ignasi Vilarrasa lejos de su mejor versión. Además, los parches de emergencia ideados por el cuerpo técnico, como situar al extremo Diego Bri reconvertido en el lateral izquierdo, tampoco han resuelto los problemas defensivos.
A todo ello se suma el severo castigo que está recibiendo la pizarra de Iván Ania. Mantener una línea defensiva tan adelantada está resultando un suicidio en este momento de dudas e imprecisiones generales. Los rivales han detectado el agujero y han encontrado un filón en los balones a la espalda de la defensa y las transiciones rápidas, destrozando mediante el contragolpe a un equipo incapaz de ajustar su repliegue. Decía Iván Ania antes del duelo ante el Almería que ya había retrasado su línea defensiva. Sea como sea, lo cierto es que los rivales parecen haber encontrado la fórmula perfecta para hacer mucho daño al entramado defensivo del Córdoba CF.
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