Los Reyes visitan en Adamuz la zona cero del trágico accidente ferroviario
Los Reyes de España han visitado este martes a mediodía la zona cero del trágico accidente ferroviario en Adamuz que el pasado domingo estremeció a todo el país. La visita estaba agendada desde el lunes, aunque no se supo con total certeza hasta la mañana de este martes que los monarcas iban a visitar el mismo lugar donde se produjo el impacto.
De hecho, cuando han llegado, los equipos de trabajo industrial, la Unidad Militar de Emergencias (UME), los bomberos del Consorcio Provincial de Incendios, la Guardia Civil y el personal de Adif e Iryo ya llevaban horas trabajando sobre el terreno en un día clave, puesto que tenía que entrar la maquinaria pesada (dos enormes grúas) con capacidad para poder levantar los dos primeros coches del Alvia, en los que se prevé que todavía puedan aparecer restos mortales.
Don Felipe y doña Letizia han llegado al lugar pasado el mediodía, acompañados de la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y han sido recibidos en el lugar por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre; el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández; los consejeros andaluces de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, y de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, Rocío Díaz; el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, y el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, entre otras autoridades.
Además, y antes de acercarse a los vagones siniestrados, los Reyes han podido hablar durante unos minutos con vecinos que participaron en labores de ayuda en los primeros momentos posteriores a este accidente.
Entre ellas figuraba Gonzalo Sánchez, una de las personas que acudió a socorrer tras el accidente ferroviario y que ayudó a rescatar hasta a 16 personas atrapadas en una zona de difícil acceso del tren, donde todo era “un amasijo de hierro”. Permaneció en el lugar desde las 20,30 hasta las 3:00, utilizando su quad y su coche para sacar a los afectados.
También ha estado el citado Julio Rodríguez, quien ha explicado a los periodistas que su amigo Jose y él venían de pescar y fueron “de los primeros” en llegar al lugar del accidente, donde “intentamos sacar a la gente que podía más o menos moverse”.
“Intentamos sacar a las personas como pudimos, hasta que luego ya llegaron todos los cuerpos de Policía y Bomberos”, quienes, “más profesionalmente, se encargaron” de continuar con las labores de rescate, según ha continuado contando Rodríguez, que ha señalado que lo hicieron su amigo y él fue “sacar a algunas personas y acompañarlas hasta aquí para que se curaran y las atendieran”.
Este joven ha comentado que el Rey le “ha preguntado básicamente qué es lo que hicimos, y yo le he explicado nuestra historia, que veníamos de pescar, nos encontramos con las carreteras llenas de policías, bomberos y ambulancias, y conseguimos hasta llegar aquí, por lo cual llegamos de los primeros e intentamos hacer todo lo que pudimos, lo que estaba en nuestras manos, y ayudamos a bastantes personas”.
A la pregunta de qué le empujó “a echar una mano de esa manera”, el joven ha indicado que su “cuerpo se convirtió en otro, y solo pensaba en ayudar, fuera como fuera”. “Hice el trayecto de 800 metros para acá y 800 metros para acá al menos unas seis veces, y no me paré ni a pensar si estaba cansado, nada, solo quería ayudar”, ha relatado.
Ha explicado también que la Reina le ha dicho que es “bastante bonito” su comportamiento a su “corta edad”, y “bastante duro ver a gente así, tan pequeña, hacer esas cosas”. Y, por otro lado, ha contado que “de momento” puede “dormir más o menos bien”, pero no sabe cómo seguirá “dentro de unos días” por las imágenes que vio, ya que “en mitad del camino te encontrabas a gente en tus pies que fallecía, o cuerpos que no estaban ni enteros”.
Rodríguez ha concluido valorando que entre su amigo Jose y el pudieron “ayudar a mucha gente” y “contactar con familiares” de estas personas para que “no se pusieran aún más nerviosos”. “Todo lo que pudimos hacer, lo que está en nuestras manos, lo hicimos”, ha resumido.
Posteriormente, los Reyes han podido acercarse a los trenes siniestrados, entre ellos, el Iryo que cubría el trayecto Málaga-Puerta de Atocha, Madrid, en cuyo interior, y a través de algunas de sus ventanas rotas, se puede ver numeroso equipaje de los viajeros que iban en él.
La destrucción del tren de Iryo
Desde uno de los puntos habilitados se ha podido observar con claridad el estado en el que quedó el convoy. El último de los vagones, el que descarriló de forma más violenta, permanece totalmente siniestrado y volcado sobre la vía, apoyado además sobre un poste metálico de gran tamaño que acabó derribado por el impacto. El penúltimo vagón se encuentra en una posición oblicua, mientras que los siguientes coches permanecen ya en posición vertical sobre las vías.
El escenario evidencia la magnitud del accidente: ventanas rotas, maletas y bolsas esparcidas por el terreno y abundante material sanitario utilizado durante las primeras tareas de auxilio. El suelo aparece cubierto de gasas, vendas y enseres personales de los pasajeros que lograron abandonar el tren por sus propios medios o que fueron evacuados por los equipos de rescate y los vecinos de Adamuz, en muchos casos a través de las ventanas.
El análisis visual del convoy permite apreciar cómo se produjo el descarrilamiento. Los primeros coches del tren de Iryo permanecen encarrilados, mientras que los vagones intermedios quedaron fuera de la vía y el último volcó por completo tras impactar contra una estructura metálica cercana. En algunas ventanas se observan marcas de color rosa, cuyo origen no ha podido ser precisado, así como cintas de la Guardia Civil que impiden el paso a zonas especialmente sensibles.
Entre los objetos personales dispersos hay maletas rotas, mochilas, calzado deportivo e, incluso, un libro infantil de color rosa, símbolos silenciosos de la brusca interrupción del viaje y del drama vivido por los pasajeros.
El tren Alvia, por su parte, permanece inmóvil a unos 500 metros de la zona a la que se ha permitido acceder. Una vez concluida la visita, la maquinaria ya ha empezado a entrar en la vía férrea y en el carril de Mirra adjunto; el mismo que, en las primeras horas, se convirtió en la carretera por la que fueron evacuados cientos de personas.
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