La casquería mediática

El juicio a José Bretón es el proceso judicial más mediático de la historia de Córdoba. Teniendo en cuenta que los mass media estallaron a principios del siglo XX y que, pese a ello, lo que entonces pasaba en Córdoba no trascendía mucho más allá de Despeñaperros, tampoco es que la ciudad tenga una historia judicial muy amplia. Por eso, quizás, es el juicio más mediático de la historia de la ciudad. Ya saben quién es José Bretón, así que me ahorro un par de párrafos.

En las facultades de Periodismo nos enseñaron a diferenciar entre dos tipos de noticias: las importantes y las interesantes. Las importantes son aquellas que afectan, en mayor o menor medida, a la vida de la gente. Digamos que una noticia importante (que cada vez sale más pequeña) es que el porcentaje de la deuda de España sobre el PIB no para de crecer. Es decir, que si tenemos más deuda, pues habrá que recortar más. A usted, esas cosas le afectan mucho: le reducen la pensión, empeoran los servicios públicos, tiene mucho más difícil encontrar trabajo, etcétera. Las noticias interesantes son aquellas que nos enganchan a la pantalla del televisor o del ordenador, que generan ríos de tinta y eternas conversaciones de bar, pero que al final apenas afectan a la vida de la gente. ¿Se imaginan a la gente hablando sobre el porcentaje de deuda y cómo afrontarla? Yo no mucho. Pero sí he visto discusiones bizantinas sobre el caso Bretón.

Ahora bien, hay que saber contar también las cosas interesantes. Por las razones obvias que antes les he expuesto, una noticia interesante como la salvajada supuestamente cometida por José Bretón es mucho más leída y tiene bastante más audiencia que una noticia importante, a pesar de que, como antes les he expuesto, afecta a la vida de la gente. Por eso, porque tiene audiencia, se lee, se oye, se discute y, sobre todo, se vende los medios de comunicación tienen a estirar, a cualquier precio, este tipo de noticias interesantes.

Es el caso del juicio a José Bretón. Desde la primera semana en que desaparecieron los niños Ruth y José y se sospechaba de su padre como autor de su muerte, se puso en marcha la casquería mediática del todo vale por tal de conseguir una noticia en la que, reconozcámoslo, todos hemos participado en mayor o menor medida. Este que les escribe ha redactado más de 300 noticias relacionadas con el caso Bretón, pero siempre he intentado no poner en marcha la fábrica de la casquería, de las vísceras y los juicios de valor.

Y es que, comprendan ahora mi bipolaridad, el caso Bretón también traspasó un día la frontera entre lo interesante y lo importante cuando se cuestionó el trabajo policial y judicial. ¿O no es importante saber si la Policía Nacional investiga correctamente las desapariciones de niños?

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18 de junio de 2013 - 04:53 h