San Valentín para 'singles': mucho amor que dar

Un hombre solo observa el paisaje | PIXABAY
El Día de los Enamorados está concebido para que dos personas celebren su amor, pero... ¿y si no tienes pareja? | Consejos para pasar la jornada sin sentirse un 'marginado'

No es un día fácil para nadie. Para muchas parejas, el día de San Valentín supone una presión añadida. ¿Cómo sorprender a quien quieres? ¿De qué manera puedes conseguir diseñar el día ideal para terminarlo de la forma perfecta? Hay que hacer planes y, después, conseguir que estos funcionen. No es fácil. Como tampoco lo es la situación de quienes, sin pareja, se ven inmersos en un ambiente general de melosidad extrema y hasta cierto punto agresivo. Quien tiene pareja es feliz y lo exhibe. Quien no la tiene puede ser considerado, en ciertos ambientes, un fracasado. Sólo hay que echar un vistazo al patio de los institutos en este tipo de días. O sin ir más lejos, a cualquier centro de trabajo. Los singles lo tienen crudo. Solteros sin compromiso, divorciados o viudos. También solteras, divorciadas o viudas. Todos y todas tienen asumido que los van a mirar raro. Y que les van a preguntar. Sí. Otra vez lo mismo. “¿Por qué no te has casado?”. “Pero estarás con alguien, ¿no?”. En fin.

Para transitar con decoro por este día tan especial, el single se puede optar por dos vías. La primera -por cierto, bastante frecuente- es la del abono al perfil sarcástico. Podemos pensar que San Valentín es un invento diabólico de una cadena de grandes almacenes para vender bombones, lencería y tarjetas de felicitación con niños, gatitos y frases cursis. Puedes quedarte en casa, viendo varios capítulos seguidos de tu serie favorita. O sentarte delante de la pantalla del ordenador como si no hubiera un mañana. Puedes escapar de San Valentín atrincherado en tu zona de confort, entregándote a tus hobbys favoritos y mirando a otro lado para no recibir salpicaduras del almíbar del entorno. Sin embargo, reconozcámoslo: el Día de los Enamorados se ha instalado de manera firme en nuestra sociedad y no parece probable que la moda pase, sino todo lo contrario. Y aquí llega la segunda vía: adaptarse al entorno. No se trata de rendirse ni de renunciar a principios. Simplemente es una cuestión de higiene mental y una sana predisposición a pasarlo bien. Llámenlo amor propio.

Si perteneces al colectivo marginado de los solteros sin compromiso, puedes pasar un Día de San Valentín de lo más divertido. ¿Por qué no? Si existen bautizos y bodas para los agnósticos, parece claro que debe haber un San Valentín para desparejados. Sea para que celebren con orgullo su estado o traten, del mejor modo que puedan, de pasar al otro lado. Realmente, puedes hacer todo lo que hace una pareja. Pero solo. Puedes disfrutar de un día intensivo en el spa con tratamientos de chocolaterapia, circuitos termales, masajes… Una de las alternativas es acudir a una fiesta para solteros. No habrá problema para encontrarla, porque son muchos los bares y discotecas que preparan sesiones específicas para solteros. Hay también agencias de viajes que preparan rutas para singles, donde puedes conocer a gente y, quizá, dejar de serlo.

San Valentín llega todos los años y la fiesta es para todos. Para quienes tienen pareja y para quienes, por elección propia o por circunstancias, andan por libre. Disfrútalo del mejor modo. Y si, después de todo, te queda una sensación extraña en el cuerpo o hay seres cuyas manifestaciones de amor te resultan ofensivas, siempre podrás acudir a algún consejero -ese buen amigo/a o incluso algún profesional- que vendrá a animarte con una parrafada tal que así: “Si hay alguien que te va a acompañar toda tu vida, ese eres tú. Nadie más. Así que hoy y siempre, sé buen contigo mismo. Valórate, quiérete y respétate como al que más, porque nadie te va a querer más que lo que puedes quererte a ti mismo, y ya sabes que si no te quieres tú, nadie podrá hacerlo”. Feliz San Valentín.

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