Jueves Santo

Vamos enfilando ya el final de la Semana Santa 2014, con un inusual pleno en días de calma chicha, que va camino de completar la semana sin caos meteorológico cofrade. La poca emoción tempestuosa, está haciendo de las tardes un bullicioso paseo por el entramado de calles del Casco Histórico, que este que les escribe no ha osado pisar. Esta inamovible calma, hace del pronóstico del tiempo algo que pudiera carecer de valor, en cuanto que la ausencia de nubes es prueba suficiente del buen discurrir atmosférico. Puede ser, pero también tiene su miga encadenar día tras día el mismo parte pareciendo que no lo es. Cosas mías.

Sea como fuere, la jornada del Miércoles Santo marchó como estaba previsto, larga, tranquila y bulliciosa, dividiendo al país entre quienes prefieren ver santos, los que prefieren ver partidos del siglo con regusto guerracivilista, y los que entremedias pasamos la tarde-noche matando el tiempo con el noble arte de darnos gozo vicioso, de entre todas sus múltiples variantes. La dorsal se fortaleció en los términos en que estaba previsto, el acierto de la Aemet y los diversos hombres y mujeres del tiempo fue pleno, y encarrilamos el pronóstico hacia los días grandes de Semana Santa. Hoy, Jueves Santo ya, la imagen que nos devuelven los mapas sinópticos es casi un calco de la que ayer veíamos sobre la Península.

Como ya lo he explicado en días anteriores, no seré mucho más redundante, aclarando nada más que el reflejo en superficie es el ya disfrutado entonces. Sol casi radiante y temperaturas de nuevo en ascenso, casi más propias del mes que sigue. Se vislumbra así un Jueves Santo generoso, que no dará susto alguno para el correcto desarrollo de los rituales propios del día.

Una jornada, de Jueves Santo, que pudiera ser la última que disfrute de la más absoluta estabilidad en todo su conjunto, ya que desde mañana podrían empezar a verse ciertos cambios en nuestros cielos, que aunque no vayan a poner en peligro el discurrir de la jornada, sí que acabará con la que hasta ahora ha sido norma meteorológica. Desde la noche del Viernes al Sábado Santo, prometen verse cambios en el patrón de circulación, que gracias a la conexión entre una baja atlántica y otra de origen polar-continental, mande a hacer puñetas la dorsal anticiclónica y favorezca de nuevo la entrada de frentes atlánticos hasta nuestros dominios, pero eso ya, según cierre las puertas la Semana Santa 2014.

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17 de abril de 2014 - 00:18 h
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