Pedaladas a ritmo de cornetas y tambores

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Un gimnasio de Córdoba prepara físicamente a los costaleros de esta Semana Santa con arengas de capataz, música, vídeos de procesiones y hasta incienso

"Derecha, adelante, izquierda, atrás". La música que se escucha es de marchas de Semana Santa e incluso huele a incienso. Pero no hay ningún paso, ni una trabajadera, y ni mucho menos nazarenos. Lo que hay alrededor son bicis estáticas, máquinas de musculación y camillas de recuperación. Es un gimnasio, pero puede pasar por ser el más cofrade de Andalucía.

En Aira Sport, un gimnasio de Córdoba capital, han decidido apostar este año por un ejercicio físico para el que muy pocos se preparan y que puede provocar graves consecuencias si no se está a tono: el del noble ejercicio de costalero. "Esta iniciativa surge porque creemos que no existe en Córdoba ningún programa integral que estudie las necesidades físicas del costalero", explica Pepe Cano, el gerente de este gimnasio, mientras sus alumnos trabajan sobre las bicis estáticas entre los sones de una banda de cornetas y tambores.

"Todos por igual", grita el monitor, a modo de capataz, mientras los costaleros que quieren evitar lesiones se ponen en forma. En el gimnasio Aira Sport se trabaja con dos programas cofrades. Por un lado está el propio Ciclofrade. Es decir, un spinning con temática cofrade en la que los esforzados alumnos hacen deporte mientras en las televisiones se proyectan procesiones, respiran el aroma del incienso que está encendido a pocos metros y un monitor, cual capataz, les arenga como si estuvieran bajo un paso de Semana Santa.

El segundo programa específico es el Costalfit, cuyo objetivo es trabajar los grupos musculares del costalero y evitar que cuando tengan que cargar 30 kilos de peso durante horas puedan sufrir graves lesiones. Este programa finaliza con unas sesiones de spa y con unos masajes de descarga preparados para atender "las necesidades posturales del costalero". "El objetivo de este programa no es otro que ofrecer a los costaleros la posibilidad  estar dentro de un paso y no hacerse daño", y de enseñar, muscularmente, a repartir la carga entre todos bajo las trajabaderas, señala el gerente de este gimnasio.

"Vamos arriba, aprieta resistencia, más rápido", insiste el monitor ¿o es el capataz?. Pepe Cano explica que el costalero medio no suele preocuparse durante todo el año por su estado físico y que ello puede provocarle lesiones musculares incluso graves si de la noche a la mañana pasa a hacer un esfuerzo tan tremendo sin entrenamiento ni preparación.

Como los deportistas de élite, estos costaleros de gimnasio tienen también un más que merecido descanso que es fundamental para la recuperación de su tono muscular. Así, cuando acaban la sesión del Costalfit pasan al spa e incluso disfrutan de una serie de masajes de descarga "claves para atender sus necesidades posturales", concluye Pepe Cano, mientras de fondo suenan las cornetas, los tambores y las arengas del capataz. "Al cielo con ella".

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20 de marzo de 2016 - 03:31 h