Las causas y las consecuencias

Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, pastor de profesión, es ahora uno de los encargados de investigar las causas de los santos en una especie de comisión vaticana.

Hay comisiones para todo, parece ser.

Es una comisión rarita, la verdad. Poco entendible para los mortales. Me pregunto si son curas o detectives, si son hombres de Dios o del Diablo, si son polis buenos o polis malos.

Me pregunto si investigan las causas o las consecuencias. Que no es lo mismo.

¿Será santa el alma de los cuerpos hinchados que nos devuelve a la orilla el Mediterráneo?

¿Serán vírgenes las camareras de piso mal pagadas en los hoteles donde nos hospedamos los mortales y los obispos?

¿Será santa la familia desahuciada de su mierda de piso?

¿Serán santos quienes han sufrido maltrato, vejaciones y demás depravaciones en su cole en su casa en su parroquia o en su barrio?

"Vivir como cristianos en el siglo XXI es aceptar la realidad del martirio" es el título de la conferencia que impartió Monseñor Amel Shamoun Nona, arzobispo de la Iglesia caldea de Sidney, el pasado viernes en la capilla de Villaviciosa de la Catedral de Córdoba.

No pude ir. Me la perdí. Me coincidía con otra cosa. Y eso que el título prometía y la entrada era libre.

¿A qué llamaría "martirio" este buen hombre?

¿Cuáles son las causas de los santos?

¿Es que nadie habla de las consecuencias?

Están como cabras.

(con todo mi respeto a las cabras; es una manera de hablar)

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Publicado el
11 de febrero de 2018 - 02:00 h
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