Lo que el ojo no ve

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Este miércoles, hubo una reunión en la Delegación de Cultura de la Junta de la calle Capitulares (un edificio público) de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico (cuyos miembros, la mayoría funcionarios o trabajadores públicos también cobran un sueldo público). La cita fue a dos días del Viernes de Dolores y a cuatro del inicio de la Semana Santa. Entre uno de los asuntos que trataron, (todos sobre el patrimonio histórico de Córdoba, que es público en la mayoría de las ocasiones) destacó un asunto: la instalación de sillas y palcos de la carrera oficial.

La pública comisión de patrimonio se basó en otro informe a su vez de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Córdoba, un organismo dependiente del Ayuntamiento (más público imposible), que ya sabemos que sostenemos a pulmón todos los cordobeses. Pues bien, esa pública comisión de patrimonio evacuó a su vez otro informe con una serie de recomendaciones dirigidas al Ayuntamiento y a la Agrupación de Cofradías. Y al parecer, al Cabildo, que no es público pero que gestiona un bien de dimensiones colosales como es la Mezquita Catedral.

Pues bien, esos dos informes elaborados y costeados con dinero público, del que desembolsamos todos, son en este momento privados. O al menos, no son públicos. Ni el Ayuntamiento ni la Junta de Andalucía, en un alarde de transparencia, han considerado oportuno que los cordobeses los conozcan. Al menos, que no los conozcan antes de Semana Santa. Ya saben. El público (o sea, nosotros, que además somos votantes) o los medios de comunicación somos incapaces de separar el grano de la paja y de no confundir que se celebre una Semana Santa esplendorosa en paz y armonía con lo que debe ser la protección del patrimonio (público).

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Publicado el
25 de marzo de 2018 - 01:08 h
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