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Pepe Ciclo: “La risa es terapéutica y humanitaria”

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Alejandra Luque

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En una bicicleta todoterreno, cargada de herramientas cuyo único objetivo es transmitir algo tan curativo como la risa. José María Luque Ruiz (La Rambla, 1964), más conocido como Pepe Ciclo, llega al Palacio de Orive con una maleta amarrada al manillar y un monociclo anudado a la parte última del vehículo. Al abrir aquel baúl, Ciclo saca uno a uno todos los elementos que utiliza allí a donde va: unas mazas, un diábolo y unos buenos zapatones. Un payaso que acaba vistiéndose por los pies. En una esquina de la maleta, una bandera de la Asamblea Prorrefugiados de Córdoba, de la que Ciclo forma parte.

Un viaje a Italia le hizo cambiar su manera de ver la vida. Se encontró con una convención de circo y decidió entrar. A partir de ahí nace lo que hoy es Pepe Ciclo. Su circo no es de grandes espectáculos o de carpas con animales. Su circo es “intimista”. El del tú a tú. El que permite generar relaciones entre las personas. Este carácter social ha ido siempre anudado a su trabajo circense. Sólo así concibe su trabajo. Dejó un sueldo fijo a final de mes para trabajar divirtiendo y divirtiéndose. Se define como una persona concienciada por la realidad por la que atraviesan Córdoba, España, Europa y el mundo. Pero también es una persona activista. La buena conciencia se la deja “a los cristianos que se dan golpes de pecho”. Su religión son las personas. Y, también, su descendencia.

Aunque reside en el barrio de La Fuensanta, no entiende de fronteras ni de patriotismos. “Soy de donde me siento a gusto”, apunta. En apenas unas semanas, será el pregonero de la Velá de La Fuensanta. El hilo conductor de su discurso versará sobre la situación por la que atraviesan los refugiados, coyuntura que conoce muy de cerca tras su viaje a Grecia el pasado mes de junio. Tiene claro que morirá siendo activista, hasta las últimas consecuencias. “El día que piense que no tiene sentido luchar, estaré muerto”.

PREGUNTA. ¿En qué momento José María Luque Ruiz se transforma en Pepe Ciclo?

RESPUESTA. Buena pregunta. A finales de los años ochenta es cuando empiezo a dedicarme a los espectáculos pero aún no era Pepe Ciclo. Hacía cosas de animación y títeres. Pero justo a principios de los noventa hago un viaje a Italia con un intercambio teatral y de artes escénicas y coincido con una convención europea de circo. Asisto por casualidad y me quedé tan impactado que, con el poco dinero que llevaba, me compré un monociclo, unas mazas y materiales de malabares. Me engancho tanto al monociclo que para mí supone algo tan interesante que de ahí viene el nombre de Pepe Ciclo. También por mi afición a las bicicletas. De pequeño siempre las usaba. Pero, fundamentalmente, por la utilización del monociclo.

P. ¿Por qué decidió meterse en el mundo del circo?

R. Fue como algo mágico. Es así. El mundo del circo descubrió algo muy maravilloso, que es lo que transmite el circo a la hora de compartirlo tanto con otras personas de la profesión como con el público. Con ello no quiero decir que ni la música ni el teatro o la danza no lo hagan. Para mí ha sido un medio conductor para establecer relaciones humanas de mucho cariño y para crear muy buenas sensaciones.

P. ¿Cómo fueron sus comienzos en Córdoba?

R. Fue tan impactante la sensación con la que me vine de Italia que ese color y esa alegría los recogí y, junto con otros compañeros, creamos en 1991 la Asociación de Circo de Córdoba. Una de las cosas más importantes para mí es el asociacionismo y la colectividad porque creo que es lo que facilita el poder conseguir cosas a nivel social y cultural. Pero cuando me vine de Italia, yo sólo sabía manejar tres pelotas básicamente porque en esa época no había prácticamente compañías ni nada de circo. En ese sentido, desde Córdoba fuimos iniciadores en el desarrollo del circo en toda España. Somos junto con Madrid y Barcelona la asociación más antigua.

El circo ha sido un medio conductor para establecer relaciones humanas de mucho cariño

P. ¿Considera que se tardó en fraguar esa asociación?

R. En realidad, se tardó y no se tardó. Llegó justo en el momento en el que conocimos el circo. Fíjate si había tan poco que nos tuvimos que ir a Italia a conocerlo y a esa convención. Casualidades de la vida. A partir de la creación de la asociación empezamos a formarnos, a ir a otros encuentros y a cursos. Y también a formarnos por nuestra cuenta. Ahora es más fácil autofomarte porque tienes Internet, pero en aquella época no estaba esa herramienta. Desde 1991 también empezamos a organizar festivales en Córdoba, siendo muy jóvenes de asociación pero no tanto de edad. De hecho, aquí en Córdoba nos inventamos el Día Mundial del Circo que no existía ni existe hoy día pero que nosotros lo fuimos celebrando entre finales de octubre y principios de noviembre. En ese día hacíamos talleres, espectáculos e, incluso, galas. Algunas de ellas las hicimos en el Gran Teatro o en la Escuela de Arte Dramático.

P. ¿Córdoba ha intentado ser pionera en darle al circo su lugar?

R. Más que pionera, sí ha tenido facilidades en algunos momentos por el Ayuntamiento o la Diputación. Pero ha costado trabajo. Aquí ha sido pionera porque desde la asociación ha habido mucho interés y muchas ganas. De hecho, desde el año 1995, estamos abiertos a cualquier persona en el gimnasio del Colegio Público Algafequi dos días en semana para quien quiera aprender y acercarse al circo. Tenemos un préstamo de material y el gimnasio ya te permite unas condiciones interesantes para los espectáculos. Eso hay que agradecérselo tanto a la dirección del colegio como a su profesor de Educación Física.

P. Y antes de ese viaje a Italia, ¿a qué se dedicaba Pepe Ciclo?

R. A nivel artístico, hacía títeres y teatro. A finales de los ochenta empecé con un grupo de animación infantil, La Caja Mágica. De hecho nosotros surgimos de gente que venía de campamentos y colonias. A partir de ahí decidimos crear un grupo más profesional porque en esa época no había nada fuera del ámbito del teatro. Ahora, tienes escuelas de circo o de animación sociocultural, pero antes, no. Este grupo de animación lo compatibilizaba con trabajos de fontanería. En ese momento no podía vivir económicamente del circo. De 1991 a 1994 estuve trabajando en el Ayuntamiento como animador sociocultural con colectivos y asociación y, también, en el centro cívico de La Fuensanta. Pero hubo un momento en el que para mí era tan necesaria la dedicación plena al circo y el poder desarrollar proyectos personales y colectivos que decidí dejarlo todo. Y me fui un año a Lisboa, que es donde estaba la única escuela de circo cercana a España. Ahora no tienes un sueldo a final de mes pero tienes diversión.

El asociacionismo y la colectividad creo que es lo que facilita el poder conseguir cosas a nivel social y cultural

P. ¿Compensa?

R. Siempre. Yo creo que es la decisión más acertada que he tomado en mi vida. De hecho, siempre lo digo: el día que fui a Italia y me encontré con aquella convención de circo, a mí me tocó la lotería.

P. Primero Italia, luego Lisboa. ¿En qué otros lugares ha aprendido a hacer circo?

R. En Córdoba, en cursos puntuales. En encuentros de circo y convenciones europeas que se han hecho en Alemania, en Inglaterra y en Francia. Además, allí se hacen talleres de larga duración. Durante el resto del año, recurría de nuevo a los cursos. Se creó la escuela de circo de Barcelona y de Madrid, más dedicada a la formación. A esos cursos ya empezaron a venir a especialistas y conseguías profesionalizar todo lo que ibas aprendiendo. También recurres al autoaprendizaje pero el ser autodidacta te da una libertad de por dónde quieres ir, pero hay una formación dirigida que es fundamental. Es más, es esa formación la que te facilita el aprendizaje. Es muy interesante unir las dos cosas. No podemos mirarnos el ombligo y decir: “Yo soy más que nadie y aprendo sin que nadie me enseñe”. Eso es un error. En muchos de nuestros talleres viene gente y dice: “Yo es que no sé, no voy a ser capaz”. Y siempre les digo lo mismo: “La única persona que no es capaz es la que no se pone”. Tú no sabes ni más ni menos que nadie. Sabes lo que sabes y yo, aún hoy, sigo aprendiendo. No lo sé todo y tienes que seguir formándote porque, sino, sería todo muy aburrido. Si piensas que ya no te hace falta aprender más es como si te dedicaras en una tienda a vender calzoncillos o bragas. Oye, con todos mis respetos, que seguro que hay gente que se lo pasa estupendamente haciendo ese trabajo. Pero yo me aburriría.

P. Los dejas todo y en 2004 fundas con tu “hermano Guilli” la compañía Los Hermanos Moreno.

R. Cuando me preguntan: “¿Sois hermanos?”, siempre les digo: “De diferente padre y de diferente madre”. En realidad, Guilli viene de San Pedro de Alcántara, Málaga, y yo de Córdoba. Por circunstancias de la vida, te conoces, coges buena relación y química y ves que trabajas muy a gusto. Empezamos a hacer trabajos puntuales y vimos que podíamos plantearnos hacer algo de más continuidad. Después de llevar un recorrido haciendo cosas juntos, fundamos la compañía de circo Hermanos Moreno en 2004. Ahora mismo, la coyuntura del circo te permite no venir de una familia circense para dedicarte a esto. Ése ha sido uno de los inconvenientes que ha habido hasta hace 20 años para poder dedicarte al circo. O eras de una familia o era muy complicado porque, además, el circo se entendía en la carpa. Además, al no haber escuelas de formación, en la familia se formaban unos a otros. En mi caso, no. Vengo del mundo de fuera del circo. Pero hay un momento en el que coincido con Guilli que me llena tanto que decido dedicarme al circo. Con muchos esfuerzos, sin medios y sin ser de familia circense, llevamos un tiempo en que el circo se ha dignificado.

P. ¿Lo necesitaba?

R. Mucho. Y eso se ha conseguido gracias a la fundación de la Asociación de Circo de Andalucía en 2009, de la que participé. Se creó para dignificar el circo y para darle otra visión al público. En Córdoba tenemos suerte porque desde 1991 tenemos mucha presencia en la calle, sobre todo a través de intervenciones sociales y culturales. Estuvimos cuatro años haciendo un encuentro nacional de circo apoyado por el Ayuntamiento de La Carlota. Lo más importante para dignificar el circo es crear un público de base. Pero en eso, Córdoba, a nivel institucional, no ha hecho prácticamente nada.

Desde Córdoba fuimos iniciadores en el desarrollo del circo en toda España

P. ¿Este nuevo Consistorio se ha preocupado más por el circo?

R. Ahora mismo estamos en un proceso de cambio. Tenemos muestras de que es así y de que tiene interés. Por otra parte, la Diputación ha apoyado el I Festival de Teatro en la Provincia, Cirkómico, y tiene interés por crear espacios nuevos de cultura y por acercar otro tipo de espectáculos y eventos que antes no se hacían. Además, este festival ha tenido tan buena acogida que el planteamiento de la Diputación es seguir con él. Por otro lado, el año pasado se hizo Circopía dentro de Eutopía, un evento que esperamos que se siga manteniendo. También este año se hará el Festival de Circo Contemporáneo de Córdoba pero nuestra propuesta se ha quedado fuera. Sí te digo que esas iniciativas institucionales no surgen por casualidad, sino porque han visto que hay mucha demanda de la propia ciudadanía. De hecho, en 2015 hicimos una gala en el Teatro Góngora junto con la Asociación de Circo de Andalucía y una semana antes del evento ya se habían agotado las entradas. En ese sentido, las instituciones sí están siendo inteligentes y la ciudadanía quiere circo, pero no pan. Quiere circo desde otro punto de vista. Pero nosotros vamos a seguir estando pendientes y haciendo propuestas. Y si la actitud cambia, volveremos a reivindicar la importancia del circo.

P. Dejando a un lado contados actos en grandes teatro o carpas, ¿Pepe Ciclo huye del circo de grandes espectáculos?

R. Nosotros [Los Hermanos Moreno] nos decantamos por el circo en la calle. Está bien hacer circo en espacios cerrados ya que te permiten crear otro tipo de espectáculos, pero en ellos no hay esa cercanía ni se crean las sensaciones que sí consigue el circo en la calle. Y este circo se tiene que hacer, no obstante. Pero yo me decanto por el circo más cercano, por el circo de calle y de contacto con las personas; que la gente se sienta partícipe y dentro del espectáculo. De hecho, muchos de nuestros números tienen una intervención tan directa que te mezclas directamente con el público.

P. ¿Intervención directa tanto de los niños como del público adulto?

R. Efectivamente. Eso es algo muy importante porque se está cambiando el concepto de que el circo es para niños y niñas. El circo es para todos y en muchos espectáculos, el público llega y nos dice: “Nos lo hemos pasado mejor nosotros que la infancia”. Erróneamente, el circo se ha pensado que era puramente infantil. Sí es verdad que hay espectáculos dedicados sólo a niños, como los títeres, pero el resto está planteado para el resto del público.

P. ¿Y a qué se ha debido ese cambio de actitud del público adulto?

R. Creo que también ha influido el cambio de concepto a la hora de plantear los espectáculos por parte de las propias compañías. Se ha creado algo que se ha llamado “nuevo circo” o “circo contemporáneo” que no está planteado desde la visión infantil. El circo tradicional o con carpa, lo que son las acrobacias y los malabares, no está planteado exclusivamente para niños. Sí se ha estado vendiendo siempre el circo para niños con la intención de que si los niños vienen, tienen que venir con adultos. Los niños siempre han sido el reclamo. En la actualidad, ese concepto se ha cambiado porque las compañías tenemos otra visión del circo. De hecho, nuestro espectáculo Cirkeando, que va con música en directo, está planteado como circo contemporáneo pero es un guiño al circo tradicional. Somos una compañía trashumante, de circo tradicional, que también toca un punto social: la problemática de los sin papeles. Esto lo hacemos aprovechando esa trashumancia de los circos, pero siempre buscándole el humor y la ironía, con todo el respeto que se merece. Además, este espectáculo se ha convertido en un toque de atención sobre la problemática de los refugiados y esa cosa tan absurda de las fronteras.

Con muchos esfuerzos, sin medios y sin ser de familia de circenses, llevamos un tiempo en que el circo se ha dignificado

P. ¿Es ese tinte social el que diferencia su compañía de circo al resto?

R. Hay una cuestión primordial: para mí vino primero la parte social que el circo. Entonces, para mí es una parte muy fundamental en la vida. No concibo el circo sin el tinte social. Si no tuviera ese planteamiento sería una persona totalmente diferente y gris. Y, seguramente, igual seguiría trabajando en el Ayuntamiento. Para mí, el circo es esencial llevarlo al ámbito social. Ahí busco utilizar la risa como ayuda terapéutica y humanitaria.

P. El circo ha dejado de ser mera diversión.

R. Para algunas personas, sí. No para todo el mundo. Hay compañías que se lo plantean como algo meramente artístico. En ese sentido, nosotros tenemos una parte muy importante, que es la formación. El circo es tan rico y amplio que es como una tela de araña: empiezas a tejerla y se interrelacionan unas cosas con otras. En ese sentido, para nosotros es muy importante y no concebimos el circo sin diversión y sin ese tinte social. Es que el circo tiene algo muy valioso: intenta cambiar el concepto de relaciones humanas y por eso trabajamos con el contacto físico y cariñoso. Podemos hacer algo que entrañe cierto riesgo pero, si hay una persona que te está ayudando, te inspira cierta confianza y estableces una relación.

P. En relación al circo de grandes espectáculos, ¿qué le parece que el Ayuntamiento haya declarado a Córdoba ciudad libre de circos con animales?

R. Para mí es una decisión muy buena y la apoyo al cien por cien porque no hace falta usar animales en espectáculos para dar diversión. No hace falta educar animales para eso. Ellos necesitan un período de aprendizaje y es que ésa no es una cuestión natural suya. Cada animal debe estar en su hábitat y con sus costumbres. Lo que no se puede hacer es que, por divertimento humano, alteremos y obliguemos a un animal a cambiar su propia idiosincrasia. Es lo mismo que los toros. A mí me parece una aberración que eso se siga financiando como si fuera cultura y que haya gente que diga: “Pues a quien no le guste, que no vaya a los toros”. Hay gente que es maltratador y, por esa regla de tres, podemos pensar: “Al que no le gusta ver a una persona siendo maltratada, pues que mire para otro lado”. Es que me parece igual de absurdo. Es una aberración que se maltraten a los animales y en el momento en el que tú estás educando a un animal para que haga cosas que no son propias de él, lo estás maltratando.

P. Hace dos años, decidió darle una vuelta de tuerca al circo, potenciar su lado educativo y llevarlo a la Universidad de Córdoba (UCO) con Circuni. ¿Cómo nace ese proyecto?

R. Circuni nace de una manera muy interesante y desde la propia dirección de Cultura de la Universidad de Córdoba. Pablo Rabasco, el director que entra nuevo, se planteó un cambio y quiso innovar en tendencias culturales. Su intención es abrir espacios para acercar la Universidad a la población en general. Rabasco se planteó acercar el circo como una actividad muy interesante de formación. Con este planteamiento, se puso en contacto con nosotros, conocedor de nuestra trayectoria impartiendo cursos para profesores. En ese momento, nos planteó preparar un proyecto educativo y lo presentamos. Y fue interesantísimo desde el principio, tanto por parte de la dirección como del profesorado de la Facultad de Ciencias de la Educación, del Rectorado, el alumnado, el resto de gremio de circenses y de nosotros mismos. Es que es un proyecto muy innovador. En Madrid hay algo parecido pero no termina de estar reglado.

P. Circuni es un proyecto pionero en España pero países como Alemania, Francia y Holanda ya habían visto antes el potencial que tiene el circo en el ámbito educativo.

R. Efectivamente. Francia y Alemania son pioneras tanto en el tema de formación como en el desarrollo del circo. De hecho, en Francia es carrera universitaria y no sólo se trabajan las partes artísticas, sino también las educativas y todo lo relativo a la anatomía. Es una enseñanza global. En esos países se le da muchísima más importancia que la que se le ha dado aquí. Ya te digo, afortunadamente, el concepto está cambiando pero de muy poquitos años para acá. De hecho, y dependiendo de quien mande el Ayuntamiento de Córdoba, a los circenses se nos trata de una manera o de otra. Cuando estaba el Partido Popular, se nos menospreciaba y se nos trataba como algo mediocre e, incluso, de mal gusto. Lo tengo que decir así. También creo esa actitud parte de la mentalidad de no querer conocer y pensar que “esto es así porque sí”. De no querer pensar y ser capaz de evolucionar. Pero lo mismo que pasa con el circo pasa con muchas otras cuestiones sociales o culturales. Cuando las personas están estacadas y no se dan cuenta de que la vida evoluciona, te encuentras con esta situación.

Yo me decanto por el circo más cercano, por el circo de calle y de contacto con las personas

P. ¿Y cuáles son los beneficios que tiene el proyecto Circuni sobre el alumnado?

R. Cuando estamos con el alumnado, una de las cosas fundamentales que trabajamos son las relaciones personales. A la hora de trabajar determinados ejercicios desarrollas mucho la capacidad de reflejos, la disociación de los segmentos corporales, el equilibrio y la colocación corporal. E, incluso, la autoestima. Nosotros lo trabajamos todo a partir del juego. Al igual que en los espectáculos no trabajamos nunca el virtuosismo, en Circuni no tratamos los ejercicios más difíciles. Lo que queremos es que cada persona potencie las capacidades que tiene y que, con eso, tiene que sentirse contenta. Es que, ademas, esto es una realidad y hay que ser consciente. Vamos a ver, ese afán de superación lo tengo que hacer en función de mis capacidades, y no de las de otras personas. Siempre intentamos transmitir a las personas que nadie es mejor que nadie, ni que nadie es más capaz que nadie. Todas las personas tenemos capacidades y son ésas las que hay que desarrollar. Si no fuera así, nos frustraríamos y no nos levantaríamos de la cama. Siempre va a haber alguien mejor que yo. Simplemente, creamos personas felices y contentas con lo que hacen.

P. ¿Conoce otras Universidades que quieran llevar este proyecto a sus facultades?

R. Sí. La Universidad Autónoma de Madrid tiene un proyecto pero es más desde un punto de vista artístico que educativo. En nuestro caso, y tanto para los docentes como para la dirección de Cultura de la UCO nos parece más interesante el último. Esto no quiere decir que en un futuro abramos otra línea porque la gente quiera desarrollar una parte más física o artística, que también es interesante. Como en todo, hay que buscar que las cosas se complementen. Hay que estar abierto a todo.

P. ¿Seguirá Circuni el año que viene?

R. Por supuesto. Tanto la intención de la dirección de Cultura de la UCO como la nuestra es seguir desarrollándolo porque, valorando los resultados, hemos visto que es muy interesante. Seguiremos adelante, creciendo y acercándolo a más público. De hecho, el planteamiento es abrirlo fuera del ámbito universitario. Este año hicimos el intento y han venido personas de fuera de la Universidad. Es que la concepcion de la Universidad estaba muy hermética: sólo para los universitarios y nada más. Pero ese planteamiento ya ha cambiado

P. Al fin y al cabo, lo que pretende Circuni es crear público.

R. Efectivamente. Nos parece muy positivo este cambio, de verdad. Además, va a crear otra serie de sinergias y otros planteamientos.

P. Además de llevar el circo a la Universidad, también lo ha llevado lugares tan adversos como Jericó o Gaza. ¿La risa es el idioma universal?

R. Por supuesto. La risa es el idioma universal. Lo entiende todo el mundo. He estado en lugares que han sufrido desastres naturales como conflictos bélicos. En 1999 estuve en Nicaragua tras el huracán Mitch. También he estado en Gaza, Palestina, Hebrón, Cisjordania, Haití y en Guinea Ecuatorial, donde hay una dictadura fortísima. Y en junio estuve en los campos de refugiados de Grecia. Pero aunque la risa sea universal, lo único que tienes que plantearte es que determinados conceptos culturales cambian dependiendo de la zona en la que estés. Ves actitudes y contactos que puedes tener en unos sitios y en otros, no. Tienes que esperar a ver la respuesta de la gente. Pero en la mayoría de las ocasiones, la gente ve un payaso o una payasa y sonríe. Los chiquillos se te enganchan y te tocan. Es realmente así.

Busco utilizar la risa como ayuda terapéutica y humanitaria

P. Con la Asamblea Prorefugiados de Córdoba y bajo el proyecto Risas Solidarias viajó a los campos de refugiados de Grecia. ¿Cómo ha sido la experiencia?

R. Ha sido muy dura. Fuimos también con la Asociación de Circo de Córdoba y fue terrible ver las condiciones en las que viven aquellas personas. Vienen de la situación de la que vienen y, en lugar de tratarlas como personas, se les trata como a animales. Tú, cuando viajas allí, no te imaginas que están en la situación en la que realmente viven. Cuando estás allí tienes que estar a tope y no puedes venirte abajo. Pero, cuando llegas a España es cuando te da el bofetón de realidad y empiezas a sentirte realmente mal. Allí viven en unas condiciones totalmente de falta de higiene, sanidad, alimentación.... De todo. El día a día es terrible y no pueden hacer nada para luchar contra eso. Ni nadie hace nada por que eso cambie. Están en campos totalmente militarizados. Son personas que, de pronto, las hacen sentirse delincuentes o criminales sin haber hecho nada. Son víctimas de guerras creadas por Israel, Estados Unidos y Europa por intereses geoestratégicos, económicos y políticos. Les interesa quedarse con una zona, estabilizarla, quitar gobiernos laicos e implantar otros religiosos para fomentar lo que se les ha ocurrido llamar como yihadismo o terrorismo yihadista. Eso antes no existía y se ha generado a partir de las guerras que se han provocado. Al final, la gente se acaba radicalizando y, también, la religión, algo que no sé muy bien por qué. Todo se radicaliza por los intereses que se generan desde aquí.

P. ¿Estaba Europa preparada para lo que está pasando?

R. Por supuesto que no, pero da exactamente igual. Ya ha habido tiempo suficiente para preparar algo. Todo el dinero que se le está dando al gobierno de Turquía se podía haber empleado en dignificar a estas personas. De hecho, se sabe lo que está pasando y no se hace nada porque no interesa. Para los gobiernos europeos, los refugiados no tienen ningún interés. Lo único que importa es que no lleguen, por eso se les culpabiliza de la situación. La inmigración en España es otro problema generado a partir de las colonias que hubo en Europa: nos quedamos con todas sus materias primas. Si es que muchos de los países más ricos del mundo en materias son los mas pobres y son las empresas las que se están enriqueciendo. Entre ellas, algunas españolas. Llegan las personas escapando de su país, buscando una situación mejor y se encuentran con vallas con cuchillas. Hubo tiempo para solucionarlo pero no interesó.

P. ¿España ha olvidado que, en un momento de su historia, también fue refugiada?

R. Por supuesto. De hecho, muchas de las personas refugiadas que salieron de España fueron a campos de concentración nazis y eso es algo que se intenta ocultar. No se ha estudiado porque no ha interesado por cuestión política. Después del franquismo se ha seguido manteniendo una política en la misma línea. Ahí tienes el proceso de recuperación de la memoria histórica, que no interesa a nivel político, y lo único que busca es dignificar a esas personas que no fueron criminales y a las que se les ha criminalizado. España tuvo muchas personas que huyeron buscando refugio. Ahora, a estas personas las mal llamamos “refugiadas” porque no tienen refugio y lo que se encuentran son cárceles. Volvemos de nuevo al tema de la inmigración. El propio gobierno del Partido Popular anima a las personas a que se vayan a otros países para que baje el paro porque no es capaz de solucionar el problema. Pero, por otro lado, cuando vienen personas de otros países, les ponemos cuchillas o los mandamos de vuelta. Nos venden a estas personas como amenaza. Lo grave de todo esto es que hay muchas personas que se creen ese discurso. Pero, ¿quién quiere separarse de su familia? Nadie. ¿Quién quiere separarse de la ciudad en la que vive? Nadie.

Todos los presidentes europeos deberían ser juzgados por criminales de guerra

P. La realidad de los refugiados es tan fuerte que la Velá de La Fuensanta de este año estará dedicado a ellos. Y usted será el pregonero. ¿Qué le supone siendo vecino de este barrio?

R.Para mí fue un orgullo que me lo plantearan, sobre todo estando dedicado a los refugiados. Una de las cosas que me planteé cuando íbamos y volvíamos de Grecia era que había que visibilizar una situación que está totalmente escondida. El discurso irá destinado a describir lo que están viviendo las personas que buscan refugio y que viven una situación dantesca. Quien no lo ha visto, ni se lo imagina. Allí no tienen ni un instante de intimidad para evadirse y eso genera un estrés emocional brutal. Por ejemplo, para nosotros es algo muy natural ir a un cuarto de baño. Para ellos, no. Lo que tienen son los baños portátiles que ponen aquí en la feria. Es una falta de todo y una pérdida de dignidad increíble, y eso es lo más preciado que podemos tener. Hasta eso se lo han arrebatado y de la manera más terrible. Lo realmente fuerte es que usen los atentados de Francia, por ejemplo, como justificación para empezar a bombardear. Es como ojo por mil ojos. Y ahora se bombardea en esos países. ¿Ahí no pasa nada? Todos los presidentes europeos deberían ser juzgados por criminales de guerra porque son los que, con toda la pasividad del mundo, están permitiendo que eso suceda.

P. Éste es el segundo año que toma importancia el pregonero ya que el Partido Popular decidió quitar esta figura en 2014. ¿Había miedo institucional a lo que se pudiera decir desde el escenario?

R. Resulta que la Velá, cuando la ha tenido el Consejo de Distrito -apoyado por toda las asociaciones del barrio y de fuera de él-, siempre ha tenido un carácter reivindicativo y social. Eso era lo que marcaba la Velá. Sin embargo, con la anterior corporación, esta cita pasó de tener un carácter vecinal y reivindicativo a ser algo religioso. Me parece muy bien que esté la figura de la Virgen y la procesión, pero que no sea eso lo importante. Lo fundamental es que sea algo social, cultural y reivindicativo. Y eso se perdió porque no interesan los espacios en los que haya debate y un discurso crítico, porque tocas sensibilidades y fibras.

P. La concejal por aquel entonces, Amelia Caracuel, aludió a que, “ante la multitud de personas, no se escuchaban bien las palabras del pregonero”. Inmediatamente, la decisión del Consistorio fue eliminarlo.

R. Es es que es tan obvio que resulta hasta absurdo. Es una excusa porque no saben qué decir y se les ocurre esa fantochada, porque es lo que es. Evidentemente hay conciertos en los que hay 12.000 personas y se escucha perfectamente. Si tú quieres que algo se escuche, tienes que poner medios para dignificar ese discurso y para que ese mensaje llegue a todas las personas. En el momento en que no tienes interés en que eso suceda, pones impedimentos para que no se haga. Por esa regla de tres, supongo que en sus mítines políticos pondrán unos buenos altavoces para que se oigan bien sus mensajes. No creo ni que hablen a voces ni que se lo cuenten unas personas a otras.

Con la anterior corporación, la Velá pasó de tener un carácter vecinal y reivindicativo a ser algo religioso

P. Y la vuelta del Consejo de Distrito a la organizaicón de la Velá,  ¿es más una “victoria” del barrio o un cambio de actitud del Ayuntamiento?

R. Yo creo que es tanto una cuestion tanto del Consejo de Distrito como del Ayuntamiento. Por un lado, este Consistorio está más por la labor de hacer partícipe a la ciudadanía y hacerla protagonista de procesos dentro del propio funcionamiento del Ayuntamiento y de la propia ciudad. Y también es una victoria del Consejo de Distrito por reivindicar un espacio y algo necesario para los vecinos.

P. El hecho de querer convertir este evento en un acto religioso fue lo que provocó los disturbios de 2011. ¿Ensombrecieron la figura de la Velá?

R. Pues sí. Yo estaba ahí y se llegó a tal punto que enviaron antidisturbios de Sevilla. De hecho, hubo una persona en un proceso de denuncia al que acusaron de haber agredido a dos policías, cuando era totalmente falso. Fue el chaval quien fue agredido. Los partes médicos falsos que se presentaron en el proceso judicial finalmente lo exculparon y se demostró que había contradicciones y cosas absurdas. Aquel año, lo que se planteó fue hacer una propuesta ciudadana en la calle para decir que estábamos en desacuerdo con dos casos: primero, por poner la figura de la Virgen como el elemento fundamental; segundo, por ningunear el proceso y el trabajo de muchísimos años tanto del Consejo de Distrito como de los colectivos. La protesta fue totalmente pacífica y tranquila. Cuando llegamos a la entrada de la plaza había vallas, Policía Local y antidisturbios. Hubo un momento en el que se pidió que nos dejaran pasar, nos dijeron que no, intentamos retirar las vallas y fue ahí cuando se produjeron los empujones. Y allí había personas muy mayores y la respuesta fue una total falta de respeto y desproporcionalidad total. La Policía Local se mantuvo más al margen e, incluso, había gente con cara de vergüenza. Pero estaban ahí. Pues no te metas a policía. Ésa es otra cuestión, cuando dice la gente: “Es que es su trabajo”. Pues no, killo. Policía sí, pero no te conviertas en un agente represor y defiende a la ciudadanía. Estamos hablamos de septiembre de 2011 y José Antonio Nieto había entrado en mayo. ¿Cuatro meses después y ya estás teniendo problemas con la ciudadanía? Plantéate qué tipo de política estás haciendo, ¿no? Lo que pasa es que a Nieto le dio igual porque siguió manteniendo esta política durante los cuatro años. Pero ya te digo: la única intención era hacer una protesta pacífica. Fueron ellos los que generaron todo aquello con su actitud y nadie tuvo una respuesta agresiva.

P. Como comentaba, se llevó a detener y a encausar a un joven que luego fue absuelto. Pero, lo realmente llamativo es que salió a la luz la existencia de una “lista negra” de manifestantes que estaba en manos de la Policía.

R. Entre ellos estaba yo.

P. ¿Cómo se entiende eso en un Estado democrático?

R. Aquello se filtró a la luz pública. Pero es que la gente desconoce hasta qué punto está influyendo la llamada Ley Mordaza y cómo está afectando a la libertad de expresión y de la persona a la hora de reivindicar sus derechos. Otros compañeros y yo tenemos un caso propio de esto. A mí me pusieron una multa por repartir octavillas de una concentración que íbamos a hacer en Las Tendillas. Esa multa me llego a mi casa y a mí nadie me pidió documentación. ¿Cómo saben quien soy? Y es que sólo estábamos repartiendo octavillas de manera pacífica. Me llegó la denuncia, la recurrí varias veces y, al final, me la cobraron. Lo que están haciendo es recurrir a las sanciones administrativas porque saben que la mayoría de la población tiene una situación complicada y no va a salir a manifestarse para que le pongan una multa. En vez de denunciar con penas de cárcel, que provoca procesos más largos, recurren directamente a una sanción, que es más complicado de recurrir.

Este Consistorio está más por la labor de hacer partícipe a la ciudadanía

P. A pesar de formar parte de esta lista negra, Pepe Ciclo seguirá con su circo social y reivindicativo y será uno más en las manifestaciones.

R. Por supuesto. Ésa es una de las cosas que buscan y no consiguen. Y no sólo conmigo, sino con el resto de las personas activistas. Buscan crear miedo, y no. Ser activista no es una moda, es una convicción y, cuando estás convencido de algo, lo llevas hasta las últimas consecuencias. Ésta es la única manera de cambiar. Esto es algo que planteo mucho en debates con amigos. El problema no es que no haya gente concienciada, que la hay, pero no mueven un dedo. No es gente activista. La buena conciencia se la dejo para los cristianos que se dan golpes de pecho, con todos mis respetos. Casualmente, la gente más activista y más solidaria es la gente no creyente. Esto no quiere decir que no haya gente creyente y solidaria, que también. Pero existe esa paradoja. La gente que más golpes de pecho se da es la que sale a llorar en Semana Santa y luego no mueve un dedo por las personas que están a su lado. Yo voy a seguir con todas las consecuencias porque, si no, me moriría. El día que piense que no tiene sentido luchar, estaré muerto. Nada sirve si no se hace. Si una persona hace algo, puede que sirve poco o mucho, pero está ahí. Si muchas personas hacen algo, sí ayuda mucho. Hay que conseguir que la gente se movilice. El problema es que hemos llegado a un punto de conformismo increíble. A la gente le preocupa la situación pero no hace nada. Hay falta de conciencia activa y falta de riego sanguíneo en la parte revulsiva de las personas.

P. Cuando Pepe Ciclo deje el circo, ¿tiene descendencia que recoja lo que ha sembrado?

R. (Risas) Yo siempre digo que a mí me encantan los niños de los demás porque los tienes un ratito (Risas). Mi descendencia son las personas. Voy dejando semillas tanto con el circo como con el resto de mi vida, y ese fruto está ahí. Quien quiera, que lo recoja. Quien no, pues nada. En lo que realmente me siento millonario es en el cariño que yo le profeso a la gente que yo recibo, y que es un cariño real, porque lo ves y lo sientes. Yo no voy a beneficiar a nadie en esta vida porque no estoy en una situación de poder ni económica. Es ahí donde nace el cariño más sincero. Si creo algo en esta vida es en la relación humana, que nos toquemos y nos transmitamos algo. La palmaíta en la espalda, para otros.

La buena conciencia se la dejo para los cristianos que se dan golpes de pecho, con todos mis respetos

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