El Cajasol Ángel Ximénez sella una salvación agónica en Cangas pese a caer derrotado
El Cajasol Ángel Ximénez continuará siendo equipo de la Liga Asobal una temporada más. La escuadra de Puente Genil certificó su permanencia en la máxima categoría del balonmano nacional en una última jornada de transistores, donde cayó derrotada frente al Frigoríficos del Morrazo Cangas (32-30) en O Gatañal. El revés en la pista gallega quedó en una mera anécdota, ya que la victoria paralela del Atlético Valladolid sobre el Viveros Herol Nava (36-35) otorgó la salvación directa a los cordobeses, con una providencial parada del guardameta pucelano en la última acción de ese choque que condenó a los segovianos a disputar el play out y desató la euforia cordobesa.
El encuentro arrancó bajo la tremenda presión que asfixiaba a ambos contendientes, plenamente conscientes de que se jugaban la vida. Lejos de amedrentarse por el hostil escenario, el bloque dirigido por Toni Malla saltó a la pista muy concentrado y logró una ventaja de tres dianas en los primeros compases del choque. La fluidez en la primera línea permitió hilvanar jugadas que Daniel Ramos materializó con gran eficacia, alzándose como uno de los grandes puntales del equipo. La reacción gallega llegó de forma paulatina ajustando su entramado defensivo, lo que equilibró las fuerzas por completo hasta alcanzar el tiempo de asueto con unas vibrantes tablas en el electrónico (15-15).
Tras el paso por los vestuarios, el decorado cambió diametralmente a favor de los intereses locales. El cuadro de Cangas regresó al parqué dispuesto a romper el partido por la vía rápida e imprimió una marcha más a sus ataques. La defensa cordobesa comenzó a mostrar fisuras ante el movimiento de balón impuesto por los gallegos, sufriendo lo indecible para contener los lanzamientos exteriores de Samuel Pereiro y Martín Gayo. Todo ello, sumado a un inoportuno apagón ofensivo de los pontanos, facilitó las transiciones de un equipo local que castigó cada pérdida de balón para endosar un contundente parcial de 4-0 mediada la segunda mitad.
La ventaja gallega se disparó hasta alcanzar los seis goles de diferencia (28-22) rebasado el minuto 50, encendiendo de inmediato todas las alarmas en el banquillo andaluz. En una gran demostración de orgullo, el Ximénez intentó una épica remontada en los últimos compases del choque apoyado en el acierto de Mario Dorado desde el extremo y los certeros lanzamientos de Dani Serrano y David Estepa. La escuadra pontana llegó a recortar la brecha a solo dos goles tras un tanto final de Daniel Ramos, pero el reloj corrió a favor de unos locales que supieron amarrar el 32-30 definitivo con solvencia y pragmatismo.
La derrota sobre el parqué obligó a la expedición de Toni Malla a clavar la mirada en los teléfonos móviles para aguardar el infartante desenlace en Valladolid. La ansiada confirmación del triunfo local sobre el Nava propiciada por la mencionada intervención del arquero en el último suspiro desató el delirio absoluto entre los jugadores del Cajasol Ángel Ximénez, certificando la salvación directa de la forma más sufrida posible. Ahora, la entidad de Puente Genil puede respirar tranquila y comenzar a planificar la que será su decimocuarta campaña consecutiva en la élite del balonmano español.
0