Hasta la vista, Pawel: su destino es el Málaga

Pawel Kieszek, en uno de sus últimos entrenamientos con el Córdoba | TONI BLANCO

Pawel Kieszek ya es del Málaga. El polaco rescindió su contrato con el club blanquiverde, que ha dejado apalabrado el retorno del guardameta al final de esta temporada. La fórmula guarda similitud con la empleada en el caso de Edu Ramos con el Cádiz, aunque con alguna peculiaridad. “Si el conjunto malaguista logra el ascenso a Primera División, el portero ampliará su contrato automáticamente otra temporada más. En caso de que el Málaga no ascendiera, Kieszek regresará al Córdoba CF”, apunta en el comunicado oficial la entidad cordobesista. En cualquier caso, ahí queda la esperanza.

El hecho real es que para el curso 18-19, el guardameta -bautizado por la hinchada como San Pawel por poderosas razones- no defenderá el marco cordobesista. A sus 34 años, se marcha a una de las entidades más potentes de la categoría, un Málaga recién descendido de Primera en el que tendrá que competir por el puesto con Munir, internacional marroquí que destacó en el Numancia y fue reclutado por el club costasoleño. En la tarde de este viernes, Kieszek llegó a la capital de la Costa del Sol para firmar su nuevo contrato. Por la mañana se entrenó en El Arcángel por última vez.

Natural de Varsovia, Kieszek firmó con el Córdoba en verano de 2016, cuando Emilio Vega era el encargado de configurar la plantilla. Llegó procedente del Estoril, de la máxima categoría de Portugal. Precisamente en la elite del país luso militó durante casi una década (Sporting de Braga, Vitoria de Setubal, Porto, Roda o Estoril), con escalas en el Roda holandés y el Egaleo griego. En su primera campaña consiguió hacerse con la titularidad a base de intervenciones que, después de unas dudas al comienzo, fueron a más con el transcurso del campeonato de Liga. Disputó 38 encuentros de Segunda A y resistió incluso la rotura de un dedo de una mano hasta que el equipo, entonces dirigido por Luis Miguel Carrión, certificó su permanencia.

La lesión le obligó a recibir una intervención quirúrgica que postergó hasta asegurar la salvación blanquiverde y le imposibilitó iniciar la temporada siguiente. En la jornada quinta volvió a un once del que ya nunca salió. De nuevo jugó 38 partidos en Liga, siempre con un papel referencial. Una parada suya quedó en la memoria como el comienzo de la épica remontada del Córdoba que terminó con la fiesta de la salvación ante el Sporting de Gijón. Fue ante el Valladolid, equipo al que detuvo un penalti que hubiera supuesto el 0-2 en El Arcángel. El cuadro califal acabó venciendo y escaló hasta alcanzar la cima de la permanencia.

“En la recién concluida campaña, su papel ha resultado fundamental para que el primer equipo haya conseguido permanecer en Segunda División”, justificaba el Córdoba en el comunicado oficial en el que anunció la renovación del polaco hasta 2020. “El club ata a uno de sus futbolistas clave la pasada temporada. Éste es el primer movimiento que ha llevado a cabo la dirección deportiva de cara a la planificación de la próxima campaña”, continuaba el texto. El director deportivo era entonces Luis Oliver. Y no había entrenador, pues aún no se había fichado a Francisco. Desde entonces, un terremoto ha sacudido al Córdoba y se ha cobrado víctimas. Entre ellas, Pawel.

https://youtu.be/TkjoD6SY4nM

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