Color de mayo en el Santuario de Linares

Romería de Linares | TONI BLANCO

Avanza sin más remedio. Lo hace con una intensidad creciente. El Mayo Festivo de Córdoba comienza a encarar su segunda quincena. Sucede tras un segundo domingo en el que de nuevo las hermandades tienen presencia en el mes por excelencia de la ciudad, que también lo es de María. En esta ocasión, es la cofradía de la Purísima Concepción la que, mientras las colas continúan a las puertas de los patios, llena de color y alegría cada rincón. Así es con la tradicional romería al Santuario de Linares, que tuviera lugar en una mañana soleada y con ambiente festivo en todo momento. Como ha de ser.

Comenzó este domingo, segundo del Mayo Festivo, con un celeste nítido. El mismo que se mantuvo en el cielo durante el día. A las ocho de la mañana, los representantes de la hermandad de la Purísima Concepción celebraban en la Mezquita Catedral la bendición del camino y de los romeros. Entonces ya llegaban los primeros caballistas y peregrinos a pie a la avenida de la República Argentina, que también se llenaba poco a poco de las coloridas carrozas que habían de marchar poco después en dirección al Santuario de Linares. Fue a la siguiente hora, a partir de las nueve, cuando el trayecto tuvo su inicio en la céntrica vía.

La romería, que siguió esta vez a la Batalla de las Flores y no a la de Santo Domingo -que se celebró el 28 de abril-, recorrió un año más la zona Centro de Córdoba. Así, tras dejar atrás la avenida de la República Argentina y el Paseo de la Victoria, el cortejo continuó por la plaza de las Tendillas para buscar la avenida de la Agrupación Córdoba por San Andrés y El Realejo o Trinitarios y Ronda del Marrubial. La comitiva prosiguió con su camino con un colorido en todo instante llamativo y el jolgorio propio de quienes ocupaban algunas de las carrozas que acudían al Santuario de Linares, donde la llegada se produjo en torno al mediodía.

Tras el camino, los romeros participaron de la misa que acogió el Santuario de Linares. El acto litúrgico lo presidió el vicario general de la Diócesis de Córdoba, Antonio Prieto Lucena, y contó con las voces del coro Arcoiris. Después de la eucaristía la fiesta regresó al entorno del templo a partir de las 13:30. Era el momento de prolongar, entre comida y bebida, la convivencia de quienes marcharon desde la avenida de la República Argentina en otra jornada de color en mayo.

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