Ni un paso atrás

Mi abuelo fue fusilado en el año 48 del siglo pasado en una cuneta cerca le que hoy es la parada del AVE en los Pedroches.

Mi abuelo era un zapatero afiliado a la UGT que ponía la radio "Pirenaica" muy bajito cuando cerraba la tienda y eso le costó. Le costó mucho, la vida sin ir más lejos.

Tal era el miedo soterrado en esos tiempos que mi madre, la hija de aquel fusilado que ponía la radio, nunca me habló de su padre, mi abuelo.

Yo no tengo abuelo y creo que no tendré hijos, pero tengo una memoria futura. Y me gustaría mucho comer un arroz con leche con mi madre y hablar de muchas cosas, pero no puede ser.

Soy un chico que creció en el Parque Cruz Conde, que jugó al fútbol y estudió en el cole y en el instituto cercano. Soy de allí como una casualidad, como una causalidad.

No me importaría no pertenecer al Parque Cruz Conde o cómo le llamen ahora. Me gusta pertenecer a la estirpe de mi madre y de su padre.

El abuelo del que no disfruté

es el futuro. La memoria es el futuro.

Sobre esto, en la lámina del tiempo, no hay que dar pasos atrás.

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11 de diciembre de 2017 - 02:00 h