“83 años y 143 días de condena”: vestidos de luto de por vida ante la fosa común

Homenaje a los represaliados por el franquismo en la fosa de La Salud | TONI BLANCO

Una larga cola de personas en silencio, con claveles rojos en las manos, enfila el camino hacia la mayor fosa común del cementerio de La Salud de Córdoba. Son nietos, sobrinos, familiares de los miles de represaliados que el franquismo enterró en los cementerios cordobeses. Este lunes han protagonizado un acto de homenaje a sus seres queridos, en la víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos, para pedir que se acabe el "luto de por vida" que llevan, generación tras generación, sin poder recuperar los restos de sus padres, sus tíos, sus abuelos...y darles una sepultura digna.

Como decía el manifiesto que se ha leído al inicio del acto organizado por la Plataforma Comisión de la Verdad, los familiares llevan "83 años y 143 días de condena", década tras década, año tras año, una condena que "solo podrá aliviar la verdad, la justicia y la reparación".

Loli Ramírez conforma la tercera generación de su familia que busca a un familiar. Junto a ella, su tía Petra Ramírez, que solo tenía seis años cuando en su casa se llevaron presos a los ocho varones que había. Desde entonces buscan a su tío, que fue fusilado con 25 años y que ahora ya saben que se encuentra enterrado en la fosa común del cementerio. "Eran personas buenas, trabajadoras, no criminales ni asesinos", cuenta entre sollozos, para reclamar la búsqueda de su familiar "en defensa de la democracia y la libertad".

A Francisco Sánchez Deza, de 87 años, apenas le queda recuerdo de cuando, con solo cuatro años, le arrebataron a su padre y a dos tíos. En casa, durante años, poco o nada hablaron del tema. Solo quiere "poder enterrar" a los suyos "en un lugar digno".

Chari busca a su abuelo, Rafael Flores, y a un cuñado de este, Francisco García. Sabe que uno está en la fosa común de San Rafael y otro en la de La Salud. Con tristeza, cuenta que su padre ha fallecido el pasado mes de octubre y "no ha podido darle entierro a su padre". Eso, "en el siglo XXI, no cabe en ningún corazón ni en ninguna mente", exclama para que quienes tengan que poner en marcha las exhumaciones, lo hagan sin más demora. "No es cuestión de rencor, ni venganzas, ni política.... Es solo justicia y humanidad".

"Los derechos de nuestras víctimas"

Son solo tres ejemplos de los cientos que se han dado cita hoy en el cementerio de La Salud ante la fosa de sus seres queridos. Unos minutos de silencio, un homenaje con claveles rojos, música clásica para acompañarlos y unos versos han abrigado el acto al que han acudido personas de Córdoba y la provincia.

En su nombre, y en boca de la escritora y periodista Matilde Cabello, el manifiesto de los organizadores constatando que la demanda de las familias lleva ya muchos años "enquistada", cuando ven cómo en otros lugares donde han ocurrido "genocidios" como el franquista, ya han tenido su reparación. Por eso reivindican, una vez más, "los derechos para nuestras víctimas", unos derechos que les "permitan cerrar las heridas" ante "la mayor represión fascista sufrida en la provincia de Córdoba".

El homenaje no solo se dirigía a los represaliados a los que anhelan. También lo ha sido para los propios familiares y su vida de espera. Para esos familiares "vestidos de luto de por vida", a los que solo podrá aliviar la justicia, la verdad y la reparación.

Esos hermanos, hijos huérfanos, familias enteras heridas de por vida que reclaman de las administraciones que echen a andar ya las exhumaciones definitivas que terminen con su espera. Mientras tanto, en la fosa común, hoy han dejado cientos de claveles rojos en memoria de la sangre derramada de sus familiares, nombrados uno a uno, desde el corazón.

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