Sobre lo de los “artistas” en Caballerizas
Artista es llevarle la contraria a los Creadores del Arte en materia de exposición en la búsqueda de los oníricos límites del Alcazar Viejo. Decía nuestro querido “Maperez”, en sus bromas babilónicas en la carrera, que el arte era morirte de frio. No se parta, mejor pásmese camino del Centro, que en Córdoba nunca hemos visto la última tras estos últimos inviernos culturales. El no pay per view, ha llegado, para quedarse, a la Vimcorsa de los Faraones a costa de los lomos adolescentes del demanio. Este octubre toca la Córdoba del ocaso de los Césares.
La última del hiperrealismo capitular cordobés llega con la cesión de Caballerizas, esta vez con suscripción premium sólo para nens, a una opción que es extraordinaria, pero entendida en el contexto de la ciudad de la que viene, Barcelona. Muchas etapas se han construido allí antes de llegar al MEAM. Y sólidos cimientos institucionales dedicados al arte contemporáneo, más extenso que las agarraderas de las gitanillas y los geranios del entorno vecino, conforman el contexto y sustrato pertinentes para que este museo barcelonés funcione. Allí, sí, como el Egipto, extraordinario, pero en Madrid. No son estas cosas aún para las aldeas tartésicas de la I Edad del Hierro.
Me escribe mi amigo José Á., compañero, colega y, sobre todo, señor comisario, porque va siempre en cordobés elegante, para que firme las tablas de la ley colonial que llevan circulando unos días en manera de manifiesto telúrico sobre el destino de este emblema glorioso de la historia de Córdoba que es el sitio de las imperiales yeguadas cordobesas de la otrora maravilla. He leído el anhelo, me convence, he leído nombres, me abruma. Si quiere el Ayuntamiento materia de Juan Gris para todo cuanto se tenga que pensar en la ciudad en materia de creación, no sólo de arte, ahí la tiene. De balde, un pool de prestigio no cuantificable.
Lo de Caballerizas, palabra de arqueólogo, es una realidad más en la creencia general en los dedicados a la adaptación cordobesa del arte de Aristóteles de que, todo lo que se pague de fuera, tiene valor, da igual a quién se pregunte. Y de la hechura y pellejo en vinagre de que, si lo ponemos en los televisores de la plaza de Callao en Madrid, barato nos sale. Todavía más si enciendes Movistar antes del futbol y consigues que salga la adolescencia de Vimcorsa. Partido ganao Rafaé.
No sé si veremos cómo el MEAM lo hace en Córdoba. Mejor no por las tapias, que eso nos hace siempre más europeos. Lo que me temo que seguiremos viendo, es un spreco - los italianos lo dijeron mejor que nadie - de recursos públicos a costa de más babilónicas estrategias, viejas más que el realismo barroco, que, sabemos, sirven para bien poco en una ciudad que se precie de querer crear y consolidar sueños. De querer ser su historia.
Córdoba, opinión de arqueólogo, necesita un museo de arte contemporáneo a la clásica, no sala y media de jamón: hermoso, espacioso, luminoso, donde exhibir todo lo que se ha hecho en estos siglos recientes y todo lo que, sobre este nuestro tiempo, se hace ahora, sea real, hiperreal, inasible, onírico u omnisciente, que eso dicen los bronces del manifiesto. Justo es reivindicar que, donde no hay nada, lo primero sea el umbral y no el tejado antes de poner el cartel de “Esto es Barcelona”. Y justo es, como se hace, que sea sin barreras ni fronteras entre los de Roma y Cartago de lo artístico actual.
Un Museo Contemporáneo es a Córdoba lo que un Museo de Al- Andalus es también a Córdoba: la bicha. Lo que no es de nuestra sangre azul de primeros romanos. Y, sin embargo, Córdoba no necesita exposiciones ni concesiones, ya tiene mucho más que eso entre bambalinas y jaramagos, incluidos los nuestros anfiteatrales, que son los más académicos. Necesita lo que debía tener desde que se bautizó al Caimán: Museos y Yacimientos, los suyos, donde crear base, fortalecer, consolidar y, con el tiempo, aprender a escribir Bar-Se-Lo-Na. Sólo en esa otra fase, con un tejido de equipamientos culturales consistente ya construido, le puedes vacilar a Málaga, traerte a los faraones y el último emperador.
Os deseo suerte, queridos artistas creadores, carne de cañón y nicho de empleo de los arqueólogos del futuro. Vuestro desgarro es el de todos los que pensamos que Córdoba no cuida sus bases, que desprecia a los de la bicha y que sólo hace aspavientos sin saber de qué está hecho el juguete, pudiendo tener el mejor consejo y desarrollo. Un Museo Contemporáneo arraiga artistas, complementa el centro histórico y trae visitantes, que no necesariamente turistas, genera luces y activa multitud de conexiones entre todos nosotros. Crea y defiende.
Sobre este blog
Vivo Córdoba actualmente como Prof. del Área de Arqueología de la UCO. He soñado Córdoba como: Investigador ?Ramón y Cajal? del Ministerio de Ciencia e Innovación (2013-2019). Investigador posdoctoral del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid (2010-2013). investigador posdoctoral del Institut de Recherches sur l´Architecture Antique del CNRS-Universitè de Provence en Aix-en-Provence (2007-2010), investigador predoctoral y posdoctoral de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (2005-2006), investigador predoctoral de la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma del CSIC (2003-2004) y miembro de la Real Academia de España en Roma (2002-2003) Licenciado de la 1ª Promoción de Hª del Arte de la UCO (1999). De aquello lejano y de lo diario cercano les dejaré aquí mis aprendizajes, ensayísticos, científicos, críticos y siempre personales, que espero remuevan la viveza de aquel plátano vigoroso que Julio César plantara, símbolo de vida y fertilidad, en esa Córdoba histórica que nos alumbra siempre los buenos días.
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