¿Rompemos el carné?

Aficionados durante un partido de esta temporada en El Arcángel | MADERO CUBERO

En cuestión de pocas horas, el Córdoba CF lanzará su campaña de abonados. Primero tiene previsto anunciar unos cuantos fichajes y renovaciones con el fin de incentivar el ánimo de los seguidores. Así lo expresó el presidente, Alejandro González, cuyas últimas comparecencias públicas no han supuesto precisamente un relanzamiento de su imagen entre el cordobesismo, que le mira con recelo. Hay un ambiente raro, de tensa desconfianza. Todo el mundo tiende la mano, pero se puede sospechar -y, desgraciadamente, hay motivos- que en la otra se esconde un puñal.

Es verano, hace demasiado calor y no hay fichajes. Entre las tropas blanquiverde se escucha el comentario clásico de estas fechas: "Yo rompo el carné". Expresar el descontento con la gestión del Córdoba anunciando la decisión de dejar de ser cliente -con perdón- se ha convertido en un ejercicio de prestigio en los círculos más críticos. Que luego eso se refleje o no en los números es otro cantar. Luego nos preguntamos cómo es posible que se formen colas en las oficinas para abonarse, sin querer aceptar -por ese orgullito que a veces nos mata- que unos precios baratos y un par de fichajes pintones pueden obrar milagros. Al final, el fútbol se mueve por impulsos emocionales. Y los consumidores saben que entra dentro del precio del billete el pasarlo mal, indignarse y sentirse estafado. Eso ocurre. Pero en julio ponemos los contadores a cero y nos esforzamos por creer que todo será diferente. Podría parecer mentira, pero la combinación entre el regreso de Fernández, la renovación de Javi Lara y la contratación de David Rodríguez puede ser un factor de seducción decisivo. Veremos. Ya no queda mucho que esperar.

El cordobesismo no se mueve por el marketing. Eso entienden, al menos, los componentes del núcleo duro de la afición, que se sienten ofendidos cuando escuchan que su determinación de seguir o no pagando el abono depende de los jugadores contratados en verano. Al final, quienes más critican el precio de los asientos y ponen en duda el nivel de los fichajes suelen ser los primeros en ponerse en la fila para renovar. Así es este veneno. Les da lo mismo que les cuenten que La ilusión, ni tocarla. O que Sobran motivos. O que hay que subirse a la Califa Time Machine para abonarse al Córdoba del futuro. O que hay que seguir Construyendo Pasión. O que hay que seguir la última recomendación: Blanquiverde... y déjate de pegos. Venga quien venga, cuenten lo que cuenten, el punto de partida no es el ideal. Pero todo tiene arreglo. Siempre lo ha tenido, aunque después se vuelva a enmarañar. Enfadados, pero con el carné en la mano.

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28 de junio de 2017 - 17:08 h
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