Cruz Roja inaugura su nueva sede en Córdoba

Voluntarios, representantes de Cruz Roja y autoridades, esta mañana, en la inauguración de la nueva sede de la institución humanitaria | ÁLVARO CARMONA
La institución humanitaria atendió el pasado año a más de 110.000 cordobeses

Tras más de 25 años de planeamientos y trabajos, Cruz Roja estrena nueva sede en Córdoba. Del hospital, pasó a la sede de Lepanto en 1991 gracias a una cesión del Ejército. Y casi cinco lustros después, en el que las instalaciones han sufrido un claro deterioro, la construcción en una nueva ubicación se hacía claramente necesaria. Y ya está aquí. Esta mañana, Cruz Roja ha inaugurado su nueva y flamante ubicación en Noreña.

Se trata de 800 metros cuadrados en cada una de sus cuatro plantas, con 3.800 metros cuadrados edificables en total. “Vamos a albergar a 160 trabajadores, más de 3.500 voluntarios y atender a más de 110.000 personas al año”, ha señalado Fernando Veloso, responsable de Cruz Roja en Córdoba. Las obras han durado tres años.

El responsable autonómico de Cruz Roja, José Carlos Sánchez, destaca que las nuevas instalaciones son “ejemplares” y subraya que su construcción se ha realizado con fondos propios de la institución, en buena parte obtenidos de la actividad del hospital privado de Cruz Roja en Córdoba. “La generosidad de los cordobeses para con el hospital, que es emblemático en España, por sus resultados, ha hecho posible que esta sede sea una realidad”, ha insistido Sánchez. La obra ha costado algo más de 4,5 millones de euros.

En este sentido, el responsable de la entidad en la provincia, Fernando Veloso, ha destacado que la autofinanciación a través de la actividad del hospital “ha permitido que no tengamos que echar mano de los fondos de ayudas a las personas. Y como lo hemos podido preservar, lo hemos podido utilizar para la población vulnerable de este distrito sanitario. De esta forma, con la simple ayuda de la gente que va al centro sanitario hemos podido construir esta magnífica sede”.

Este edificio ha sido diseñado por el arquitecto Francisco Daroca y la construcción ha corrido a cargo de la Unión Temporal de Empresas (UTE) encabezada por Bauen y Electrotecnia Monrabal. Sus oficinas albergarán los distintos servicios que la entidad impulsa para dar respuesta a las necesidades de los más vulnerables, y que engloban desde mayores hasta infancia, pasando por personas con discapacidad, inmigrantes, refugiados, drogodependientes, mujeres en dificultad social, personas afectadas de VIH/sida, familias con escasos recursos económicos o incluso habitantes de otras zonas del mundo necesitados de ayuda humanitaria y de programas de cooperación al desarrollo.

La dirección exacta de la sede es Cañada Real de Mestas, 2, en un solar de algo más de 2.600 metros cuadrados de superficie, donde se levantan unas instalaciones que disponen de sótano, una planta baja y otras tres en altura. Las nuevas dependencias de la institución humanitaria son de planta rectangular y en ellas predomina el color blanco, si bien cuentan con algunos detalles en tono rojo para identificar fácilmente el edificio con la organización que acoge.

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