De patios entre Regina y El Realejo: Plaza de las Tazas, 11

Casa-Patio de plaza de las Tazas, 11, en la ruta Regina-Realejo | ÁLEX GALLEGOS

Cada recinto, siempre al aire libre, tiene su particular encanto. También goza de una historia propia que, revisada, le otorga personalidad en el imaginario colectivo siempre que éste opte por saber más allá de las flores. Ejemplo de esto es precisamente uno de los espacios que dentro de la ruta Regina-Realejo se encuentran en el Festival de Patios de manera asidua. Se trata del patio que alberga el número 11 de la escondida, casi tímida, plaza de las Tazas. A sólo unos metros del viejo convento se erige esta vivienda que es ya lugar de visita inexcusable durante el Mayo Festivo de la ciudad -guía-. En una zona del casco histórico de Córdoba quizá poco presente en el plano del turista se halla el hogar de Cristina Bendala, una madrileña que es de la tierra, porque así lo quisiera, desde hace más de tres décadas.

Señorial es la entrada al inmueble, que en su origen fue el picadero de caballos de La Magdalena. Se adivina en su zaguán, que es una especie de corredor al aire libre en el que, además, se expone gráfica y textualmente la historia del edificio. Fue a inicios del siglo XX cuando éste se transformó en hogar vecinal. En la década de los ochenta de la misma centuria lo adquirieron sus actuales propietarios, Cristina Bendala y su marido. Ella fue arquitecta y trabajó sobre el terreno acerca de unas casas que caían en ruina y que, dentro de sus posibilidades, ayudó a rescatar. Peculiares son en este patio, incluido en la modalidad de Arquitectura Moderna, el frescor y la tonalidad verde que aportan sus plantas, así como su buganvilla o el bambú y la estrelicia -ave del Paraíso-. Esta última cubre un importante hueco en el corazón de la dueña, la Palmera que murió algún año atrás por la Picuda. El caso es que este recinto es “el Paraíso” para Bendala, quien se considera “un ángel guardián” suyo.

PREGUNTA. ¿Qué significa el patio para usted?

RESPUESTA. El patio es para mí el Paraíso, siempre lo digo. Cuando abro las puertas del patio y entra la gente pienso que soy un ángel guardián del Paraíso. Pienso en que cuando la gente entra sea mejor que cuando estaba fuera, porque además es un espacio para hablar. Lo veo como el Paraíso con el significado que tiene de los jardines en las escrituras bíblicas y demás.

P. ¿Por qué decide participar en el Festival?

R. Siempre me habían gustado muchísimo los patios. No había participado antes porque trabajaba bastante y trabajar normalmente y preparar un patio como éste, que tiene su vegetación siempre, es complicado. Necesita que uno esté pensando siempre en el patio. Decidí participar porque me jubilé y podía dedicarle todo el tiempo.

P. ¿Qué opinión le merece el Festival de Patios hoy por hoy?

R. No soy de las que se lamenta demasiado. Puede ser que haya mucha gente que venga y lo interprete como una exhibición de flores y ya está, y no conozca el sentido de su vida. Yo intento siempre comentarles (a los visitantes), tengo los textos en el zaguán que explican muy bien. Si fuera sólo por las flores, me seguiría pareciendo hermosísimo. Es una belleza, me parece muy bonito. Lo que pasa es que el turismo desborda todas las posibilidades de acompañar con más sosiego, pero sucede con todo. Vas a Florencia o a Sevilla y pasa lo mismo. No nos hagamos el Harakiri. ¿Cómo podemos luchar contra eso? Teniendo muchos más patios, 100 en vez de 50, pero esa teoría no es la que defiende el Ayuntamiento. Entiendo que es por presupuesto.

P. ¿Qué considera necesario mejorar?

R. Pues ya que me preguntas directamente, que hubiese más patios o que hubiese dos períodos de visita. Buscar algo que hiciera que los patios siguieran siendo el recurso que es, que además lo necesitamos. Los patios son bellísimos en todas las épocas del año.

P. ¿Qué futuro cree que aguarda al Festival de Patios?

R. Si seguimos el mismo régimen con número de patios y la misma tendencia en el turismo, creo que será un poco excesivo la cantidad de gente. Creo que sería bueno tener diez rutas en vez de seis. Veo que el futuro es intentar controlarlo.

P. ¿Cuál es su recomendación para disfrutar de los patios?

R. Que no se empeñen (los visitantes) en verlos todos, que vean un patio y den un paseo, que vean también las calles por las que pasan, que intenten comprender el significado. Es muy bonito saber de dónde vienen. Es una historia que todo el mundo comprende rápido porque no es sólo nuestra: en el siglo XIX se masificaron todas las ciudades y casas de vecinos hubo en todos lados, sólo que las nuestras son más bonitas.

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