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Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

ZP, suspenso redomado como padre

Zapatero y su familia con los Obama.

Magdalena Entrenas

6 de junio de 2026 19:44 h

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La paternidad (entiéndase también la maternidad, aunque hoy me refiera a un hombre) no es una empresa fácil. Sí, es seguramente el compromiso más gratificante de la vida (eso dicen), aunque su ejercicio tenga tantas y tantas cargas desde el primer día que, a veces, termines por no saber qué pensar.

Y no, no voy a hablar de esos escenarios familiares donde hay dificultades económicas para dar a los hijos lo que necesitan; ni cuando los hijos tienen enfermedades con las que lidiar, discapacidades, o trastornos que hacen muy duro el día a día. Tampoco hablo de familias desestructuradas, o con problemas de drogas, marginales, donde ejercer la paternidad responsable es una empresa casi imposible. 

Me refiero a la paternidad “chachi”. Esa que teóricamente se ejerce en un hogar normal, sin problemas, con recursos económicos suficientes (o, incluso, más que suficientes), donde puedes dar una buena educación a los hijos, con padres instruidos, con principios y hasta comprometidos. Imagínense si eres presidente del Gobierno y tienes aún más posibilidades.

En escenarios así, resulta más que una responsabilidad, una completa obligación, proteger, educar y corregir a los hijos, aconsejarlos, tratar de impedir que se equivoquen (la experiencia es un grado) y por supuesto darles alas para volar por su cuenta … ¿inmiscuirlos en las propias miserias? ¿instrumentalizarlos? ¿mezclarlos en asuntos turbios que les puedan salpicar? Sería tan antinatural como imaginar que un hijo (rico) pueda empujar a su padre (más rico aún) por un precipicio. Pues sí, parece que todo es posible.

No sé si las hijas de ZP terminarán sentadas en un banquillo. O, peor aún, condenadas por hechos ideados por el propio padre. Lo que sí sé es que, hoy por hoy, el padre ya las ha situado en un escenario muy complicado. Y no es la primera vez. 

Corría el mes de septiembre de 2009 y aquella foto de dominio público, tomada por Lawrence Jackson en el Metropolitan de Nueva York, con Barack Obama y Michelle, expuso a las adolescentes hijas de ZP, Alba y Laura, al mayor escarnio que se recuerda. Pasaron a la historia más anecdótica y risible de España y del mundo entero. Aquellos vestidos tipo sayón, negrísimos y largos, con aquellas botas militares y las muñequeras, incluido el gesto de las adolescentes, las convirtió en algo de lo que aún hoy no se han sacudido. 

Aquel padre, que jugó ridículamente a ser permisivo y moderno, debió protegerlas de la más que segura lapidación mundial por semejante look en la foto más mediática de sus vidas, Y, sin embargo, ni lo impidió, ni se le ocurrió decirles: “Niñas, así no podéis venir. No es lo adecuado, ni bueno para vosotras” ¿cómo no pudo reparar ZP en el daño futuro que les haría una foto así? Gótico, rockero, punk, o lo que quiera, pero a mi hijo adolescente - e inconsciente - no le permito que, si le van a hacer la foto de su vida y que dará la vuelta al mundo, sea vestido de lagarterana. 

Está por ver cómo pasará a la historia ZP. Si por cosas buenas, menos buenas, peores, o por algunas deleznables. Ya veremos. Eso sí, estoy convencida de que aún hoy no se ha perdonado a sí mismo por aquella foto y el juicio mediático al que sometió a sus hijas. Si, finalmente, ahora las somete a otro juicio, pero de los de verdad, será él quien se condenará a sí mismo para siempre. Señor ZP, tiene usted un suspenso redomado como padre ¡mal, muy mal!

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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