La familia de Ángeles Zurera pide el 'test de la verdad' para su exmarido

La familia de Ángeles Zurera, en primer plano.
Los jueces han tumbado hasta dos veces esta petición, aunque la familia tiene previsto recurrir la decisión para que se someta a la prueba a Manuel Reina

La familia de Ángeles Zurera, la mujer que desapareció en Aguilar de la Frontera en el año 2008 y que a día de hoy sigue en paradero desconocido, ha solicitado que se le realice el test de la verdad a su exmarido y hasta el día de hoy único imputado en la investigación, Manuel Reina. Según ha confirmado a este periódico el hermano de Ángeles, Antonio Zurera, Reina “si tan convencido esta de que no tiene nada que ver” en la desaparición de su hermana “no debería tener ningún problema” en someterse a este test.

Sin embargo, la familia se enfrenta con un serio problema. Por dos veces, la justicia le ha denegado esta prueba. En primera instancia ha sido el Juzgado de Instrucción, y posteriormente ha sido la Audiencia Provincial de Córdoba. La familia, no obstante, va a volver a solicitar esta prueba que ha saltado a la primera plana después de que los jueces, a petición de la Policía Nacional, hayan decidido hacérsela a Miguel Carcaño por su relación con la desaparición de Marta del Castillo.

Ángeles Zurera Cañadillas desapareció hace seis años de su casa, de madrugada, mientras uno de sus hijos dormía y el otro jugaba a la videoconsola. Alguien llamó a la puerta, la mujer abrió y nunca más se supo. Sus hijos no la echaron de menos en todo el día. Al día siguiente, cuando no llegó a trabajar fueron sus compañeras las que denunciaron su desaparición. La Guardia Civil siempre apuntó a su exmarido, del que se separó años antes de desaparecer y con el que compartía dos hijos. Los agentes llegaron a detener al hombre, pero por un delito de malos tratos previo a la desaparición de la mujer. Desde entonces, los investigadores nunca pudieron imputarle nada más.

La Guardia Civil no ha parado de buscar a Ángeles Zurera desde hace seis años. Su hermano, Antonio Zurera, ha cifrado en 14 los dispositivos especiales que recuerda. Se han levantado fincas de olivos y vides, se ha buceado en una laguna, se han abierto zanjas en carreteras y hasta se ha usado el georradar. Nunca se halló nada, ni una sola pista. La última gran búsqueda ocurrió en noviembre de 2011, cuando la Guardia Civil levantó, literalmente, el suelo de una nave industrial de Aguilar de la Frontera. Los agentes sospechaban que en sus cimientos podía estar enterrada la mujer, a la que su familia ya no espera encontrar con vida.

Los agentes califican la desaparición de Zurera como forzada. Desde los primeros días, trabajan con la hipótesis de que algo le pasó a la mujer. Ángeles Zurera salió a la calle sin dinero, sin documentación, sin sus gafas ni lentillas (tenía grandes problemas de visión), sin más ropa de la que llevaba puesta y sin dejar rastro alguno. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada. Y así, con la angustia del silencio para una familia que apenas vive desde su marcha su caso volverá a ser archivado.

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