Refugiadxs

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La noche del pasado sábado estuvimos en el espectáculo organizado por la Asociación Circo y Asamblea Prorrefugiados de Córdoba, estaban Los Hermanos Moreno, Chispón Teatro,Raúlez, la Guasa Teatro, Prudencio y Manolo Carambolas. Quizás por el nombre no caigas pero si los ves muy probablemente te suenen de la Feria del Libro, de las bibliotecas, de las manifestaciones en defensa de derechos sociales, de los carnavales, del Gran Teatro o del Góngora. Tengo dos niñxs pequeños y gracias a ellos los he visto muchas veces, y cada una de ellas ha sido mejor que la anterior. De niño no llegué a engancharme al circo, lo que recuerdo mejor es que aquello no era nunca como los fantásticos carteles que los anunciaban, había algo triste en los animales amaestrados,  lo que veía en aquellos hombres y mujeres era dureza, la dureza de los extrarradios en que vivían en las caravanas, y de sus manos y sus cuerpos, hechos al nomadismo y a ir montando y desmontando estructuras polvorientas.

Ahora descubro un arte brillante, lo mucho que se puede hacer con unas cuantas cosas, o solo con el propio cuerpo y el talento. Humor, esfuerzo, sorpresa, imaginación. Gracias a ellos les expliqué a mis hijos lo que son los refugiados (¿en Córdoba no hay guerras verdad?),  y no conseguían imaginar que de pronto tuvieras que dejar tu casa y tu vida para irte a un campamento a vivir bajo una tienda de campaña porque había gente a la que no conocías que te odiaba. La gala se celebró en el exterior, tras la pared desconchada de la nave industrial sede de su centro de trabajo, El Enjambre , en medio de un campo que convirtieron en un lugar especial. Les veo trabajar (buscad en la red las hermosas imágenes de Luis Gil) y estoy seguro de que sigue siendo duro, pero si pudiera elegir en quien reencarnarme por un momento, como en esos cuentos de genios de la lámpara, lo haría en la piel de cualquiera de ellos durante las actuaciones que harán en los campos de refugiados sirios en Grecia. Veía los rostros de nuestros hijos y pensaba que conseguir esa mirada en cientos o miles de niños y niñas que están sufriendo las atrocidades de la guerra es una maravilla que nos perdemos los que nos dedicamos a oficios mucho más aburridos. Mientras lees La Caraba, ellos ya habrán iniciado el viaje a Grecia.

Escribo esto al día siguiente de la matanza de Orlando. Un chico norteamericano de padres afganos ha matado a cincuenta personas y heridas otras tantas porque eran gais o porque eran latinas, o porque  él era norteamericano, o musulmán o ya veremos. Lo hizo porque odiaba, y odiaba porque hay mucha gente que vive de generar odio. Uno puede crear pueblo, sujeto , identidad, ayudando, esforzándose, queriendo,o puede hacerlo generando odio contra otros. Es el camino más directo, se inventa un enemigo que parezca creíble y se comienza a envenenar a todo el que te rodea haciéndoles ver que deben estar juntos contra él. Al final hacemos piña por un enemigo común falso, construido a base de medias verdades, mentiras como pianos y silencios.

La gente excepcional,  como la de El Enjambre , construye a partir de lo compartido, el cariño y la generosidad; los canallas a través del odio, uniéndonos a todos por lo peor de nosotros, nuestro miedo más ancestral, nuestra envida más inconfesable. Después estamos la mayoría, un poco de esto, un poco de aquello, algo de entrega y empatía, y otro poco de basurilla que sirva de pegamento.  Lo hacemos porque es lo que hemos aprendido y porque no somos excepcionales, pero no somos conscientes de que esos juegos suelen terminar mal, porque el odio es mal acompañante, siempre va por libre y termina traicionando. Al final los que van sembrando el odio consiguen que el mundo sea un lugar lleno de refugiadas y refugiados perseguidos por cualquier cosa, por nada en particular, simplemente por haber sido elegidos chivos expiatorios de alguien con ambición. Ante la duda, cuando notemos ese tufillo a azufre que suelen tomar los proyectos viciados, mejor nos vamos con los Pepe Ciclo, Juanpeo y compañía, gente a la que nunca se reconoce lo suficiente, pero que de una forma íntima y sana, envidiamos.

Nota: Gracias a Luis Gil por la cesión de esta imagen de todos los participantes en la gala

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14 de junio de 2016 - 00:37 h
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