Parcelistas enfurecidos

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El viernes, mientras me atronaban los tímpanos por la protesta de una quincena de parcelistas enfurecidos me acordaba de esta canción de Blur. Eran 15, pero hacían mucho ruido. Gritaban que querían agua potable y provocaron que el Pleno se interrumpiera hasta cuatro veces y que incluso estuviera cuatro horas suspendido. En los pasillos, seguían gritando y vociferando.

La escena me recordó, con matices, a la sufrida por el socialista José Mellado cuando era presidente de la Gerencia de Urbanismo. Mellado llegó incluso a ser zarandeado por una protesta de parcelistas en la Gerencia que le reprochaba que estuviera multando y hasta arando caminos para evitar que el fenómeno siguera creciendo. Aquel día llegaron a volar las gorras de los policías locales que custodiaban a Mellado en un ejemplo claro de la derivada que tomaba el asunto.

El viernes, en una protesta que era de todo menos educada y responsable, los parcelistas fueron directamente a pedir al Ayuntamiento que prevaricara. Que les enganchara un suministro de agua potable en unas viviendas construidas sobre un suelo de especial protección. No se puede. Ningún político de ningún partido va a firmar eso. Ningún funcionario lo va a permitir. A no ser que se cambie la norma, otra vez, en el Parlamento de Andalucía.

La reforma de la LOUA y la puerta que ha abierto la Junta a la legalización de muchas casas construidas sin permiso hace años ha abierto unas expectativas y esperanzas en muchos de estos parcelistas, que ahora se ven frustrados. Muchos, no la mayoría, optaron por el camino más cómodo: construir barato en el campo para tener una gran casa, como cantaba Blur hace 21 años. Otros, pocos, fueron engañados. Compraron pensando que aquello era o iba a ser legal en algún momento. Por extraño que parezca, o no leyeron los periódicos de la época o quisieron mirar para otro lado.

Ahora, la frustración se transforma en ira y en eslóganes muy peligrosos como los escuchados el otro día en el Pleno, como que a los pobres de África sí que se les llevaba agua potable pero que a los parcelistas de Córdoba se les negaba. Honestamente, esos discursos empiezan a preocuparme bastante. Menos mal que de momento no hay ningún partido político en España que los esté comprando.

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18 de septiembre de 2016 - 02:30 h