¡Santiago y cierra España!
Casa Árabe debe abandonar su sede antes del 1 de septiembre
Casa Árabe cumple 20 años de su fundación. Y como regalo de aniversario, el señor Almeida le va a obsequiar con un desahucio del espléndido edificio neomudéjar que ocupa en las Escuelas Aguirre de Madrid. Podría haberle enviado una caja de bombones o incrementar los exiguos 60.000 euros que aporta en el consorcio de la entidad, pero el señor alcalde ha preferido ponerlos de patitas en la calle a partir del próximo 1 de septiembre. Al menos, don José Luis Martínez Almeida no ha desalojado a la institución de su sede en Córdoba, mayormente porque se trata de un bello caserón mudéjar propiedad del Estado. Y ahí, oiga, ni pincha ni corta.
El regalo de Almeida se suma a un precioso presente de la señora Ayuso anunciado a principios de año para celebrar tan tierna efeméride. Fue cuando comunicó públicamente que abandonaba el consorcio y retiraba su participación dineraria. Desde luego, hay cumpleaños mucho más divertidos.
Casa Árabe nació bajo el aliento del diálogo intercultural, la diversidad y la cooperación con el Magreb y Oriente Medio. Y esa, desde luego, no parece ser la cimentación más adecuada para construir una relación sólida con Almeida y Ayuso. Mucho más en los tiempos de reafirmación identitaria que se avecinan.
Por lo visto, a ninguno de los dos les parece pertinente que Casa Árabe dé voz al dolor inhumano que recorre cada centímetro de la tierra palestina. Ante el genocidio, la limpieza étnica y el apartheid, descritas desgarradoramente por innumerables informes de la ONU, lo más elegante es el silencio cómplice y a otra cosa mariposa. Que una cosa es la invasión colonial de Ucrania y otra muy distinta, al parecer, la invasión colonial de Palestina. Por si no quedaba lo suficientemente claro.
Martínez Almeida pone como pretexto para el desahucio la gestión económica de Irene Lozano. Muy bien, señor alcalde, pero la anterior directora de Casa Árabe abandonó el cargo hace ya año y medio. Que oiga. Y el regidor asegura que el edificio merece ser destinado al “uso abierto de todos los madrileños”. No descarten, por consiguiente, que el conjunto neomudéjar de las Escuelas Aguirre acoja en un futuro no muy lejano el Museo de la Reconquista o la Casa de Santiago Matamoros y Cierra España.
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