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Rodríguez Alcaide: “En época de Suárez los políticos eran ejemplares. No sé si ahora lo son”

Jose Javier Rodríguez Alcaide | MADERO CUBERO

Si hay alguien en Córdoba que conoció bien a Adolfo Suárez es José Javier Rodríguez Alcaide (Baena, 1938). El 23 de febrero de 1981, cuando la Guardia Civil entró a tiros en el Congreso de los Diputados, Rodríguez Alcaide estaba sentado cuatro escaños más arriba que el presidente Suárez. Desde arriba y junto a un sargento de la Guardia Civil, vio cómo Suárez no sólo no se tiraba al suelo si no que además se encaraba con los asaltantes, hasta que se lo llevaron.

José Javier Rodríguez Alcaide fue el presidente provincial en Córdoba de la UCD, una formación a la que había llegado desde el Partido Social Liberal Andaluz creado por el histórico Manuel Clavero. Rodríguez Alcaide estuvo cinco años en primera línea de la política. Fue diputado en las Cortes constituyentes de 1977 y se mantuvo hasta 1982, cuando el PSOE de Felipe González arrasó en las urnas y el recién creado CDS de Adolfo Suárez pasaba al grupo mixto con sólo dos diputados. Ese año, Rodríguez Alcaide regresó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de ahí a la Universidad de Córdoba, donde es catedrático e investigador. Además, dirige la Cátedra Prasa de Empresa Familiar desde el año 2000.

Padre de Javier Rodríguez Zapatero, el presidente de Google en España, Rodríguez Alcaide se pasó toda la noche del 23F en la que estuvo secuestrado leyendo un libro sobre ordenadores personales y nuevas tecnologías. Por eso, insiste en que el futuro pasa por subirse a la ola de la revolución tecnológica, o no habrá futuro.

Rodríguez Alcaide habla desde su despacho de la Cátedra de la Universidad de Córdoba en el antiguo Rectorado de la calle Alfonso XIII con una voz tenue pero clara y firme, y se explica sin pelos en la lengua, como un liberal convencido que es, tanto de política como de economía.

PREGUNTA. ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando se enteró de la muerte del presidente Adolfo Suárez?

RESPUESTA. Yo ya tenía noticias del proceso neurológico de la enfermedad del Alzheimer que padecía y cómo iba avanzando. Esta última semana se estaba especulando de que Suárez iba a morir y por eso la familia a través de su hijo lo comunicó. Para mí no fue una sorpresa, si no una esperanza de que se fijaría una fecha para morir. Claro, a mucha gente le ha causado sorpresa si no conocía la enfermedad que sufría Suárez, que ha estado escondido dicen que 11 años, aunque yo creo que han sido algo más, 13 o 14. Lo que pasa es que ahora al aflorar su muerte se ha recuperado toda la memoria histórica de la gente que convivió con él. De todas formas, la noticia te produce tristeza, aunque ya estuvieras deseando que no sufriera más. No se podía esperar un milagro al tratarse de una enfermedad degenerativa.

P. Durante estos días que tanto se está hablando y escribiendo de Suárez, a usted que tuvo una relación tan estrecha con él en los primeros tiempos de la UCD y luego en el CDS ¿se le viene alguna imagen concreta a la cabeza?

R. Tengo muchos. Tanto en el periodo en el que presidió la UCD como el CDS, como también después, entre 1991 y 2001, que tuvo cierta actividad profesional, tengo recuerdos. Fuera de la política recuerdo mis visitas, no muy frecuentes, a su despacho en la calle Antonio Maura de Madrid, muy cerquita de las Cortes. Es curioso por que no teniendo poder ninguno se manifestaba de la misma manera que cuando lo tenía, con la misma sencillez, con el mismo agrado... Y le gustaba hablar de política, obviamente (risas). Era una persona que vivía la política. En Navidad le enviaba una cajita pequeñita de seis botellitas de un tercio de litro de aceite de oliva de la denominación de origen de Baena. Y siempre me contestaba con su puño y letra, con unas palabras muy cariñosas. El último envío que le hice, creo que fue en el año 2000, ya no me lo contestó. Llamé al que había sido su secretario, Fernández Amores, y lo único que me dijo es que no tenía tiempo de contestarme. Era una mentira piadosa. Él ya debía estar no recordando quién era quién. Es un sentimiento agridulce. Todas las navidades le enviaba un regalo y él me contestaba...

Muchos de los que estaban con Adolfo Suárez en la defensa del artículo 143 para el acceso de Andalucía a la autonomía después no le siguieron en el CDS. Y muchos de los que no estábamos de acuerdo con él le seguimos en el CDS

Esos son recuerdos, digamos, fuera de la política. Pero en la política tengo muchísimos, claro. Desde la fundación de la UCD hasta nuestras diferencias, palpables, sobre qué vía debía elegir Andalucía para acceder a la autonomía. Yo defendía el artículo 151 y UCD el 143. [En el proceso constituyente de la comunidad autónoma de Andalucía UCD vivió un cisma entre quienes defendían que la región era histórica y por tanto debía acceder a la autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución, como Galicia, Cataluña y el País Vasco, y entre los que defendían que lo tenía que hacer como el resto de comunidades autónomas de España]. Ahí tuvimos discrepancias. Pero muchos de los que estaban con él en el 143 después no le siguieron en el CDS. Y muchos de los que no estábamos de acuerdo con él le seguimos en el CDS, y le ayudamos a montar el partido en la provincia y en la capital, incluso materialmente, no sólo con esfuerzo personal. Esto siempre me ha producido un sentimiento de contradicción. Los grandes leales en el poder, que cuando el poder ya no existe, lo dejan solo. Y todos aquellos que creían en Córdoba que íbamos por el otro derrotero, que íbamos por el artículo 151 y lo defendimos plenamente a pesar de recibir tremendas presiones para no hacerlo, le seguimos y le ayudamos a montar el CDS para las elecciones municipales y las generales de 1982 [fue entonces cuando Suárez se escinde de UCD]. Cómo la gente es amiga de acercarse a quien tiene el poder y cómo después una vez que lo pierden lo dejan solo y aislado. Bueno, esa contradicción es fuerte.

Luego también recuerdo el 23F.

P. ¿Usted estaba allí?

R. Yo estaba allí, dentro, donde hubo momentos dramáticos. Para mí el momento más dramático no es cuando entran, que yo pensé que era la ETA. Cuando veo a un guardia civil solo entrar, que es el que luego sube al estrado, el teniente coronel Tejero, y luego los demás guardias civiles por los laterales, pensé, esto es la ETA. Dije, han entrado disfrazados o lo que sea... Pensé que iban a poner una bomba o a llevarse a alguien de rehén. Pero cuando aquello se clarifica de quien es quien, y Tejero hace su discurso, y después intentan derribar a Gutiérrez Mellado, al suelo, y todas aquellos cosas, ya sabía uno que aquello podía ser dramático... Para mí el momento más difícil fue cuando a mí se me pone al lado un sargento de Tráfico con la metralleta. Al pobre le temblaban las manos. Entonces comenzó a hablar en alta voz, del miedo que tenía y de los nervios. Me lo comunicaba a mí, por que yo había dado un salto y me había ido hacia atrás. Yo estaba cuatro escaños más arriba del presidente del Gobierno, di un salto y me puse detrás de una pared. Este hombre, nervioso perdido, comenzó a relatar qué iba a pasar. Y empezó a decir [Rodríguez Alcaide imita los gestos del guardia civil, señalando al frente], “pues aquel de allí le vamos a dar el paseíllo, aquel otro también, y a aquel otro también”. Como yo estaba en las filas de UCD los de enfrente eran las izquierdas, eran el PSOE y el PCE.

El 23F un sargento de la Guardia Civil comenzó a relatarme lo que iba a pasar y empezó a decir "pues aquel de allí le vamos a dar el paseíllo, aquel otro también, y a aquel otro también"

P. Santiago Carrillo, Felipe González...

R. Santiago Carrillo, Felipe González, Peces Barba, Solchaga. Él daba los nombres. El momento dramático para mí es cuando deciden sacar al presidente Suárez y llevárselo. Después se llevaron a los otros líderes también a habitaciones separadas. Entonces es cuando dije, ya pasó, ya pasó. Lo que me estaba relatando el sargento... Ese para mí es el momento más dramático, cuando pensé en que ya se había terminado, que nos iban a deportar... No sabíamos qué iban a hacer con nosotros. Luego ya sabéis que aquello de que el Rey iba a salir, José María García que a través de la Cadena Ser estaba radiando lo que estaba pasando fuera del Congreso y que nosotros los oíamos a través de una radio que tenía Francisco de la Torre, el actual alcalde de Málaga. Entonces, nos fuimos tranquilizando y yo me dediqué toda esa noche a leer un libro que tenía y que anticipaba ya toda la revolución tecnológica de los ordenadores personales. Es que aquella tarde, después de la votación [se estaba eligiendo a Calvo Sotelo como presidente del Gobierno tras la dimisión de Adolfo Suárez] yo me iba a Canarias para hablar sobre la fotoenergía. Pero claro, aquello se suspendió (risas).

P. Estaban secuestrados.

R. Claro, estábamos secuestrados y no había manera de coger el avión a las siete de la tarde. Es que salimos sobre las 9.00 de la mañana, creo. Pero vamos, ese es el momento crítico para mí. Es la primera vez que lo cuento, eh. A vosotros. Ese sargento me está relatando lo que va a pasar y luego se los llevan... Alfonso Guerra ha escrito en un libro que un ujier fue tomando nota de la conversación entre el presidente Suárez y el teniente coronel. En esa conversación lo ponía firme al teniente coronel. “Cuádrese ante el presidente del Gobierno”. Bueno, cuando aquello terminó y como yo había escuchado a ese guardia civil, cuando se inició el juicio militar me ofrecí a Suárez. Le dije, “presidente, tengo esta información. Esto puede servir para que se tomen decisiones”. Entonces me dijo: “Déjalo, más vale no entrar en el terreno de la boina”. Esa fue su frase. “No debemos entrar en el terreno de la boina”. Se refería a la División Acorazada Brunete, que eran los que usaban boinas.

Cuando se inició el juicio militar por el 23F me ofrecí a Suárez. Le dije, "presidente, tengo esta información. Esto puede servir para que se tomen decisiones". Entonces me dijo: "Déjalo, más vale no entrar en el terreno de la boina"

P. Esto que nos ha contado del 23F no lo había contado con Adolfo Suárez vivo. Me imagino que por respeto.

R. Sí, y por que muchas cosas hay que dejarlas en silencio durante mucho tiempo para que se vean con la distancia suficiente y se ponderen. Se pierda animosidad y se gane racionalidad. Si no, se toman las decisiones en caliente.

P. Y hay muchas cosas de la Transición que siguen en silencio.

R. Claro, claro. Es una pena que no hayamos podido gozar de la memoria del presidente Suárez.

P. Se la ha llevado a la tumba.

R. Sí, se la ha llevado a la tumba. Bueno, probablemente él estaría escribiendo algunas cosas... Dicen que perdió la memoria hace 11 años, pero por mi experiencia yo diría que son más. Su mujer murió en 2001 y yo creo que él ya en 2002 tiene síntomas. Fernando Ónega ya lo ha contado en televisión que una vez que murió su mujer el presidente le dijo, “oye, que yo me tengo que dedicar a cuidar a mi mujer”. Por eso digo que por lo menos desde el año 2002, aunque ya sabemos que esa enfermedad es un proceso previo, y yo ya estoy recordando el pequeño detalle sin importancia que me ocurrió a mi en el 2000. Es una enfermedad muy mala. Es terrible.

Enemigos, verdaderos traidores, verdaderos levantadores contra Adolfo Suárez ahora lo ponderan como un hombre de estado

P. El presidente Suárez en sus últimos años de lucidez fue un hombre bastante sólo, bastante solitario. Hoy todo el mundo se acuerda de él. En este país para que te reconozcan te tienes que morir.

R. En Córdoba una de las ordenanzas que hay es que no se le puede poner una calle a nadie hasta que no se haya muerto. Bueno, es lo que hay. Yo siempre digo que a mí que no me la pongan por que luego tiran tomatazos o la llenan de otra cosa (risas). A mí lo que me molesta de lo que he visto en televisión y de los que han hablado en las puertas laterales del Congreso, que fueron enemigos, verdaderos traidores, verdaderos levantadores contra él desde dentro, ayer [la entrevista se realiza el martes, un día después de los honores que recibió el cadáver de Adolfo Suárez en el Congreso de los Diputados] lo ponderaban como un hombre de estado. No han tenido la vergüenza de no pronunciarse o del arrepentimiento.

P. Podían haberle pedido perdón públicamente.

R. Si fuéramos protestantes pediríamos perdón públicamente.

P. Pero somos católicos...

R. Somos católicos. Entonces, algunos de los que hablaron... yo viví desde muy dentro la labor de zapa y de destrucción, la reunión de líderes en la Casa de la Pradera [se refiere a la conjura de los barones de UCD, cuando retiraron su apoyo a Adolfo Suárez] que intentaron cargárselo en el otoño de 1980. Se reunieron antes, pero el ataque en otoño de 1980. Él en Navidad ya estaba casi dimitido y enero de 1981 dimite de presidente del partido en el congreso de Mallorca. Esa es una sensación muy desagradable. O sea, defiendes el artículo 143 y después lo dejas solo en su nuevo proyecto. Es el poder, es el poder. Sales del poder y se silencian los teléfonos. Él tenía que ser consciente de eso y lo fue. Algunos le seguimos, ya que en Córdoba tuvo bastante éxito personal, no político. Él se sentía contento en Córdoba. Que le apoyaran en Ávila o Valladolid, era lo normal. Pero que le apoyáramos en Córdoba, que habíamos votado por el 151... (risas). Él se equivocó ahí, le aconsejaron mal.

Suárez se sentía contento en Córdoba. Que le apoyaran en Ávila o Valladolid, era lo normal. Pero que le apoyáramos en Córdoba, que habíamos votado por el 151...

P. Suárez experimentó una evolución ideológica.

R. Sí, acabó de socialdemócrata. Él era un un hombre de estado. Por eso creó un partido de centro, para converger, para convenir, para consensuar. Luego, era un hombre que quería equilibrar la libertad y la solidaridad. Y lo mismo mueve el divorcio, que no paraban de atacarlo, lo pasamos fatal.

P. O la legalización del PCE.

R. Bueno, eso ya fue... Eso fueron golpes de mano que fue dando aprovechando las vacaciones. Pero el trámite de la despenalización y la apertura al divorcio fue... Es curioso por que muchos de los que votaron no al divorcio luego se divorciaron (risas). La democracia cristiana.

Es curioso por que muchos de los que votaron no al divorcio luego se divorciaron

P. La doble moral.

R. Yo recuerdo que decía, “si es que en el pecado lleváis la penitencia”. Si es que iban a tener que pagar más... Eso era una mentalidad abierta en lo liberal. Y al mismo tiempo tenía una gran preocupación social. Yo coincidí mucho con él. Yo fundé con Clavero en Sevilla el Partido Social Liberal Andaluz (PSLA). Nuestra filosofía era la escuela de Friburgo en lo liberal, en lo social, en lo económico y en lo fiscal. Estaba don Manuel Olivencia, en Derecho Mercantil... Gente de mucho peso. Clavero, rector de la Universidad de Sevilla. Cuando uno ve esa lista y ve las cosas ahora, bueno, existe una cierta distancia en lo que es formación y profesionalización. Entonces, cuando Suárez montó el CDS es casi como si hubiera copiado nuestros estatutos del Partido Social Liberal Andaluz. Y todos los que habíamos participado en ese movimiento con Clavero y luego nos coaligamos con la UCD, pues nos adherimos a su movimiento y a su proceso. Fue una cuestión ideológica. Pero a él le pesaban más los asuntos de estado. Por ejemplo, la Unión Europea, su posición neutral en algunos conflictos internacionales, de ahí que apoye a Arafat en Palestina y sea mal visto por Estados Unidos e Israel. Hace un gran movimiento hacia la Unión Europea. Yo estuve negociando, cuando fui secretario general técnico, en 1978, con los franceses la pre entrada en la Unión Europea. Si estábamos en democracia, ya podíamos entrar. Los franceses eran muy duros de pelar. Luego el acuerdo se firmó en 1985 con Felipe González y ya entramos en 1986. Pero ya habíamos empezado el camino con Suárez. O sea, ese concepto de estado lo tenía bastante claro.

Yo estuve negociando, cuando fui secretario general técnico, en 1978, con los franceses la pre entrada en la Unión Europea

P. Se está escribiendo mucho sobre lo que fue la Transición y lo que significa hoy. Ahora, con la muerte de Suárez se habla también que la Transición ha muerto, y que ahora hay que evolucionar.

R. Teníamos que haber evolucionado antes. Lo que pasa es que al periodismo le gusta mucho poner hitos, y entonces ha dicho pues ponemos uno que es la muerte de Adolfo Suárez. Pero nuestra evolución tuvo que haberse producido hacia los consensos antes. Sobre el tema catalán, por ejemplo. Al faltar un partido de centro, bisagra, social liberal, las formaciones políticas han tenido que pactar con los nacionalistas. Por eso le han ido dando cada vez más transferencias, en lugar de coaligarse las dos grandes formaciones, como hacen los alemanes. A la señora Angela Merkel le faltaban sólo cuatro escaños para la mayoría absoluta. Podría haber gobernado en minoría, pero su constitución le obliga a formar coalición. O con uno pequeño, o con uno grande. Y Merkel ha pactado con los socialdemócratas, y les ha dado los dos grandes ministerios, el de Asuntos Exteriores y el de Economía. Entonces, eso ya podíamos haberlo aprendido. Funciona en Europa.

Muchos de los políticos que van a ir al Parlamento Europeo si yo les hiciera un test no lo pasarían. Un test de cuales son las instituciones, de cómo funcionan, de cómo se hacen los pactos, de qué materias se votan por el 51%, cuáles por el 66%...

Los españoles somos bastante miopes. Los políticos actuales también. No han estudiado lo suficiente las tendencias de híper globalización y de grandes organizaciones regionales para enfrentarse a China e India. La Unión Europea no es tan grande. Somos 400 millones de habitantes. La Unión Europea tiene que tener alguna dimensión para poder optar a nivel internacional. España debe pesar ahí, y para pesar debes estar en las reglas de juego, no inventarte unas nuevas. Es como el que entra en un club de golf y quiere cambiarlo. O entra en una comunidad de vecinos y no paga los recibos. Hay que seguir las reglas del club, que son democráticas, se votan las decisiones con quórum, etcétera. Hay un gran desconocimiento de entre los propios políticos. Muchos de los políticos que van a ir al Parlamento Europeo si yo les hiciera un test no lo pasarían. Un test de cuales son las instituciones, de cómo funcionan, de cómo se hacen los pactos, de qué materias se votan por el 51%, cuáles por el 66%... Acabamos de negociar la Política Agraria Común (PAC), que ha ido muy bien pero nuestro ministro ha tenido que pactar con gente, con los alemanes, con los franceses... Vienes a España y te apuntas el tanto, pero tienes que contar qué le has dado a los otros para que te voten. Ese doble juego de contar aquí una historieta que no es lo que sucede... En Bruselas cuando nos ven dicen, estos son tontos. (Risas).

La diferencia entre un católico y un protestante es que el católico se confiesa ante un cura, si es que se confiesa, y como máximo ante Dios antes de entrar en el cielo. El protestante dice que si quieres ir al cielo te tienes que confesar delante de todos los hombres en la tierra. Por eso verás que los protestantes dimiten rápidamente a la menor señal, sin judicializarlo. Nosotros no

Cuando me preguntabas si es el momento de la siguiente Transición... bueno, sí. Ahora hay una milonga, un mantra del PSOE que plantea el estado federal. Eso es una milonga. Nosotros somos un estado cuasi confederal. Un estado federal necesita un poder central muy fuerte, con un presidente que manda mucho y tendría que quitarle competencias a las autonomías, que se le han dado en demasía. Eso no lo cuentan. Y segundo, un estado federal desde el punto de vista de la izquierda necesita un cambio del sistema fiscal que permita, no a los territorios, votar como ocurre aquí, si no a las personas, y pagar impuestos las personas, para mantener la solidaridad. Entonces, hay que cambiar totalmente el sistema fiscal. El de una federación seria es el de los Estados Unidos. Washington recauda el impuesto de sociedades, obviamente, y el impuesto de la renta a las personas físicas. No que el 50% lo lleve la comunidad autónoma y el 50% el estado, y además haya un recargo de comunidad, que algunas paguen el 56% de marginal... No, no. Eso no puede ser. En Estados Unidos todos los ciudadanos son iguales. Y luego a nivel estado, de la Federación, a nivel Illinois, California o Nueva York, por ejemplo, hay un impuesto sobre las ventas al por menor, que es parecido a un IVA aquí. Es lo que ellos llaman el sale taxe, el impuesto sobre las ventas. Este impuesto tiene una horquilla del 9 al 11%. De ahí no se pueden mover. Y usted recauda y eso es para usted, y ya verá usted lo que hace. No que aquí el IVA lo recauda el Estado y él reparte. ¿Qué ocurre? Que tenemos un fraude a nivel del menor horrible. Cada vez que me tomo un café me pregunto que a donde va el IVA. Y no quieren cambiarlo los políticos. ¿Porqué? Por que si yo le doy a la ciudad de Córdoba la capacidad de recaudar su IVA al menor como existe en otros países el Ayuntamiento tiene que tener un equipo de inspectores entrando en las tiendas de la ciudad y pidiendo el ticket. ¿Me explico?

P. Y se acabaría así la economía sumergida...

R. ... que está en el menor. No lo quieren hacer. Estamos hartos de decírselo. El PSOE va a enviar el mantra del apaño federal para contentar a los catalanes, que lo que quieren es más dinero. Y le daremos más dinero a los catalanes y nos fastidiaremos los demás sin cambiar el sistema fiscal. Los municipios en Estados Unidos luego lo único que tienen para recaudar es el impuesto de rústica y el impuesto de urbana. El resto lo reciben de la federación o del estado concreto que sea. Es muy sencillo.

El Rey es un rey parlamentario que no tiene poderes ninguno nada más que el de representación en el exterior. No podemos estar pasando lo que está pasando Italia ahora mismo, con su pobre presidente

P. Hoy día se cuestiona mucho en esa especie de segunda Transición la figura del Rey, que fue intocable durante sus tiempos en política.

R. Bueno, pero es un movimiento de cierta izquierda o de cierta derecha, por que están en los dos extremos. A una por que le interesa restaurar la República de 1931, que fue un verdadero desastre, no hay nada más que coger los documentos. Y por otro lado, otros que quieren volver a una especie de dictadura con un presidente fuerte. El Rey es un rey parlamentario que no tiene poderes ninguno nada más que el de representación en el exterior. No podemos estar pasando lo que está pasando Italia ahora mismo, con su pobre presidente. Nosotros tenemos que cambiar muchas cosas. Y los partidos políticos tienen que ser transparentes, los sindicatos también... Aquí se ha dicho que todo el monte es orégano y nos lo vamos a comer sin rendir cuentas. La diferencia entre un católico y un protestante es que el católico se confiesa ante un cura, si es que se confiesa, y como máximo ante Dios antes de entrar en el cielo. El protestante dice que si quieres ir al cielo te tienes que confesar delante de todos los hombres en la tierra. Por eso verás que los protestantes dimiten rápidamente a la menor señal, sin judicializarlo. Nosotros no. Nosotros somos unos arresponsables morales.

P. Bueno, Suárez es el único presidente de la democracia contemporánea que ha dimitido y es católico.

R. Sí, pero bueno, él siempre tenía un concepto de estado y ya dijo que él no quería ser un paréntesis en el proceso democrático.

Los que realmente convencen a Suárez de que hay que ir por el 143 es que querían dos andalucías, y eran los de Almería, Granada y Jaén

P. Usted estuvo en política desde la constitución de las Cortes hasta 1982.

R. Sí, aunque estuve en el CDS hasta 1991 ya no aparecí en lista por que yo ya volví a la Universidad. Ya había prestado mis servicios durante cinco años y yo tenía que volver a mi vocación, que es la enseñanza.

P. Eso es raro.

R. Eso es raro, sí. Mi vocación es la universidad. Nosotros entramos en política el 30 de noviembre de 1975, tras morir Franco. Empezamos a montar el Partido Social Liberal Andaluz. Cuando formamos coalición con UCD, en enero de 1977, nosotros ya teníamos más de 250 militantes en la provincia de Córdoba. En Sevilla, bastantes. En Huelva bastantes. Muy poquitos en Málaga. Nada en Jaén, nada en Granada y nada en Almería, por que aquellos eran Andalucía Oriental. Los que realmente convencen a Suárez de que hay que ir por el 143 es que querían dos andalucías, y eran los de Almería, Granada y Jaén.

P. De hecho el referéndum se pierde en Almería.

R. Sí, ahí se pierde pero por que íbamos al 50% del censo, no de los votantes... era una barbaridad. Entonces, claro, en esa posición nosotros estábamos muy preparados. Cuando llega el momento tengo que dejar la Universidad, pero mi vocación era la de profesor e investigador. Cuando llegó octubre de 1982 hice mi reingreso en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que era donde yo era investigador. Eso tampoco lo ha hecho mucha gente. De aquella época sí. De esta época, no. No sé si ahora pueden hacerlo.

P. Si tienen algún sitio al que volver...

R. En aquella época todos tenían algo. La Transición empieza a diseñarse ya a partir de la muerte de Carrero Blanco, y tanto Alemania como Estados Unidos van estudiando la posibilidad de cómo hay que hacer esto, con Torcuato Fernández Miranda, con Suárez... Se le está dando muy poca importancia a lo más difícil para Suárez que fue cuando se sienta en el sillón azul, que estaba en la presidencia de las Cortes, cierra los ojos y respira. Es decir, es cuando consigue que le voten la ley de reforma política. Ese es el gran esfuerzo, cuando se autodestruyen. Los dictadores se autodestruyen democráticamente. Han votado la disolución del sistema.

P. ¿Sabían lo que estaban votando?

R. Algo sabían. Otros pensarían que quedaría en otra cosa, porque se aprobaba la creación de las asociaciones políticas. Algunos serían los difíciles de convencer a los que le dirían, no te preocupes que no es para tanto...

El gran logro de Suárez fue conseguir que los dictadores se autodestruyeron democráticamente. Votaron la disolución del sistema

P. ... que no vamos a legalizar el PCE, que no vamos a plantear el divorcio...

R. ... Claro, claro. Ese fue el momento más difícil. El harakiri ese no se lo van a hacer los políticos de ahora. Por ejemplo, el pasar de listas cerradas a las abiertas, no se lo van a hacer. Es fundamental eliminar las listas cerradas o bloqueadas, por que tú votas al Madrid o al Barcelona, no estás votando a los componentes del 11 del equipo. Entonces hay que ir a listas abiertas, al menos en municipales y en regionales. Ya llevamos mucho tiempo de democracia y ya sabemos que en una lista cerrada el candidato rinde cuenta ante su jefe y no ante la sociedad. Y lo que le interesa es quedar muy bien con el jefe de la sociedad política. Hay que ir a listas abiertas o mixtas, como en Alemania. No lo harán, no lo harán.

P. ¿Dónde están hoy los social liberales andaluces?

R. Eso ya ha desaparecido. Hoy no encuentro a nadie representando ese concepto. Puede que estén representando algo de centro, pero que esté bien definido el concepto social liberal creo que no. Eso tendría que venir de la Universidad y los profesores universitarios, generalmente los jóvenes, están más preocupados de su currículum, de tener que producir para no morir, publicar para no morir, dar sus clases y tener que hacer muchos papeles dentro de la Universidad, que le quitan mucho tiempo. Así no pueden tener esa actividad externa que deberían tener.

Llevamos mucho tiempo de democracia y ya sabemos que en una lista cerrada el candidato rinde cuenta ante su jefe y no ante la sociedad

En aquella época los políticos eran ejemplares. No tengo claro que los políticos de ahora, en un gran porcentaje, sean ejemplares. Ni a nivel local ni a nivel regional ni a nivel nacional. Alguno lo será. Pero es que tienen que ser el 100%.

P. En el cortejo fúnebre de Suárez, el público le gritaba al presidente Rajoy y a sus ministros que aprendieran de él. Qué desencanto de la política tan salvaje.

R. Es que claro, el time gallego de Rajoy, que no sabes si sube o baja la escalera, se hace esperar para que el tiempo resuelva los problemas y el otro se mate como a un escorpión, que es lo que le va a pasar a Mas. El problema es que si dejas pasar mucho tiempo el pueblo se queja y se crea una fractura, que ya existe. Adolfo era un verdadero estratega, que daba el primer paso, movía la ficha del ajedrez y no le cogían. Esa es la gran diferencia. Son liderazgos distintos. Una persona que daba el primer paso pero luego se sentaba a transaccionar. Nunca dejaba pasar sus criterios básicos. Cedía en lo circunstancial. Dio golpes de mano de un líder proactivo, que al mismo tiempo pactaba. Eso no va en la naturaleza de Rajoy. Es gallego. Los momentos son distintos, quizás. La gente está pidiendo cambios más fuertes. Por ejemplo, no ha conseguido eliminar las empresas públicas, por que los sindicatos se le han echado encima. No hay que irse muy lejos. Tenemos el caso de Córdoba. Salvando las aguas potables, las demás empresas están en pérdidas. Nos cuestan entre cuatro y cinco millones de euros todos los años mantener ese tinglado. Por ejemplo, las basuras. No digo que no pierdan, pero eso no puede ser sine die. Nosotros no podemos estar con nuestros impuestos reponiendo la estructura de capital. Y no quiero entrar en detalles de nóminas ni nada de eso, por que son escandalosas. Los que hablan de solidaridad e igualdad, y son de izquierdas, tienen las mejores nóminas. Oiga, ¿usted qué me cuenta? Es muy duro lo que estoy diciendo. Y lo que estamos haciendo es por que viene mandado por la Unión Europea. Todo lo que se ha dicho de que hay que cerrar las empresas públicas que estén en pérdidas durante dos años seguidos es aplicar la norma. Usted lo que no puede es reponer el capital perdido con nuestros impuestos, que son más impuestos todavía y más tasas. Autobuses más caros, ¿no? Es que yo cojo un autobús en Málaga y me cuesta 1,80 euros 30 kilómetros de recorrido. Aquí, los recorridos son de dos o tres kilómetros y vale 1,20. Los que estudiamos economía decimos, oiga, mire usted.

Todo lo que se ha dicho de que hay que cerrar las empresas públicas que estén en pérdidas durante dos años seguidos es aplicar la norma de la Unión Europea

P. Hemos hablado mucho de política y muy poco de economía. Si la política está mal la economía...

R. Claro, por eso hablaba del estado federal, que tiene que tener un sistema fiscal adecuado. El estado de las autonomías tiene que tener un sistema fiscal adecuado que no es el que tenemos ahora diseñado. Ahora, si yo tengo una economía sumergida del 20% y sé que mis flecos se me van por el menor, pues ataje usted esas cañerías. Que son miles y miles. Recaudaríamos un 20% más de IVA. Todo lo que la economía está mejorando actualmente, y lo está haciendo mucho, es vía exportaciones. Entre el turismo y la balanza comercial de los bienes y servicios terminaremos el año 2013 en unos 53.000 millones de euros. Pero es que el déficit del Estado son 67.000 millones. Es decir, una gran parte ha ido directamente a financiar el déficit del Estado. Es como si tuvieras una máquina con dos ruedas. En una el motor se le ha cegado y está frenada, y la otra tiene el motor revolucionado. Por mucho que la otra esté revolucionada y quieras avanzar tú no puedes por que estarás dando vueltas. Eso es lo que está pasando hoy. Tenemos un sistema de empresas públicas que tienen una deuda de 156.000 millones de euros y todas en déficit, todas en pérdidas. Claro, esas pérdidas se están sufragando con pérdidas de los bancos que hay que sufragarlos después vía impuestos.

Tenemos demasiados políticos

P. La pescadilla que se muerde la cola.

R. Claro. Y luego tenemos demasiados políticos. Voy a decir una cosa que quizás suene muy dura. Nosotros por qué necesitamos 29 concejales en Córdoba si tenemos 16 distritos. Pues uno por distrito y listas abiertas. Y la formación que gane es la que se pone en el Ayuntamiento. Con 16 concejales nos sobra. No 29. Y así sucesivamente. Claro, eso no lo han atacado. Está callado. Iban a reducir un 30% los munícipes. Pero está calladito.

P. Se rebelan las bases.

R. Claro. Dónde les doy de comer a estos, dirán. Y no lo harán. Y este es un harakiri más sencillo que el que hizo Suárez con la reforma de la ley política. Pero no lo harán. Hay que reducir el número de munícipes, y también el de enchufados, asesores, consejeros en las empresas públicas cobrando dietas.

P. Entonces no estamos solucionando la economía. ¿Esto cómo puede acabar?

R. Mal. Es decir, ahora no se pueden subir impuestos. Van a bajar algunos, pero es que tienes que reducir el gasto. Y no lo has reducido y llevas ya casi dos años y pico. Sí, es verdad que no se pueden hacer las cosas de golpe por que es muy traumático, pero usted tiene que ir reduciendo el gasto. Llevamos pagando multas a la Unión Europea muchos años por que no hay empresas privadas circulando por encima del rail del ferrocarril. Zapatero no lo quiso hacer por que se le levantaban los sindicatos y Ana Pastor [la actual ministra de Fomento] acaba de decir que lo quiere hacer. Estamos pagando multas enormes. Los sindicatos se niegan. No se han enterado de qué es una democracia. La democracia es libertad. Mi pregunta es: ¿Y por qué vamos por la carretera todos con nuestro propio coche? ¿No es lo mismo? El asfalto es del estado y los demás circulamos y nos cobran un rodaje. ¿Sí o no? Pues lo mismo en el otro lado. Si lo observas es puro franquismo. Esas posturas son franquistas. Totalmente. Y han pasado ya muchos años. Usted no quiere la libertad económica, usted no quiere la libertad de empresa, usted no quiere la libertad de emprendimiento. Obviamente, hay muchos economistas que no lo dicen por que viven del poder y la Universidad ha dejado de ser crítica.

¿Los sindicatos saben donde están?

P. ¿También por que vive del poder?

R. O por que no tiene tiempo. Tienen que rellenar tantos papeles...

P. La burocracia.

R. La burocracia es tan grande que no tiene tiempo de pensar. Y eso es así. Y es muy duro. ¿Yo por que tengo que seguir pagando impuestos y basuras las más caras? El otro día un economista dijo que esto no puede seguir así, que tenemos que competir a nivel internacional, que las fronteras están abiertas... Y los convenios colectivos son de locos. Vamos a ver. ¿Cómo el convenio colectivo del menor en Córdoba lo sube usted un año al tres y otro año a más del uno, mientras las ventas están bajando al 30, al 40 y al 50%? Datos según el sector del textil y el calzado. La alimentación lleva cayendo de forma anual más de un 3%. ¿Y usted sube el convenio? Pero oiga, ¿de dónde saca el dinero la empresa si vende un 20% menos? ¿Los sindicatos saben donde están?

P. Usted que maneja datos de las empresas cordobesas, si la situación en España es dramática, en Córdoba ¿cómo calificarla?

R. Es una pena por que Córdoba está situada geográficamente muy bien tanto en ferrocarril como en carretera, tiene suelo industrial para ofrecerlo en parcelas grandes y pequeñas, pero hay que conseguir que el capital internacional venga. Y el capital internacional lo primero que mira es la seguridad jurídica y las relaciones laborales. El sector del automóvil no se ha ido de España por que al final los sindicatos lo han entendido. Estamos exportando coches por que los sindicatos entendieron que el sector se iba a Rumania o a Polonia. Es que tú estás en un mercado internacional.

No puede haber gente en la administración que no domine la digitalización o la robotización

P. Sí, pero así es muy complicado por ejemplo competir con China donde los salarios son bajísimos.

R. En China ya van subiendo sus sueldos. Por ejemplo, el calzado ha vuelto a Alicante. Las fábricas ya han vuelto a producir, ya que los salarios en China estaban empezando a no ser competitivos.

P. ¿Y volverá alguna fábrica a Córdoba, esa Algodonera, esa Azucarera...?

R. No, no. En la economía se está produciendo una revolución soterrada que es la digitalización. El cambio de mentalidad es enorme. Tú no puedes tener gente en la administración que no domine la digitalización o la robotización. Entonces, es una revolución más dura que la del vapor o la energía eléctrica, y muy callada.

P. ¿Entonces el futuro de Córdoba o es tecnológico o no hay futuro?

R. Tecnológico y a buscar clientes en el mundo. Hay que estar en la red. Pero hay que tener esa cultura y además dominar inglés, como mínimo. Si no, no hay posibilidad de funcionar. Eso se nos ha ido en la formación escolar.

P. ¿Será pues muy complicado que a corto plazo los 48.000 parados de la ciudad encuentren trabajo?

R. Muy díficil, por que además Córdoba ya es una sociedad de servicios. Podemos tener un porcentaje similar al de la economía norteamericana, que ya está en más del 80%. Servicios a las personas y servicios a las empresas. Pero aquí hay que organizarse laboralmente para prestar el servicio a la hora que te lo demanden. ¿Me explico? Tú no puedes imponer el horario al que te va a pagar. Eso no está en la filosofía de la gente. Aquí la filosofía está en que se trabaja de nueve a tres. Eso se ha acabado. Por que además mi cliente puede estar a seis horas de diferencia. Y a lo mejor tengo que estar trabajando de noche por que él está de día.

Aquí la filosofía está en que se trabaja de nueve a tres. Eso se ha acabado

P. Eso que está diciendo es duro. Conciliar la vida familiar y la laboral es imposible con esos horarios, con esos sueldos...

R. Pero es que eso es así.

P. ¿Entonces hemos vivido en un mundo que no volverá?

R. Es la nueva realidad. No volverá. Es que no va a volver. Por ejemplo, yo tengo conocidos del mundo del diseño que tienen clientes en Canadá, en Londres, en Berlín, en España... Clientes, además, que tienen otros clientes. Recuerdo cuando fui a Estados Unidos en 1984, cuando compramos el Diario Córdoba. Fui allí con el gerente a ver por dónde iba el mundo de la transmisión digital. Ya el hijo de la familia con la que yo viví estaba produciendo diseño y tenía los clientes fuera de su ciudad. Y los periódicos entonces se hacían así. Había otro lugar donde se recibían las páginas. Al Diario Córdoba no llegó hasta 1990. Lo aprendimos allí. Esa revolución por abajo es tremenda. Yo mañana por la tarde tengo una clase en Rabanales con 10 ó 12 alumnos en Jerez, otros 10 ó 12 en Almería, presentes puede haber unos 8 ó 10. A los ausentes los tengo por pantalla, pero les estoy dando clase. Eso es un ahorro tremendo y no tengo que ir a Jerez a dar clase. Eso hoy tiene que estar en las empresas. Da igual que estés con tu mercado local, como que lo tengas regional o internacional. La tecnología te va a obligar a estar así. A tu pregunta, Córdoba. Yo veo una situación muy complicada de aquí a 10-12 años.

En Córdoba veo una situación muy complicada de aquí a 10-12 años

P. Tendremos aquí bolsas de pobreza... Tanta gente durante tanto tiempo sin trabajo, sin ingresos...

R. El problema es que cuando tú llames a alguien ahora y ya has hecho el cambio tecnológico, esa persona ya no te sirve. Si eres un almacenero y compras un robot, es que la persona que está usando el robot tiene que tener una formación distinta. Aquí en Córdoba ya hay muchos almacenes robotizados.

P. Qué triste.

R. Bueno, eso ha pasado siempre. Antes escribíamos a mano y pasamos a la máquina de escribir, de la bicicleta al coche.

P. Antes ha nombrado a cuando compraron el Diario Córdoba. Imagino que hoy es una locura comprar un periódico.

R. ¿Ahora dices, no?

P. Bueno, y entonces también.

R. No, entonces no salió mal. Era un periódico que tenía posibilidad de vender 20.000 y vendía 6.000. Pero lo pusimos en 20.000. Luego le vendimos el periódico al Grupo Zeta en 1997. Hoy ha cambiado mucho el tema por que la gente no lee prensa. Los contenidos de la prensa tienen que cambiar, no sólo mejorando en fotografía e infografía, si no en artículo de fondo profundos, que enseñen.

P. Pero para eso hay que invertir.

R. Bueno, también es más una cuestión de cambiar de coco. Además, luego la publicidad va por otro lado, va por aquí [señala a su iPhone]. Y no te puedes equivocar de estrategia, como Orbyt. Yo he visto el Chronicle de Chicago y el de Los Ángeles y por un euro al mes tenías todo el periódico. Por eso no entiendo que aquí le pidan a Google que pague por recoger los titulares, cuando es una publicidad gratuita que se le está haciendo. Eso te da la decadencia de los gerentes de los medios de comunicación. Es una decadencia total y absoluta. Ahora lo que habría que hacer es una alianza con Google. La soberbia no se puede imponer al mercado. Cuando se dice que los mercados no se sabe quienes son... Los mercados somos cada uno de nosotros, que libremente elegimos lo que nos da la gana, el pan que queremos, el cine que queremos... No me cuente usted historias, hombre.

La decadencia de los gerentes de los medios de comunicación es total y absoluta

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