Antonio Arellano: “Hay que pensar más en la persona y menos en el resultado”

Antonio Arellano | ÁLEX GALLEGOS

Es de los que vive la vida por temporadas y cuadra sus jornadas laborales con los calendarios de los equipos a los que dedica sus desvelos. El deporte le quita el sueño, casi siempre para bien, a un hombre que ha llegado al punto de madurez suficiente como para entender que se puede construir una carrera profesional con el espíritu de un niño. Él no lo sabe o igual ni lo quiere saber, pero es una autoridad en lo suyo.

A Antonio Arellano Berni (Córdoba, 1972) se le puede encontrar en las pistas del Colegio Las Esclavas -donde dirige las actividades deportivas de dos centenares de niños-, en el campus de Córdoba de la Universidad Loyola -allí es el coordinador del Servicio de Deportes-, en las gradas del Palacio Vista Alegre viendo al pujante equipo del Córdoba CF Futsal al que contribuyó a elevar en sus inicios -fue su entrenador y logró ascensos- o en El Arcángel, sufriendo con las desventuras del primer equipo de la ciudad.

Hay quienes cuentan que el deporte es una manera de entender la vida. Suena bien, pero a veces resulta difícil de creer en estos tiempos del marketing y la realidad patrocinada. A menos que te cruces con un tipo como Arellano, que es capaz de entregarse con la misma pasión a la preparación de un partido con niños de cuatro años en el patio de un colegio, a un programa de deportes para reclusos del Centro Penitenciario o a dirigir desde el banquillo a un equipo de personas con discapacidad.

A finales del año pasado se proclamó campeón de Europa con la selección española de fútbol sala para sordos en Finlandia. “Allí viví momentos increíbles”, dice al recordar una escena tan extraña como formidable. Mientras se izaba la bandera de España en la ceremonia de entrega de medallas, los componentes del equipo -“son sordos, no se oyen”, resalta Arellano- cantaban el himno. “Desafinaban como no te puedes imaginar, pero sonaba a gloria”, explica emocionado. Ésas son las medallas de Arellano. Las de metal se quedan colgadas en una vitrina, pero las que más valen se guardan dentro.

PREGUNTA. ¿Se imagina su vida sin el deporte?

RESPUESTA. Imposible. No me lo puedo imaginar. Me marcó mucho entrar en Salesianos, con seis años, y meterme de lleno en el ambiente deportivo que había en ese colegio. Las pistas siempre estaban llenas. Luego estudié Empresariales, pero nunca dejé el deporte. Estuve trabajando en la Prisión Provincial como monitor deportivo, entrenando, en escuelas deportivas, en la Universidad... Nunca lo he dejado, la verdad.

P. Ha hecho de todo lo que se puede hacer.

R. Sí, he tenido esa suerte. De jugador pasé por todas las categorías de fútbol sala y por todas las selecciones. Después, como entrenador, llegué a Segunda División. Estuve en el club Adecor. También monté una empresa de gestión deportiva. Soy director deportivo de la Escuela Alminar Esclavas y también coordinador del Servicio de Deportes del Campus en Córdoba de la Universidad Loyola. He tocado todos los ámbitos, sí.

P. Supongo que empezaría como todos los chavales: soñando con jugar en Primera División.

R. Claro. Me acuerdo que nosotros en el colegio veíamos a Recha, un futbolista que salió del Don Bosco y se fue al Betis. Cuando él aparecía y también venían otros futbolistas, pues nos quedábamos embobados. Para los niños es muy importante ver a referentes de su deporte que hayan llegado a destacar de mayores. Aquí, en nuestra escuela de fútbol sala, tenemos de monitores a David y a Manu Leal, que están jugando en el Córdoba CF Futsal. Intentamos crear ese ambiente de motivación, de ejemplo. Los niños van a ver jugar a sus monitores los sábados a Vista Alegre y eso es una alegría para ellos.

"Para los niños es muy importante ver a referentes de su deporte que hayan llegado a destacar de mayores"

P. En su generación hubo gente que llegó a ser profesional.

R. Estaba en el Don Bosco Moreno, que era un poco mayor, y luego el que más destacó por su trayectoria fue Alfonso Espejo, que llegó a militar en el Córdoba CF en Segunda División. Yo me acuerdo mucho de Pineda, que fue profesional del fútbol pero podría haberlo sido también del fútbol sala. Hacía cosas increíbles. Pinedita es el mejor que he visto en toda mi vida.

P. Suelen salir jugadores de este tipo de vez en cuando, que quedan con una etiqueta de 'malditos' porque siempre dejan la impresión de que podrían haber llegado muchísimo más lejos por su calidad. Y Pineda llegó a jugar en Primera División, ojo. Aunque jamás vistió la camiseta del Córdoba.

R. Era un prodigio. Él jugaba al fútbol en el Séneca y con nosotros al fútbol sala en Salesianos, cosa que a Manolín Cuesta no le gustaba mucho, la verdad. A veces venía y nos decía: “Me he inventado un regate”. ¿Sabes ese famoso que hizo ante el Barcelona cuando jugaba en el Extremadura? Ese lo hacía con nosotros y en una versión más complicada. Lo veías con Alberto Toril, que era un poquito más chico, y se retaban los dos en el Puga para ver quién la ponía en la escuadra o metía directo de córner. Es el jugador con más calidad técnica que jamás he visto.

P. En esa época no iban los familiares con los móviles para grabar...

R. Recuerdo un gol, jugando yo en el Don Bosco y él en el Séneca, que nos mete en Salesianos y que no he visto nunca más. Mi equipo salía para hacer el fuera de juego en bloque y él tocó la pelota de una manera especial para picarla por encima y entrar él solo y marcar. Y en fútbol sala era una cosa brutal. Jugábamos un partido en El Carmen y allí se presentó Manolín Cuesta para echarle la bronca. Pineda cogió en un momento el balón y se regateó a cinco en la misma jugada y marcó el gol. Toda la gente se volvía loca aplaudiendo. Y Manolín Cuesta se fue del pabellón porque entendió que ese placer no se lo iba a poder quitar.

P. Hubo un equipo de fútbol sala en Salesianos que fue legendario.

R. Cada uno jugábamos al fútbol en un equipo distinto, pero nos reuníamos para el fútbol sala. Estaban Pineda, Alfonso Espejo, Julio Moreno, Valverde... Nos quedamos campeones de Andalucía y fuimos a jugar el Campeonato de España. Había un nivel espectacular.

P. El Colegio Salesianos siempre tuvo un sello especial en el deporte. Fútbol, baloncesto, fútbol sala, voleibol... De su pabellón y del patio han salido nombres de referencia. Coincidió con la etapa del añorado Kiko Pastor en la gestión del deporte.

R. Sí, para todos es un referente. Para mí Kiko Pastor, Rafa Cano y Pepe Gallardo forman un trío que a mí me cambió la vida. No sé si sería mejor o peor, pero seguro que no sería el mismo de no haber pasado por Salesianos.

"Pineda es el jugador con mayor calidad técnica que jamás haya visto"

P. Aquí había de todo.

R. El deporte era una seña de identidad, algo que iba ligado a la educación en el colegio. Yo, menos en baloncesto, he estado federado en fútbol, fútbol sala, voleibol y balonmano.

P. En los 80 y los 90 había un ambiente especial en el deporte escolar, una rivalidad sana y deportiva. Quizá eso se ha perdido.

R. Sí, eso se perdió. Con los Juegos Deportivos empezaron a separarse un poco los caminos, porque los que estaban federados no podían defender a su colegio. Yo recuerdo los partidos de Salesianos contra Maristas y cómo se ponían los pabellones. Es algo que se debería recuperar, porque en esas edades se crean unos lazos emocionales que quedan para siempre.

P. En el deporte de formación, al final, todo parece depender de personas que sacrifican su vida y ponen una dedicación más allá de lo humano. Son un puñado, pero marcan a miles de personas.

R. Sí. Yo lo tengo claro. En la vida me compararé con Kiko Pastor, porque ojalá cuando termine dentro de muchos años pueda haberme acercado un poquito a lo que hizo él en Salesianos. Yo lo tengo como modelo aquí en mi trabajo en el Club Alminar Esclavas. Hemos montado un grupo con unos padres que tiraron para adelante, unos locos, y entre todos echamos muchas horas para que haya deporte y equipos. Todavía, por desgracia, el deporte de formación no está profesionalizado y sigue subsistiendo por el sacrificio y la dedicación personal de gente que se implica muchísimo por una recompensa que es más sentimental que otra cosa.

P. Es un sacerdocio.

R. Sí, el beneficio es personal. A mí una de las cosas más bonitas que me ha pasado es cuando a final de año se hacen las entregas de premios. Ves que toda la gente del salón de actos se levanta para aplaudirte y esos instantes compensan las muchas horas de trabajo durante el curso. Aquí me siento querido, la gente me dice: “¿Qué pasa Paquete?”. Así me llaman aquí. Trabajamos con niños desde los cuatro años. Cuando pasa el tiempo te encuentras a algunos por la calle y te saludan. Con todo lo que yo llevo entrenando, ya hay niños que tienen treinta años. Cuando te paran para hablar contigo es un orgullo.

P. Se puede llegar a ser profesional del deporte por otros caminos.

R. Sí, unos fueron futbolistas, otros derivaron al fútbol sala y después a los banquillos... El deporte, para quien lo siente, es algo que siempre está ahí y que vas adaptando a tu vida. Yo tomé la decisión al terminar mi etapa juvenil entre el fútbol y el fútbol sala y me decanté por lo segundo. Lo tuve sencillo porque en fútbol sala había estado en la selección española juvenil y en fútbol había cien mil mejores que yo. Llegué a ser profesional durante dos temporadas, una de ellas en Ceuta cobrando un buen sueldo, pero a la larga este deporte no te da para mucho más.

"Kiko Pastor, Rafa Cano y Pepe Gallardo forman un trío que a mí me cambió la vida en el colegio Salesianos"

P. Ahora en Córdoba se vive una situación ilusionante. Hay un equipo en Segunda y, además, con proyección. Y una generación de jugadores de fútbol sala extraordinaria, con representación al máximo nivel.

R. Sí, es impresionante. Aquí las bases se han trabajado siempre muy bien. Hay técnicos de mucho nivel, como Antonio García que está ahora en Vietnam o Josan en el filial de El Pozo Murcia. También ha habido otros técnicos que han trabajado muy bien en esas edades jóvenes y por eso han salido tantos futbolistas de esa categoría. Aparte, como es natural, de las cualidades que ellos mismos tienen. Este auge del fútbol sala en Córdoba lo comparo un poco con lo que le pasaba durante muchos años a la selección española de fútbol. Siempre se hablaba de los problemas del jugador español a la hora de competir fuera de su país. Fíjate lo que supuso que muchos se fueran como profesionales a otras ligas de Europa y el salto de nivel que eso trajo a la selección. Aquí ha pasado un poco eso. Al no existir un equipo que fuera representativo de la ciudad en una categoría alta, pues los jugadores han tenido que irse fuera y ahí han evolucionado todavía más. Bebé se fue siendo cadete o juvenil, Andresito también se fue muy joven... Y como ellos, muchos otros. Y también entrenadores. Eso ha servido para que coincidan en el tiempo futbolistas en la primera categoría de nuestro país y en otros campeonatos por el mundo.

P. Estuvo como entrenador en el club que actualmente es el Córdoba CF Futsal. Vivió desde dentro el arranque del proyecto.

R. Cuando lo cogimos nosotros no sabíamos si íbamos a salir en Provincial o lo que por entonces era Tercera. Por cuestiones burocráticas, porque quedó una plaza, salimos en Tercera y desde ahí fue ascender y ascender.

P. Hay algún jugador que todavía sigue de aquella época.

R. Sí, todavía siguen Manu y David Leal de aquel equipo. La entrada del Córdoba CF ha sido fundamental, porque sin ellos seguramente el club habría desaparecido porque no había suficiente apoyo. Hay que reconocer que el Córdoba CF le ha dado un gran espaldarazo no solamente en su sostenimiento económico, sino también en la fuerza de la marca y la imagen que supone llevar el escudo del Córdoba. Ahora mismo vas a Vista Alegre a ver un partido y se nota claramente la evolución. ¿El problema? Que al depender del Córdoba, estás cogido con pinzas porque no sabes hasta cuándo va a seguir ese apoyo. Lo que yo espero es que el club siga creciendo y que llegue en algún momento a ser independiente económicamente del Córdoba.

P. ¿Le enorgullece esta evolución del fútbol sala?

R. Sí, cómo no. Aunque quizá haya que dar un pequeño tirón de orejas porque entiendo que hay que reconocer al equipo que formábamos cuando empezó todo esto. Recuerdo que no cobrábamos casi nada o nada. Menos que entrenando ahora en la Escuela. El segundo entrenador, que era Chule, no cobraba, ni tampoco el preparador físico, Josemi. Tampoco Nacho ni los dos delegados que ponían su coche para los desplazamientos. También teníamos a Antonio, del bar Millán, que echaba una mano... Era un equipo de locos, de gente que se echó para adelante y que no disfrutó de lo que ahora es el club con la llegada del Córdoba CF. Creo que habría que ser un poco agradecidos con esta gente porque se lo merecen.

P. Ahora da la impresión de que en Córdoba están todos los ingredientes para que la ciudad tenga un club en una liga profesional de primer nivel.

R. Tienes a una afición detrás, que eso es fundamental, y luego a un equipo con jugadores a los que aún les quedan unos años para competir a alto nivel. Y, por supuesto, por detrás hay cantera. Ahí el club lo está haciendo muy bien porque tienes un equipo juvenil en la División de Honor de donde salen nuevos talentos para la primera plantilla. Y luego tienes a otros futbolistas que están en otras categorías y que pueden venir a Córdoba. El aspecto económico, de todos modos, es lo fundamental. Hay que esperar que tanto instituciones como empresas apuesten por el fútbol sala.

P. Sería algo inaudito en el deporte profesional español encontrar un equipo de una máxima categoría formado solamente por jugadores de la misma provincia. Córdoba sería en fútbol sala como el Athletic de Bilbao en fútbol.

R. Claro. Sería una circunstancia que no se da en ningún otro club. Aparte del impacto que eso supone en la ciudad. Mira el caso de Jaén. Ha conseguido convertirse en una potencia del fútbol sala en España, clasificándose todos los años para la Copa y disputando los play offs. Y es una ciudad parecida a Córdoba. Allí las instituciones lo han tenido muy claro y han apostado por este proyecto, que ahora mismo es una referencia. Imagínate en Fitur una presentación con un equipo de máxima categoría formado solo por cordobeses, siendo una referencia y paseando el nombre por toda España. Yo creo que ahí las instituciones, desde ámbitos como el turismo, podrían echar una mano. Es mucho más fácil llegar a la élite en un deporte como el fútbol sala que en otros como el fútbol, por supuesto, o el baloncesto, en el que se mueven cantidades más altas.

"El deporte de formación sigue subsistiendo por el sacrificio y la dedicación personal de gente que se implica muchísimo por una recompensa que es más sentimental que otra cosa"

P. ¿Realmente es una posibilidad que los jugadores cordobeses de élite que están fuera puedan regresar?

R. Hay muchísimos que tienen nivel. Se podría incluso hacer otro equipo solo de cordobeses, empezando por los técnicos. A Antonio García, que está ahora en Vietnam, lo he tenido cerca y es un súper profesional. Es de los entrenadores que solo con verles trabajar sabes que van a llegar a donde quieran. Él tenía un sueño, que era salir fuera para probarse y entrenar. Le está saliendo bien y creo que va a estar muchos años en el fútbol sala y en equipos de élite o siguiendo la experiencia con selecciones en el extranjero, que tampoco me extrañaría. También tenemos a Josan, que es de Puente Genil y está en el filial de El Pozo, que ha sido dos años campeón de Segunda División y en el que ha formado jugadores. Seguramente le llegará pronto el salto a un equipo de Primera. En cuanto a jugadores, hay muchos en el extranjero. Tenemos a Javi Sánchez, Garrote... Y en la máxima categoría contamos con estrellas que van a venir con la selección española, como Bebé y Andresito, a los que se unen otros como Carlos Barrón, Solano, Lolo Urbano, Rafa López, Boyis...

P. ¿Qué me dice del Córdoba CF? ¿Qué relación guarda con el primer club de la ciudad?

R. Tengo la suerte de tener relación con la Fundación del Córdoba CF a través de un programa de actividad física inclusiva que estamos haciendo en los colegios y la verdad es que, siendo un momento de crisis en el club, la relación con la Fundación es espectacular. Se vuelcan con el trabajo con la base y tienen gente de gran valía como Carlos Losada. Hemos visto recientemente el éxito de la Liga Genuine, para personas con discapacidad intelectual. Son gente que, además de ser profesionales, ponen alma y pasión. Al estadio voy cada vez que puedo, unas veces al palco de la Fundación y otras veces a la grada porque llevamos a equipos invitados. Yo soy muy futbolero, porque también he jugado al fútbol y tengo amigos ahí. Javi Lara, por ejemplo, que jugaba al fútbol sala y que lo hacía espectacular.

P. El Córdoba no va bien, con todo lo que eso implica para el deporte en la ciudad.

R. Pues desgraciadamente no le van bien las cosas, no.

P. Desde el año en Primera todo ha ido hacia abajo.

R. Siempre se habla de la importancia de ese año en Primera. Y es cierto que lo ha condicionado todo. Cuando uno asciende, y más después de tantísimos años como lo hizo el Córdoba, es necesario engancharse por lo menos dos o tres años para aprovechar el crecimiento económico y deportivo que se genera en la máxima categoría. Pero no fue posible porque no salieron bien, o no se hicieron bien, las cosas. Y a partir de ahí... El año pasado, por ejemplo, te salvas porque haces todo lo que se puede hacer para evitar el descenso, y ahora estás pagando por todo aquello. Lo que sí tengo claro es que es vital mantenerse en Segunda, porque un descenso a Segunda B sería algo catastrófico para la ciudad.

P. Sobre todo porque la Segunda B de ahora no es lo de antes.

R. Desde luego. En la anterior etapa del club en Segunda B yo viajaba con la Peña Cultural y Deportiva Córdoba CF por todos lo sitios. Ahí nos veíamos como un equipo grande que estaba en unas circunstancias malas. Y los adversarios también veían al Córdoba como un club potente, aunque luego la realidad pudiera ser otra. Pero tenías una imagen detrás que estaba clara. Ahora, si bajamos, sería todo lo contrario. Y encima, lo complicadísimo que es salir de ahí para volver de nuevo a Segunda. Toquemos madera y que se salve como sea.

P. Sería un producto poco vendible para la afición.

R. No sería nada atractivo. Quedaríamos un puñado de locos del fútbol, que nos abonamos independientemente de la categoría en la que esté. Pero está claro que la mayoría de los que consumen fútbol por el espectáculo que este supone se irían, porque, con todos mis respetos, hay poco atractivo jugando contra equipos de sitios que ni siquiera sabes dónde están.

P. Cómo han cambiado las cosas. Más o menos a esta misma hora en la que estamos hablando, hace cuatro años, el Córdoba tocaba su techo histórico: le iba ganando 1-0 al Real Madrid de Cristiano Ronaldo y fuera de las posiciones de descenso en Primera División. Parece que estemos refiriéndonos al Paleolítico, pero hace poco tiempo. Se acabó perdiendo ese partido y ya no se ganó ninguno más.

R. Es lo que tiene el fútbol. Hay momentos que te cambian todo. Otras veces ha pasado a favor, como en el ascenso en Las Palmas. Te cambia la vida y el futuro por un detalle, por una casualidad. Un gol de rebote en el descuento... y a Primera División.

"Hay que reconocer que el Córdoba CF le ha dado al fútbol sala la fuerza de la marca y la imagen que supone llevar el escudo"

P. Imagine por un momento que hubiera sido al revés. El Córdoba jugándose al ascenso a Primera en El Arcángel, con el campo lleno, y el rival te marca un gol en el descuento y te rompe el sueño. En Las Palmas se repusieron y subieron el curso siguiente. ¿En Córdoba hubiera sido igual?

R. Yo creo que no. ¿Hasta el punto de desaparecer? Yo creo que hasta eso no, pero sí estoy seguro de que hubieran echado a veinte jugadores y al entrenador. Un mazazo así hubiese supuesto un cambio radical cuando en realidad, fíjate, el equipo hubiera demostrado que era bueno porque se quedó a nada de subir. Para mí Las Palmas lo hizo bien y terminó subiendo. Hay que tener proyectos con una estructura y una estabilidad. Además, en el deporte es fundamental saber gestionar bien las victorias y las derrotas. No solo en un partido, sino en los objetivos del club. A veces las cosas no salen bien por lo que sea. Pues hay que analizar las circunstancias, pero no se puede estar permanentemente rompiendo con todo y empezando desde cero. En el Córdoba está pasando eso. No puedes estar cada año con diez o quince jugadores que se van, otros tantos que vienen... Hay jugadores de Córdoba que no son peores que los que vienen cada año. Quizá habría que quedarse con una base de jugadores, si son de aquí mejor, y trabajar con una idea clara. Mira, en Segunda División no hay una calidad excepcional. Los equipos que logran sus objetivos son los que pegan bocados, los que tienen planteamientos serios y consiguen que no les metan tres goles en cada partido. Creo que habría que buscar jugadores con hambre, que quieran abrirse camino, y darles la oportunidad de crecer en el Córdoba. Lo veo mejor que traer cedidos, que luego a la mayoría les da igual lo que ocurra. Siempre me acuerdo de Fede Cartabia. Qué calidad de jugador, qué bueno. Pero luego vienes a Córdoba, llevas la vida que llevas, y a las tres semanas estás llamando a Valencia diciendo que te saquen de aquí y que te lleven a donde sea.

P. No te implicas igual si vives en un hotel o un chalet de las afueras que si estás en el barrio en el que te has criado y eres futbolista del equipo de la ciudad.

R. Hombre... Y que sales a comprar el pan y te ponen la cara colorada. En el Córdoba ha faltado estructura y saber a dónde quieres llegar. O a dónde puedes. Tampoco se trata de vender humo. Hay clubes en Segunda División que se mantienen bien con presupuestos bajos. Aquí no hemos sido capaces de conseguir una estabilidad ni de encontrar jugadores de un perfil adecuado para los objetivos, sobre todo porque los objetivos nunca han estado claros. Se dice que la idea es subir pero luego te encuentras peleando por no bajar. Si estás en medio de la tabla te dicen que es un fracaso, cuando a lo mejor es el lugar ideal para quitarte presión y hacer una estructura. Lo que está claro es que cuando estás metido en problemas no piensas en el futuro sino en resolver el presente como sea. Y el Córdoba lleva así demasiado tiempo.

P. ¿El fallo es vivir en los extremos? Aquí se catalogó como fracaso no regresar a Primera después de un descenso horrososo el año anterior. Y jugando play off por subir, ojo. Después de aquello todo fue a peor.

R. Cuando los clubes bajan de Primera División lo pasan mal. Algunos se hunden, como el Mallorca o el Cádiz en su momento. Hasta los más grandes sufren. Acordémonos del Atlético de Madrid, que no lo consiguió a la primera, o el Betis, el Sporting... No es fácil. Yo veo ahí un problema. Hay que ser realistas. El Córdoba es un club que no puede ir diciendo que tiene un equipo para ascender. Se necesitan unos años para crear unas estructuras, unas bases, y cuando tengas estabilidad, pues entonces ya piensas en dar un paso más adelante. Pero lo primero es la estabilidad, el proyecto, el tener un equipo que no pase problemas o que estos no sean tan graves como los que lleva el Córdoba sufriendo en las dos últimas temporadas. Es que se pone en riesgo la supervivencia del club, y de esa manera es imposible pensar en ningún plan de futuro porque no sabes ni quién va a estar ni dónde. En el Córdoba falla la planificación. Fijate que el año pasado nos salvamos como nos salvamos, y en verano ya se estaba diciendo que íbamos a fichar a figuras y que íbamos a pelear por subir a Primera. Así es imposible.

P. Esto a veces parece una tómbola. Se critica la venta de humo cuando muchas veces somos buenos compradores de esos proyectos vanos, que tienen mucha palabrería y poca solidez.

R. Me acuerdo de los carteles de la venta de abonos, esos eslóganes que se ponían y las declaraciones prometiendo fichajes. ¿De verdad la gente se va a hacer socio porque le digas que va a venir Fulanito o Menganito? El que es del Córdoba va a seguir. Y después, si el equipo va bien y consigue buenos resultados, se sumará más gente. Los que van a ver el espectáculo. Porque esto funciona así y no se va a cambiar. El Córdoba es lo que es y tiene lo que tiene. Yo creo que la gente lo que quiere es sentirse orgullosa de su equipo, verlo los domingos y llevarse más alegrías que penas. Hay que ser realistas. A día de hoy, el Córdoba debe aspirar a ser equipo de Segunda, si Dios quiere. Lo del año en Primera fue un pelotazo, pero hay que olvidarse de eso. Ahora mismo el Córdoba no tiene estructura para ir más allá que pelear por la permanencia.

P. Pero da que pensar que haya clubes que echan raíces en Primera como el Getafe, el Leganés, el Éibar, el Alavés...

R. Claro. Mira, estuvimos con la selección de fútbol sala en Villarreal y nos llegamos a ver a un chico de Córdoba que está allí. Si tú ves la ciudad deportiva del Villarreal... Al final comprendes por qué en unos sitios tienen éxito y en otros no. Tienen estructura, organización, una apuesta clara por un modelo de juego y un tipo de jugador... Buscan talentos jóvenes para ir haciéndolos y que tengan futuro en su primer equipo. Luego lo más seguro es que acaben traspasándolos, pero eso es ley de vida. Lo que está claro es que deportivamente y económicamente les resulta rentable. Y el Villarreal es un equipo asentado en Primera, que ha jugado en Europa... Aquí nunca se ha creado esa estabilidad. Aquí ha sido todo un lío de entradas y salidas, de la presidencia, de la propiedad, de los utilleros, del médico...

"Es mucho más fácil llegar a la élite en un deporte como el fútbol sala que en otros"

P. De esos líos del profesionalismo está apartado. En el Colegio Las Esclavas se vive el deporte desde otro prisma bastante más puro.

R. Hay una frase que aplico mucho y es la que dice que el éxito se logra rodeándose de mejores personas. Yo siempre he sabido detectar a ese tipo de gente y aquí he tenido la suerte de encontrar a dos padres, Carlos Rossi y Miguel Carreño, que es gente que quería que sus niños practicaran deporte de manera sana, aprendiendo sus valores y relacionándose con sus compañeros a través de la actividad deportiva. Creamos el club deportivo y llevamos cinco años. Tenemos ahora más de doscientos socios y hay veinte niños de cuatro años que ya practican el fútbol sala. Tenemos cubiertas todas las categorías y además hay deportes como baloncesto, gimnasia rítmica... además de actividades extradeportivas propias de un colegio. La mayor satisfacción es ver cómo van evolucionando y como siguen queriendo jugar. Y, sobre todo, disfrutar con sus compañeros.

P. ¿Está reconocido o valorado el trabajo que se hace en el deporte base? Vemos contínuamente campañas para luchar contra la obesidad infantil, la adicción a internet o la ludopatía... Son lacras que se combaten desde la raíz con el deporte en edades tempranas.

R. Y sobre todo se nota a nivel de los técnicos. Son a los que menos se les paga cuando son los más importantes. Un buen profesional en estas edades es fundamental porque no solo se dedica a las cualidades técnicas del deporte, sino también a su formación física, los hábitos alimentarios, relaciones interpersonales... Es una etapa clave en el futuro de esa persona, más allá del deporte. A menudo en la financiación deportiva se piensa en el éxito de los resultados, en el profesionalismo puro, pero se deja atrás y no se valora lo que hay antes: la formación de los niños, que son los adultos del mañana. Cuando decimos que no solo formamos deportistas, sino personas, es una realidad total. A edades tempranas el objetivo siempre tiene que ser ese y no el ganar más o menos partidos. Se trata de que el deporte sea una herramienta para que el niño evolucione de forma positiva y sana en todos los aspectos. En básico que haya técnicos cualificados, unos medios materiales y una competición bien organizada. En el deporte base hay que pensar menos en el resultado y más en la persona.

P. Y llegados a este punto, hablemos de los Juegos Deportivos Municipales.

R. A mí me da pena porque llevo muchos años y tengo que decir que los técnicos del Instituto Municipal de Deportes (Imdeco) son ejemplares. He tenido la suerte de vivir con ellos muchas experiencias desde muy joven y sé que trabajan muy bien. Aquí el problema no es de ellos y son ellos los que se han comido el marrón. El problema viene de arriba, de temas políticos, de la Intervención... Ellos son los que tienen que explicarle a seis mil niños por qué no han empezado los Juegos Deportivos. Se supone, según las últimas noticias, que van a empezar en febrero, pero bueno... Serán de febrero a abril. Te tiras todo el año trabajando, preparando a los niños y motivándolos para que luego jueguen ocho partidos y te dicen que se ha acabado. Es una pena. Llevan muchos problemas seguidos, por lo que algo de error de gestión habrá. Esperemos que se arregle porque los Juegos Deportivos Municipales siempre han sido un ejemplo. Además, ya se jugaban en instalaciones buenas, con pabellones, arbitrajes, buena participación... Es triste que estén acabando como están ahora. Al final, los centros acabarán llevándose sus equipos a los campeonatos de las federaciones o creando ligas propias.

P. Al final chocan el mundo real y el de la política, que lo salpica todo.

R. Sí, el choque está ahí. Y así no hay manera de progresar en nada. Además, es que es blanco o negro. Nadie suma, todos tratan de anularse y de destruir lo que hace el otro. Y resulta afectado todo el mundo de la batalla política. Ahora estamos hablando de deporte. A unos les interesa que a otros les vaya mal porque así meten caña con vistas a las elecciones. No van a ayudar a arreglar nada porque sus intereses están arriba y no abajo, que es donde se sufren las consecuencias. Es una pena.

"Es vital para el fútbol mantenerse en Segunda, porque un descenso a Segunda B sería algo catastrófico para la ciudad"

P. Me hablaba antes de la educación de los niños a través del deporte. ¿Y qué hay de los padres? Porque se sigue viendo cada escándalo...

R. Todos lo hablamos y es cierto que siguen dándose comportamientos lamentables en el entorno del deporte base. Pero se dan cosas muy curiosas. Cuando yo jugaba al fútbol, los padres no iban y, si iban, pues era muy raro que se metieran. Yo veo a padres que tienen al niño jugando al fútbol y al fútbol sala y el comportamiento es totalmente distinto cuando van a un sitio o al otro. ¿Qué hay detrás de eso? Yo creo que es el ambiente que se ha creado en torno al fútbol. Tú vas a un partido de fútbol sala y en general no ves problemas en la grada con los padres. Y lo mismo sucede en baloncesto, en balonmano y en todos los deportes de pista. Todo está centrado en el fútbol. ¿Y por qué sucede esto? Pues por lo económico. Hay niños de ocho o nueve años que ya tienen representantes. Yo los he visto ir a los padres a decirles que su niño es una máquina, que su niño va a comer del fútbol, y eso ya crea una manera de comportarse. Los padres ya dicen que su niño es mejor que los otros, que tiene que tener ventajas, que tiene que jugar siempre... Eso es un caldo de cultivo para la agresividad, porque ya estamos mirando otros objetivos que no son que el niño haga deporte, disfrute y se desarrolle. En partidos de benjamines yo no entiendo que haya un niño que no juegue aunque sea unos minutos. Yo eso lo he visto. En el fútbol de formación está permitido que, si hay que ganar, hay niños que no juegan. La filosofía de ganar por encima de todo y generar un negocio está desde el inicio. Y además, y lo digo con tristeza, los clubes se han convertido en negocios. Cuando yo jugaba en el Don Bosco no pagaba. Ahora los padres dicen que como ellos pagan un dinero, el niño tiene que jugar. Se mezclan muchos intereses. Pero ya te digo que es en el fútbol. El mismo padre y el mismo niño tienen un comportamiento distinto si están en fútbol o en fútbol sala. Algo falla en el fútbol y lo tendrán que arreglar. De hecho ya se lo están planteando, porque ves Escuelas de Padres, charlas formativas... El padre tiene que entender que el niño está para disfrutar del deporte y para nada más, hasta que con los años se vaya viendo su evolución. Con 16 o 17 años ya será momento de plantearse otras cosas. ¿Cuántos niños prodigio hemos visto que luego no han llegado? Lo normal es que no lleguen a profesionales. Eso es una minoría. Cuando hay un benjamín o un alevín que destacan, pues se pueden ir al Córdoba, al Séneca, al Atlético de Madrid o al Real Madrid, pero hay que tener claro que lo más normal es que no alcancen esos éxitos porque son niños y están formándose. No es lo mismo vivir en una residencia lejos de tu familia, alejarte de tu entorno y centrarte en el fútbol con la presión de tener que hacerlo bien. Es más complejo todo de lo que parece.

P. Su primera escuela deportiva estuvo en la Prisión Provincial.

R. Lo recuerdo con mucho cariño y gratitud. Fueron nueve años allí, con un equipo formidable de gente del deporte entre los que estaban Falete, José Manuel Domínguez, Antonio García, Inma y Loren. El mejor equipo de trabajo que he tenido yo en mi vida. Ahí aprendí muchísimo.

P. ¿Cómo entra en el mundo del deporte para discapacitados?

R. Ésa es una de mis pasiones. Y todo fue producto de la casualidad. Yo estaba trabajando de monitor deportivo en la Prisión Provincial y me ofrecieron llevar el equipo de fútbol sala de ciegos de Córdoba. Tuve una reunión con Juan Gabriel Venceslá, de la ONCE. Yo ya me había retirado de jugar al fútbol sala y lo cogí con mucha ilusión. Yo soy muy inquieto y cuando me metí en la ONCE propuse trabajar con niños. Creé un programa de deporte adaptado en las escuelas que creo que fue el primero en Córdoba y ahí, con la ayuda del IMD, empezamos a hacer campus, escuelas de verano para deportistas con discapacidad... Ahí descubrí el deporte adaptado y me encantó. Entonces pensé en montar una empresa dedicada a esto, Adapta-Dos, y me salí de la ONG, Batá, con la que estaba trabajando en el centro penitenciario. Empezamos a abrir el arco de actuación y tocamos deporte para personas con autismo, síndrome de Down... Si el deporte con los niños es agradecido, el trabajar con personas con discapacidad es espectacular. Recientemente hemos ganado el Campeonato de Europa con la selección española de sordos y una de las cosas más bonitas que tengo en el recuerdo es la entrega de medallas. Llegamos y allí, claro, no había megafonía. Con los tres equipos en el podio se hizo la ceremonia del izado de la bandera y los chavales del equipo, de buenas a primeras, empezaron a cantar el himno de España con el clásico “lo, lo, lo” pero, además, a su forma. Son sordos y al no oírse, pues desafinan lo que no te puedes imaginar, pero ellos cantaban con toda su ilusión. Todavía se me pone el vello de punta al recordarlo. Son gente especial. Todo lo que nosotros tenemos que superar, para ellos es el doble. Todo es una barrera para ellos. Nos falta apoyo, pero también el reconocimiento. ¡Fue una selección española que se proclamó campeona de Europa! Eso lo hace cualquier otro equipo de otra modalidad y, como mínimo, te recibe el alcalde. Ellos tuvieron pequeños reconocimientos en sus clubes, pero poco más. Los deportistas adaptados sí son verdaderos héroes. No te digo ya el apoyo económico, sino el sentir el cariño de la gente y que les valoren lo que hacen. Para ellos es muy importante.

P. Ahí queda camino por recorrer.

R. Muchísimo. Y sobre todo con los niños. Estamos intentando crear una base de datos con niños sordos que hacen deporte y que no están localizados, para poder hacerles un seguimiento. El fin es poder crear equipos y selecciones para ellos desde nivel de cantera. Nosotros llamamos a la Federación de Madrid y preguntamos: “¿Tenéis algún federado que sea sordo?”. Y entonces ya nos orientan y nos podemos poner en contacto con él. No es fácil. Lo primero que se busca es la integración, pero también es bueno tenerlos localizados para seguir un control y poder formar selecciones. Hay jugadores, pero no sabemos dónde están. Hubo uno que se puso en contacto conmigo por Facebook. Vio la noticia de la selección española de fútbol sala de sordos y me contó su situación para que pidiésemos informes. Y así poco a poco formamos una comunidad.

"Los políticos son los que tienen que explicarles a seis mil niños por qué no han empezado los Juegos Deportivos"

P. Llega a Córdoba, 22 años después de la última vez, la selección española de fútbol sala. Algo especial.

R. Sí, además de que vengan a Córdoba dos jugadores a los que yo tuve, como Bebé y Andresito, se da la circunstancia de que yo estuve en la anterior visita de la selección de España a Vista Alegre en 1996. Yo estaba jugando en Ceuta y necesitaban voluntarios para el Europeo de Córdoba, así que Flora Nadales me dio la oportunidad de vivir desde dentro esa experiencia con la selección española. Yo iba con ellos en el autobús, les acompañaba al hotel Hesperia, a los entrenamientos en La Fuensanta... Yo iba con ellos en el banquillo. Estuve también en la comida de celebración del título, que fue en El Churrasco. Paulo Roberto me regaló una camiseta, Pato unas zapatillas... Lo viví a tope. El ver de nuevo a España en Córdoba después de tanto tiempo me da mucha ilusión. Además, con el seleccionador, Fede Vidal, jugué en la selección andaluza. Y también pasamos en distintos momentos por el banquillo del Bujalance. Al final, esto es un círculo y todos nos conocemos.

P. A ver si esto supone un espaldarazo al fútbol sala local, ahora que vive un momento de expansión en lo deportivo.

R. Ojalá sea así. Es un espectáculo enorme y encima hay cordobeses jugando con España, lo que da al acontecimiento más valor incluso si cabe. Hay muchos aficionados que se están enganchando al fútbol sala y estos partidos internacionales son un estímulo importante. Si eso ayuda al Córdoba CF Futsal será fantástico, porque se merecen seguir creciendo como lo están haciendo.

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