Fuensanta, de emociones coronada

Procesión de Nuestra Señora de La Fuensanta | TONI BLANCO

Está de nuevo en su santuario. Regresa al templo erigido en su honor en la víspera de su festividad. Sucede como siempre desde que se recuperara la tradición pero de una manera especial en esta ocasión. Porque su salida procesional resulta más especial este año. Nuestra Señora de La Fuensanta recorre Córdoba esta vez en el marco de una señalada efeméride: se cumplen 25 años de su coronación canónica. Es éste el motivo por el que la cita de este sábado pone el broche a una intensa semana en torno a la copatrona de la ciudad, que también es patrona de sus hermandades. Terminan siete días cargados de simbolismo en los que la Virgen dejara estampas y momentos para el recuerdo.

La procesión de Nuestra Señora de La Fuensanta tuvo como punto de partida, como es habitual, la Mezquita Catedral. Desde el primer templo de la diócesis partió sobre las nueve de la noche de este sábado para retornar a un santuario que en esta ocasión no abandonó un día antes. En realidad, la vuelta a la iglesia levantada junto al Pocito se produjo casi una semana después de que saliera de ella. No en vano, la Agrupación de Cofradías proyectó y llevó a cabo un recorrido por etapas por la ciudad con motivo de la conmemoración del 25 aniversario de la coronación de la copatrona. El trayecto arrancó el pasado domingo y supuso la visita de la Virgen a una docena de parroquias de la capital.

Un traslado en rosario a Santiago Apóstol abrió y marcó el camino de Nuestra Señora de La Fuensanta por Córdoba. Allí compartió espacio con otras devociones como el Santísimo Cristo de las Penas o María Santísima de la Soledad. Fue sólo el inicio de un tránsito de estricto carácter religioso que condujo a la copatrona de Córdoba a San Lorenzo, el Juramento de San Rafael, San José (San Cayetano) o San José y Espíritu Santo. A su paso por los distintos templos regaló instantes únicos y memorables como su presencia junto a Nuestra Señora de las Angustias en San Agustín. La efeméride se celebró como era debido pero requería un punto culminante y éste no podía ser otro que la salida procesional desde la Mezquita Catedral.

Al primer templo de la diócesis llegó la Virgen la noche del viernes después de cruzar el Puente Romano, otra imagen para la posteridad. Sobre la histórica pasarela hubo dos instantes más: el paso de Nuestra Señora de La Fuensanta ante la efigie de San Rafael, Custodio de Córdoba, y el monumento a los patrones de la ciudad, San Acisclo y Santa Victoria. Y desde la Mezquita Catedral inició su regreso al santuario después de la misa presidida por el obispo, Demetrio Fernández. Arrancó en ese momento el último trayecto de estos siete días, en el que a lo largo del recorrido se encontró la copatrona con el calor devocional de centenares de personas.

Fue Luis Miguel Carrión Curro quien en esta ocasión dirigió a los costaleros del paso de Nuestra Señora de La Fuensanta, que de nuevo caminó con los sones de una de las más prestigiosas formaciones de Andalucía. La Banda de Música Maestro Tejera de Sevilla ofreció su calidad interpretativa una vez más a una ciudad que coronaba a su copatrona 25 años después. Esta vez era con emociones, que salpicaron distintos momentos de la procesión a lo largo de Cardenal González, Lineros o Agustín Moreno y por supuesto en su barrio como lo hicieron las hermandades los días anteriores en los diferentes traslados conmemorativos.

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