De patios entre Regina y El Realejo (VI): Pedro Fernández, 6

Casa-patio de Pedro Fernández, 6, en la ruta Regina-Realejo | ÁLEX GALLEGOS

De forma discreta, como muchas otras hacen a lo largo del amplio casco histórico, se abre una calle en determinado punto de Hermanos López Diéguez. En la senda que va desde San Andrés hasta Santa Marina -hasta la Puerta del Colodro en realidad-, o al revés, una vía afluye en silencio. Es Pedro Fernández, en cuyo número 6 se erige una de las viviendas que participan desde hace años, uno tras otro, en el Festival de Patios. Ana Balbuena y su marido son los propietarios de un inmueble con un pasado lejano, tal y como también sucede con otros muchos en Córdoba, pero rehabilitado en pleno siglo XX. El recinto florido de esta casa es uno de aquellos que reciben miles de visitas cada Mayo Festivo -guía-.

Señorial del siglo XIX, el edificio se levanta donde quizá es mayor la estrechez de la calle en que se asienta. La construcción en torno a la que toma presencia la casa actual data de 1910, mucho antes de que Ana Balbuena y su marido la adquirieran y en ella dieran forma a su hogar. El patio, que interviene en el Festival desde 2013, acogió en su tiempo un pozo romano, ahora cegado y que venía a ser muestra de la antigüedad del inmueble. Aparece la vivienda en el plano del Mayo Festivo en la ruta Regina-Realejo y dentro de la modalidad de Arquitectura Moderna. La renovación no es sinónimo, ni mucho menos de la pérdida de la esencia. Ésta se mantiene plena en este rincón, donde creen muy mucho en la tradición. “Tiene más de cien años y esto ya va estar siempre”, afirma Balbuena sobre el certamen.

PREGUNTA. ¿Qué significa el patio para usted?

RESPUESTA. El patio es la vida de la casa, nuestra isla tranquila. Además, levantarte por la mañana y ver tu patio, es vida. Esto te da una cosa, un amor. Y luego lo que quieres es cuidarlo y ser avariciosa y tener más flores.

P. ¿Por qué decide participar en el Festival?

R. Me gustan mucho los patios. Yo llevo 20 años en esta casa y llevo esperando a que mis flores crecieran mucho, porque quería la misma categoría que la calle Parras (en la ruta Santa Marina-San Agustín). Estamos muy cerca de la calle Parras y yo no podía salir (al Festival) de cualquier forma. Yo salí ya con el limonero grande, las gambas, las hortensias, las costillas de Adán, un montón de plantas grandes, porque en mi patio el 80% son plantas que mantengo todo el año. Y los geranios míos tienen un montón de años.

P. ¿Qué opinión le merece el Festival de Patios hoy por hoy?

R. Me encanta. El Festival está muy bien. Me gusta, y me gusta la idea de los controladores para que no haya mucha gente en el patio. Me gusta la idea, está bien. Hombre, un poquito más de subvención nos vendría de perlas.

P. ¿Qué considera necesario mejorar?

R. Va un poco con todo. Las subvenciones y que los políticos vengan a ver los patios. En mi patio he visto a muy pocos políticos. Que menos, que quienes lo llevan (el Festival), vengan y lo vean también. Tampoco es malo si la alcaldesa se da una vuelta. Que se sienta respaldo. Quieras que no, lo de los patios es un grupo de 50 familias que en ese tiempo le dan mucho dinero a la ciudad. Esto es un concurso y si te quieres apuntar, te apuntas, y si no, no, pero un poco más de ayuda no vendría mal.

P. ¿Qué futuro cree que aguarda al Festival de Patios?

R. Muchísimo. Porque tiene más de cien años y esto ya va a estar siempre. El día que yo cierre, abrirá otro patio y ya está. Los patios siempre van a estar funcionando.

P. ¿Cuál es su recomendación para disfrutar de los patios?

R. Primero, la gente tiene que ser consciente del espacio que ocupa. Lleva una mochila detrás, va andando y rompe flores. Yo quiero que la gente que llegue el último día las vea también muy bonita. Ellos (los visitantes) no son conscientes. Y luego las tocan. Tienen que saber que no hay que tocar las flores y tienen que tener cuidado con las mochilas. Y que no se quieran hacer fotos con la cara pegada a las flores.

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