Deoleo exportó aceite lampante a Italia y lo vendió como virgen extra

Planta de Deóleo en Córdoba | MADERO CUBERO

La multinacional del aceite de oliva Deoleo exportó lampante a Italia aunque lo vendió como virgen extra. Las autoridades de control sanitario del país transalpino detectaron que la carga de cinco buques mercantes que salieron del puerto de Málaga hace cinco años no se correspondía con lo que ponía en las etiquetas y acabaron imponiendo una fuerte multa de dos millones de euros que tuvo que abonar la compañía.

Estos hechos, que ocurrieron en 2015, se acaban de conocer después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, en su sala de lo Social, haya ratificado los cinco despidos que Deoleo llevó a cabo después de realizar una intensa investigación para encontrar a los responsables de esta circunstancia, que hizo tambalear la trazabilidad y credibilidad de la compañía en los mercados internacionales.

La sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico y que ha adelantado Cinco Días, relata unos hechos que ocurrieron en mayo de 2015, cuando la Inspección alimentaria italiana (Departamento de represión del fraude de productos agroalimentarios) se personó en las instalaciones de la sociedad filial Carapelli Firenze, S.P.A. en el puerto de Génova (Italia) y procedió al análisis de un silo que supuestamente contenía aceite de oliva virgen extra. La inspección italiana comprobó con sorpresa cómo la mayor parte del aceite no era virgen extra, sino simplemente virgen y una partida de casi 600 toneladas de lampante, el de peor calidad de todos.

Italia decidió imponer a Deoleo una multa de dos millones de euros. La multinacional, entonces, encargó un forensic a la consultora PwC, para que determinara qué es lo que había pasado y qué controles habían fallado para que llegaran cinco buques mercantes procedentes del puerto de Málaga hasta el de Génova con supuesto aceite de oliva virgen extra que no era tal. Tras una ardua investigación, en octubre de 2015 la consultora llegó a varias conclusiones. La principal fue que al menos cinco trabajadores se habían puesto de acuerdo para alterar los controles de calidad, los informes de trazabilidad e incluso para no inspeccionar la materia prima que se cargaron en los barcos y que llegaron hasta Italia.

El forensic ha llegado a determinar que la mayor parte del aceite de oliva no pasó por la fábrica principal de Alcolea, donde no obstante su responsable de controles sanitarios sí que elaboró los correspondientes informes que ahora se estima fueron manipulados. De hecho, la única partida procedente de Alcolea sí que era de aceite de oliva virgen extra. El resto del aceite no tenía ese marchamo de calidad y había llegado directamente a Málaga desde los centros de producción. Incluso había una partida que había viajado de Túnez a Málaga y de nuevo se había cruzado el Mediterráneo para acabar en Génova.

Deoleo acusa a su trabajadora en la fábrica de Córdoba de manera grave en su carta de despido, que ha sido recurrida por la empleada y desestimada por los tribunales: “De acuerdo con la investigación realizada por PwC, ha sido conocido por la compañía que, en conjunto con otros trabajadores de la Compañía, de las áreas de calidad y compras, ha vulnerado Vd. no sólo sus deberes más básicos como Responsable de Control y Calidad de Fábrica, sino que ha abusado de la confianza en usted depositada transgrediendo de manera radical la buena fe que debe regir toda relación laboral, cometiendo hechos que son totalmente intolerables”.

La multinacional ha declarado a Expansión que estos hechos fueron algo “puntual que fue subsanado por el equipo gestor que lideraba la compañía en ese momento en cuanto tuvo conocimiento del mismo. Algo que se detectó y solucionó hace más de cinco años y que evidencia el compromiso total de Deoleo en su apuesta por la calidad como seña de identidad”, han concluido.

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