¿Qué está pasando en Aucorsa?

Yo soy uno de esos amantes de la Ley de Murphy que creen que si hay algo que puede empeorar, empeorará. Y que siempre hay algo que puede ir a peor cuando ya está muy negro. No es que crea demasiado en la mala suerte, pero sí que parece que a veces cuando vas cuesta abajo es difícil frenar. Esta semana, Aucorsa ha vivido su particular semana negra de la que pasarán semanas antes de que pueda recuperarse. Al incendio (fortuito, fue un accidente) de un autobús el jueves que alarmó a toda la ciudad (yo veía la columna de humo desde los juzgados y me llegaron a decir que lo que estaba ardiendo era el Conservatorio) se une que en menos de 48 horas y por distintas circunstancias tres autobuses han quedado fuera de servicio.

No soy de los que piensa que los autobuses de Córdoba sean inseguros, ni nada de eso. Dudo, incluso, de que volvamos a ver el incendio de un autobús en muchos años porque sí que creo que se trató de un accidente, de una concatenación de desgracias que acabó con el vehículo en llamas. Pero sí que algo está pasando en Aucorsa para que los autobuses no paren de averiarse.

El viernes, la empresa ofreció a la prensa excelentes explicaciones. Sus responsables y técnicos condujeron a los periodistas por las cocheras de la compañía donde respondieron a todas nuestras preguntas sin eludir ninguna, con precisión y rigor. Además, siempre que ha habido un problema con autobús la respuesta de Aucorsa ha sido inmediata, tanto al teléfono como en las propias redes sociales (sigan su perfil de Twitter, que sí que responde al tan cacareado servicio público que pocos lo aplican en condiciones).

No obstante, se echa de menos una explicación ante el Pleno, ante los que son representantes de la ciudad, en el que se aporte toda la documentación necesaria y se asegure fehacientemente que la flota es segura. Y también, quizás, lo que ayer pedía Facua: una revisión integral y extraordinaria de toda la flota.

Aucorsa es, desde hace tres años, una empresa sometida a un importante ajuste presupuestario. Con la ley en la mano, la empresa debería haber sido disuelta ya que no cumple con el equilibrio presupuestario (gasta más de lo que gana) que impone el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro. Ya hemos visto lo que ha pasado cuando se aplican recortes a un hospital de Madrid que trata un caso de Ébola. Ahora, quizás y me atrevo a plantearlo, estamos sufriendo en la flota de Aucorsa ese ajuste presupuestario al que nos ha obligado el Gobierno.

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Publicado el
7 de octubre de 2014 - 09:20 h
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